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EL FURCIO DEL REY DE ESPAÑA CON EL NOMBRE DE BORGES Y EL LENGUAJE INCLUSIVO

La vitalidad de nuestro idioma

Conclusiones del congreso internacional realizado en Córdoba. El crecimiento en el mundo del español, pronto a convertirse en la segunda lengua más hablada. Testimonio del académico Rafael Felipe Oteriño

“Tenemos que seguir trabajando en el departamento de investigaciones linguísticas”

Rafael Felipe Oteriño

Por MARCELO ORTALE

marhila2003@yahoo.com.ar

El idioma español volvió a pelearse y a amigarse consigo mismo, esta vez en la ciudad argentina de Córdoba donde se realizó hace pocos días el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE). La revisión es tan completa que hasta se discute si se llama idioma español, castellano o hispanoamericano.

Es una pelea agónica, creativa, por momentos volcánica, propia de un idioma en continuo crecimiento. Una escritora cordobesa dijo que al idioma hay que tratarlo a codazos. Un idioma que todos los días recibe aportes del habla común, de los regionalismos, de la tecnología, de la política y, claro, de la literatura. Todo se analiza y debate en esta lengua pujante y siempre amenazada o enriquecida por primicias coloquiales, por novedades que llegan de lunfardos profundos. Una lengua que se va extendiendo, aceleradamente, en el mundo.

Todo se auto examina y controvierte en este idioma vitalista. Los congresos académicos se suceden, a veces anárquicos, a veces divertidos, siempre estimulantes. Hace quince años en Rosario el debate académico se vio matizado por una exposición del humorista Roberto Fontanarrosa sobre el tema de las malas palabras: “¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad?”, se preguntó, llevándose la mayor ovación del encuentro.

En Córdoba pasó algo mismo con el video que envió Marcos Mundstock, el conductor de Les Luthiers. El hombre sorprendió a la asamblea literaria acerca de la expresión “me importa un bledo”. Y preguntó: “¿Alguien sabe sobre lo que es un bledo? Algún día un ejército de bledos se lanzará sobre los hispano parlantes para venganza de tantos siglos de ninguneo…”.

Sobre muchos de los temas tratados hace pocos días en Córdoba se pronunció ahora el escritor platense Rafael Felipe Oteriño, miembro de número de la Academia Argentina de Letras, que ocupa allí desde hace cinco años el sillón “Carlos Guido Spano”, que participó del encuentro.

LA PARTICIPACION

Oteriño reseñó que la ciudad de Córdoba estuvo repleta de escritores, periodistas, académicos, filólogos, lingüistas, estudiantes e innumerable público entusiasta que llenaba diariamente las sedes donde tuvieron lugar los distintos actos, todas ellas en los alrededores de la manzana jesuítica, con epicentro en el recién restaurado teatro del Libertador General San Martín). “La concurrencia fue de un público mayoritariamente joven”, dijo.

“Los americanistas al extremo sostienen que aqui se habla ‘hispanoamericano’”

 

-¿Qué hablamos en los países de América: español, castellano o hispanoamericano?

-En las mesas realizadas, desde los medios, en conversaciones informales y sobre todo en la calle se filtró la pregunta sobre si es correcto hablar de “español” o de “castellano”. Los americanistas al extremo se inclinaron por una tercera denominación: “hispanoamericano”. Los tradicionalistas prefirieron continuar con el topónimo “castellano”, por ser el idioma que llegó con la conquista y que se perpetuó, no sin variantes, a partir de la independencia de estas naciones. Los más avezados en comunicación, conscientes de que la puja es con el incisivo inglés, no dudan que español es, por su contundencia y sencillez, el mejor vocablo para enfrentarlo.

-¿El idioma español es una lengua en crecimiento en el mundo, no sólo cuantitativo sino cualitativo?

-El español es, a todas luces, un idioma en crecimiento. Baste señalar que, siendo hoy la tercera lengua en cantidad de hablantes (más de 570 millones de personas la tienen como lengua materna), se calcula que a mediados del siglo alcanzará los 700 millones y pasará a ser la segunda lengua más hablada. Esto se ve incrementado por el uso masivo de los medios digitales (twiter, blog, WhatsApp, redes sociales), que –ya en la actualidad- elevan el guarismo por encima de aquella primera cifra. En cuanto al factor cualitativo, lo que muestra esta lengua es su variedad: de región en región, de país en país, y aún dentro de las propias fronteras nacionales. Todo ello es riqueza y suma energía. Por eso se afirma, con propiedad, que el español es una lengua policéntrica. Su único déficit es que todavía no ha hecho pie (ni siquiera de modo compartido) en el ámbito de la ciencia, en donde reina el inglés de manera casi excluyente. Reunido bajo el lema “América y el futuro del español”, el congreso tuvo un subtítulo más que indiciario de los caminos a seguir: “Cultura y educación, tecnología y emprendimiento.

