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SEGÚN UN ESTUDIO PRIVADO

El gasto público se disparó de la mano de la sobrevaluación de la moneda nacional

El tipo de cambio real se mantiene por encima de su valor, lo que incrementa en exceso un resultado fiscal negativo

El gasto público se disparó de la mano de la sobrevaluación de la moneda nacional

El gasto público en dólares incluyendo los intereses de la deuda representa la presión que el fisco ejerce, mediante impuestos y endeudamiento del gobierno nacional y los gobiernos provinciales, sobre el sector productor de bienes y servicios internacionalmente transables (exportables y sustitutos de importaciones), cuyos precios internos son sensibles a las variaciones del tipo de cambio nominal, destaca un trabajo de la consultora Ieral, de la Fundación Mediterránea.

Claro que, para que las comparaciones año contra año tengan sentido, al gasto en dólares había que deflactarlo por un índice combinado que reflejara la inflación internacional y el crecimiento del PBI real interno.

Un trabajo de la consultora destacó que una serie anual que empezaba en 1961 y terminaba en 1983, mostró que en la Argentina hubo un fenómeno de reversión del gasto público en dólares así ajustados a un nivel de retorno o resistencia que podía ser interpretado como el que la economía necesitaba para competir internacionalmente. Es decir que cada vez que el gasto público en dólares superaba ese nivel en forma apreciable, tarde o temprano había un ajuste que incluía una fuerte devaluación y devolvía el gasto en dólares a su nivel original. La explicación de este fenómeno era que un nivel de gasto en dólares significativa y persistentemente mayor que el de “equilibrio” implicaba una carga fiscal y financiera insoportable para las firmas que competían con bienes y servicios producidos en el exterior, situación que, a la corta o a la larga, terminaba en una crisis fiscal y cambiaria, pero fundamentalmente cambiaria.

La implicación de política era que, en vez de esperar que la crisis ocurriera, el Gobierno debía evitar que el gasto en dólares se desviara demasiado del nivel de resistencia, lo cual obligaba a que hubiera coordinación entre la políticas fiscal y cambiaria de modo que el tipo de cambio nominal creciera a un ritmo parecido al del gasto nominal.

En la actualidad, hay un nivel de resistencia o retorno del gasto público en dólares que es de unos 200 mil millones de dólares. Esta cifra es muy cercana al promedio de la segunda mitad de la Convertibilidad (1997-2001) y apenas superior a la que el gobierno nacional proyecta para este año (194 mil millones, aunque probablemente termine siendo 200 mil millones). Usando esta vara, se puede concluir que el tipo de cambio real estuvo sobrevaluado entre 2011 y 2017, años en los que el gasto público consolidado excedió apreciablemente los 200 mil millones de dólares, pero no entre 1997 y 2001.

Otra cosa que queda claro al analizar el período es que el tipo de cambio nominal estuvo muy subvaluado de 2002 a 2008, en lo que se trata de un fenómeno raro no sólo en Argentina sino en la mayoría de las economías del mundo. Tras desplomarse en 2002 debido a la mega devaluación provocada por la pesificación de los activos y pasivos en dólares con la caída de la Convertibilidad, el gasto público en dólares comenzó a bajar lenta pero pertinazmente hasta alcanzar 323 mil millones de dólares en 2015, año a partir del cual retornó al nivel de aparente equilibrio en el que se encuentra ahora.

Que el peso estuvo sobrevaluado en 2011-2015 es obvio porque, en esos años, hubo desdoblamiento cambiario, con la cotización del dólar paralelo entre 26% y 61% por encima del tipo de cambio oficial, según los años. Mucho menos obvio es que el peso no haya estado sobrevaluado en los tres años previos al fin de la Convertibilidad y sí lo haya estado durante los tres años siguientes a la unificación y flotación cambiaria de diciembre de 2015.

La sorpresa con respecto al primero de los temas mencionados desaparece cuando advertimos que gasto público medido en dólares usa el tipo de cambio nominal bilateral, es decir, del dólar estadounidense, como deflactor del gasto, en vez del multilateral (canasta de monedas).

Si utilizáramos este último, debidamente multiplicado por el índice promedio ponderado de los precios externos de los socios comerciales de Argentina, obtendríamos un resultado algo diferente,

Al hacer esta corrección, queda en evidencia que, efectivamente, hubo sobrevaluación cambiaria en 1999, 2000 y 2001 -principalmente debido a la depreciación del real brasilero y el euro frente al dólar- pero no en 1997 ó 1998. En cambio, la conclusión de que el peso estuvo sobrevaluado en 2016, 2017 y 2018 no se altera.

Este último resultado desafía la sabiduría convencional de que la moneda nacional de un país como la Argentina sólo puede estar sobrevaluada si el Banco Central fija el tipo de cambio nominal o lo controla en un nivel inferior al que tendría si lo dejara flotar libremente. La unificación del tipo de cambio y la flotación del peso introducidas en diciembre de 2015 no impidieron que el peso se apreciara en forma insostenible porque el gobierno mantuvo el gasto en un nivel muy alto y financió el elevado déficit fiscal resultante vendiéndole al Banco Central dólares obtenidos en el mercado internacional a cambio de pesos y, en menor medida, pidiéndole pesos prestados al propio Banco Central, lo cual provocó una expansión monetaria incompatible con la estabilidad del tipo de cambio nominal a largo plazo, destaca el informe de Ieral.

 

200 mil
Millones de dólares Es el nivel de equilibrio del gasto público para evitar que la economía ingrese en un período que requiera de fuertes ajustes del tipo de cambio.
2015
Fue el año de la devaluación. Sin embargo no logró que el peso volviera no se volviera a sobrevualuar y siga encima de su valor, incluso hasta hoy

 

 

 

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