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El hallazgo de restos fósiles de un simio sugiere que aprendimos a caminar erguidos en los árboles

Esta criatura -posiblemente un ancestro lejano de los humanos- vivió hace 11,2 millones de años en lo que ahora es el sur de Alemania

El hallazgo de restos fósiles de un simio sugiere que aprendimos a caminar erguidos en los árboles

Huesos fosilizados de un Danuvius macho / Christoph Jäckle

Por: GEORGE DVORSKY (*)

24 de Noviembre de 2019 | 02:11
Edición impresa

Científicos en Alemania han descubierto los restos fosilizados de un antiguo simio desconocido que tenía una inusual forma de moverse por las copas de los árboles. Por su forma de colocarse erguido sobre dos pies y de agarrar ramas con sus largos brazos, este animal puede haber establecido un precedente evolutivo para los primates bípedos que llegaron detrás de el.

La capacidad de colocarse erguido y caminar sobre dos pies puede haber surgido como un rasgo físico no en África, como está comúnmente extendido, sino en Europa, según una nueva investigación publicada en Nature.

Los autores, dirigidos por la paleontóloga Madelaine Böhme, describen una especie de simio completamente nueva, llamada Danuvius guggenmosi. Esta criatura -posiblemente un ancestro lejano de los humanos- vivió hace 11,2 millones de años en lo que ahora es el sur de Alemania, un área donde había un frondoso bosque.

Sorprendentemente, los huesos de Danuvius sugieren que era capaz de usar las cuatro extremidades mientras trepaba, pero lo hacía mientras caminaba erguido sobre dos piernas, una forma de moverse sin precedentes. Este método para maniobrar a través de un paisaje arbóreo nunca había sido documentada antes, y los autores dicen que podría representar una importante adaptación evolutiva que preparó el escenario para la locomoción bípeda terrestre.

Los científicos han tenido muchos problemas para explicar cómo los simios habían pasado a caminar con las piernas totalmente erguidas. Gran parte de esto tiene que ver con la falta de pruebas fósiles y con las diversas formas en que esta habilidad podía haberse desarrollado.

El bipedismo puede haber surgido de simios cuadrúpedos, muy parecidos a los monos, que quedaban suspendidos de las ramas; de simios braquiadores que usaron sus extremidades para balancearse de una rama a otra (como los orangutanes); o de los cuadrúpedos terrestres (simios similar a los chimpancés y gorilas modernos). Este nuevo paper propone un modo de moverse previamente desconocido que podría explicar finalmente esta importante transición.

Los nuevos fósiles fueron excavados entre 2015 y 2018 en un pozo de arcilla en Hammerschmiede, Alemania. Los fósiles estaban en un estado razonablemente bueno, pero algunos huesos fueron aplastados por la maquinaria utilizada en el yacimiento, que es una mina de arcilla activa. La capa de sedimentos de la que se extrajeron los fósiles databa de hace unos 11,62 millones de años, cuando los antepasados ​​humanos y los simios se separaron desde un último antepasado común desconocido.

Los restos de cuatro especímenes de Danuvius fueron encontrados en el yacimiento de Hammerschmiede, incluido un varón adulto casi completo. Los otros fósiles de Danuvius pertenecían a dos adultos más pequeños y a uno más joven. Böhme estudió estos fósiles con la ayuda del paleoantropólogo David Begun de la Universidad de Toronto.

“El Danuvius es como un mono y un homínido en uno”, respondió Böhme. “Fue una sorpresa para todos darnos cuenta de cuán similares son ciertos huesos del Danuvius a los de los humanos, al contrario que ocurre con los grandes simios”.

Estos animales eran casi tan grandes como los babuinos, pero con brazos de bonobo y patas de homínido. Medían aproximadamente 1 metro de alto y pesaban entre 18 y 31 kilogramos, lo cual es muy pequeño en comparación con los simios que siguen hoy con vida.

Con una caja torácica ancha y plana y una espalda baja y larga, estos animales eran capaces de mantener el centro de gravedad mientras se colocaban de pie.

Böhme dijo que estaba más sorprendida por las similitudes entre la columna vertebral y los huesos de las piernas del Danuvius en comparación con los humanos y otros homínidos y en contraste con los de otros simios. Este hallazgo “fue totalmente inesperado para todos nosotros”, dijo.

Para inferir la postura y el modo de locomoción de este animal, los investigadores cogieron su versión reconstruida del Danuvius y compararon su anatomía. La “imagen emergente de su locomoción es diferente a la de cualquier criatura viviente conocida”, dijo Böhme.

 

(*) Agencia DPA

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