-Uno de los temas tratados tuvo que ver con una presentación de la Universidad de Córdoba, realizada por representantes de cuatro de sus facultades, titulada “La ciencia (nos) habla en español”, en la que, pese a ese título se señaló que el 97 por ciento de los siete millones de artículos publicados en revistas especializadas, entre 2005 y 2010, está escrito en inglés. El segundo en alemán y el español se encuentra en quinto lugar. ¿Esto debilita la vigencia de nuestro idioma en el mundo?

-El tema, en efecto, se examinó en las mesas donde se expuso sobre la competitividad del español como lengua para la innovación y el emprendimiento. Hubo quien observó que la conversión servil al castellano de palabras provenientes del inglés –como se ha hecho con guasap, estand, estent, güisqui, tuit, tuitear, yogur- no es el camino, ya que nos mantiene a la zaga del idioma predominante. Que acaso el camino no sea otro que el de abocarse en nuestros países a la investigación y a la consecuente tecnología, a fin de dar nombre propio a las nuevas marcas, señales e inventos que pudieran nacer de esos emprendimientos.

-¿Qué importancia tiene realizar un congreso de la lengua?

-Comprender que, más allá de sus diferencias en cuanto a modismos, rasgos emotivos y color local, el continente conforma un bloque semántico de profunda identidad; que la mayoría de los problemas son afines en todos los países que lo integran; que la lengua es un poderoso factor de acercamiento; que la variedad idiomática nos enriquece (las lenguas son las llaves del mundo, se recordó) y que hoy debe hablarse –para hacerlo con propiedad- de la unidad del idioma en la diversidad, siendo la primera muestra de ello la sustitución del nombre del ya tradicional diccionario de la RAE por su nueva denominación: Diccionario de la Lengua Española.

EL FURCIO Y EL IDIOMA INCLUSIVO

-En el discurso de inauguración el Rey Felipe habló de “vuestro José Luis (sic) Borges…”. El furcio se viralizó de inmediato…

-Bueno, en el congreso casi pasó desapercibido. Se entendió de inmediato, supongo, que en España la combinación de nombres más común es la de José Luis…no la de Jorge Luis.

-¿Cuál fue la actitud dominante en el congreso sobre el tema del lenguaje inclusivo?

-Como se sabe, la Real Academia Española, a través de su director, se había expresado en el sentido de que el tema todavía no tenía reflejo unánime en el habla de nuestros países. Recordó, entonces, que no es una academia la que impone un uso del lenguaje, sino la sociedad en su conjunto. Y que por ello el tema se mantenía en estudio a la espera de mayor consenso. Lo que yo palpé y escuché es que, en nuestro inmenso territorio continental -hablo de América latina, con sus casi veinte países de idioma español y un 90 por ciento del total de hablantes- no todas las regiones manifiestan la misma demanda por el lenguaje no sexista. Al menos, con carácter de urgente. De todos modos, y a pesar de que no figuraba en el programa, hubo disertantes que al final de las jornadas tocaron el tema del lenguaje inclusivo.

-¿Cuál es el saldo principal que le deja el congreso a la Academia Argentina de Letras?

-Que tenemos que continuar trabajando en nuestro Departamento de Investigaciones Linguísticas y Filológicas, pues –como quedó dicho en estas jornadas- el español será lo que quiera América. Por lo pronto, seguir consolidando nuestro voceo rioplatense -que ya tiene su lugar ganado junto al castizo “tú” proveniente del habla peninsular-, de la mano de la ininterrumpida elaboración del diccionario del habla de los argentinos, que en su reciente nueva edición lleva como título Diccionario de la lengua de la Argentina.

“Mario Vargas Llosa fue la figura literaria más destacada del Congreso de la Lengua en Córdoba”

 

-¿Quién fue la figura literaria más destacada en Córdoba?

-Desde luego que Mario Vargas Llosa, sobre todo por dos de sus intervenciones. Primero, en el acto inaugural, cuando –acaso de manera impropia para un congreso de la lengua- se concedió el derecho de contestarle al presidente de México por sus recientes misivas al rey de España y al Papa en las que reclamó que pidieran perdón por los efectos de la conquista sobre los pueblos americanos. Y al día siguiente –más ameno, menos polémico-, en la presentación del mismo Vargas Llosa de la edición facsimilar de Rayuela de Cortázar, donde habló de su amistad con nuestro escritor, de aquellos años de la gestación de la obra, de sus encuentros en París junto a Aurora Bernárdez, no privándose de señalar que, para su gusto, fueron los cuentos y no dicha novela los que le dieron lugar encumbrado en la literatura. Claro, también estuvieron, entre muchos otros grandes escritores extranjeros el nicaragüense Sergio Ramírez, el chileno Jorge Edwards, el mexicano Juan Villoro, la brasileña Nélida Piñón y el cantautor español Joaquín Sabina. Pero no quiero dejar de mencionar a la joven poeta Elvira Sastre y al poeta Luis García Montero, actual director del Instituto Cervantes. Además mucho se les debe a los presidentes de las academias española y argentina, Santiago Muñoz Machado y José Luis Moure, respectivamente, que desplegaron una actividad asombrosa.

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