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EL PELIGRO DE PERDER UNO DE LOS MAYORES TESOROS DE LA CREACIÓN DE DARDO ROCHA Y PEDRO BENOIT

Tres arboristas dieron cátedra en 60 y 118 y alertaron sobre el futuro del verde platense

El arbolado urbano de la Ciudad está “a la buena de Dios”. Especialistas con certificación internacional estuvieron en el Bosque

Lisandro Agustín Barrera, uno de los pocos arboristas certificados a nivel latinoamericano / César Santoro

Sydney Da Silva Brasil, Andrés Vernengo y Lisandro Barrera / C.Santoro

“Poner al día a la ciudad de La Plata (en materia de gestión del arbolado urbano) demandaría, como mínimo, un año”. Es la estimación que hizo el arborista consultor especializado en Gestión y Análisis de Riesgo del Arbolado Urbano y Evaluación y Mantenimiento de Arboles Patrimoniales, Andrés Vernengo Caulin (Universidad de la República -Uruguay- y Universidad de Maryland -EEUU-), durante la didáctica demostración de poda y poda en altura que realizó el viernes, en el predio de la Facultad de Veterinaria, junto con sus colegas Sydney Sebastiâo Da Silva Brasil y Lisandro Agustín Barrera.

Invitados por la Cátedra de Paisajismo de la Facultad de Agronomía encabezada por el ingeniero Alfredo Benassi, los profesionales, investigadores universitarios y arboristas certificados por la Sociedad Internacional de Arboricultura (ISA, en sus siglas en inglés) pusieron blanco sobre negro -con más acciones que palabras- el peligroso amateurismo con el cual, hace años, se aborda lo que fue un patrimonio histórico y cultural platense: su arbolado urbano.

Sometido a la desidia de sucesivas administraciones, a la falta de mantenimiento básico, de cuidado en base a un mínimo conocimiento, de mutilaciones al azar que intentan disimular la ausencia sistemática de podas responsables, ese orgullo platense está herido desde que alguien llega a la Ciudad. No es opinión. Es lo que describe el ingeniero Andrés Vernengo, uno de los pocos arboristas certificados a nivel internacional de Latinoamérica. “Un arbolado frondoso, cuidado, tiene beneficios turísticos, sociales y económicos para una ciudad. Si uno llega a una localidad y queda prendado por su verde, siente ganas de quedarse, y luego, de volver. La Plata ha perdido mucho de eso”, sentenció el experto.

Los tres persiguen la idea de capacitar recursos humanos para que el arbolado urbano esté en buenas manos. Es la naturaleza, nada menos, la que está en juego. Es calidad de vida (sí o no).

“No existe esta cultura en la mayoría de los países latinoamericanos. En cambio, en Estados Unidos y en casi toda Europa no se puede tocar un árbol sin tener la certificación correspondiente”, contó Andrés.

Solamente las explicaciones sobre las medidas de seguridad y el trabajo en equipo que se requiere para realizar poda en altura puso de manifiesto lo mal que se trabaja en la Ciudad.

Arneses que permiten todo tipo de movimientos cuando, incluso, el trabajador está parado en una fina rama de la parte más alta del árbol (en este caso, un hermoso y gigante plátano ubicado en el fondo del predio de Veterinaria); intercomunicadores en los cascos; códigos entre los arboristas (gestos o palabras); el previo acuerdo sobre quién se ocupa de un compañero en caso de accidente; un exhaustivo Análisis de Potenciales Riesgos (APR) antes de llevar a cabo cualquier acción. Y un largo etcétera enmarcado en un respeto supino por el árbol.

Ingeniero forestal de la Universidad del Estado de Amazonia e ingeniero de Seguridad Laboral de la Universidad de San Pablo, el también especialista en manejo de arbolado urbano, Sydney Sebastiâo Da Silva Brasil, subrayó: “Antes de tocar un árbol hay que conocerlo”. Tan simple y tan lejano de lo que se ve a diario en la Ciudad. Basta apuntar que “una vez analizado el perfil (de la persona) y obtenida la autorización para el examen (de arborista que toma la ISA), se debe aprobar un examen que evalúa 10 áreas especificas: identificación y selección de especies; manejo del suelo; siembra y establecimiento; práctica de seguridad en el trabajo; biología del árbol; poda; diagnóstico y tratamiento; manejo de recursos (silvicultura urbana); protección de árboles, y evaluación y riesgo de arbolado”. “Nadie pretende tener cuadrillas con esos saberes, pero sí capacitadas debida y permanentemente por profesionales que los posean”, enfatizaron.

“¿Cómo podemos gestionar de forma correcta el arbolado urbano si no conocemos en detalle la cantidad, distribución y condición fitosanitaria de cada árbol de la Ciudad? Un inventario actualizado y un software que permita gestionar de forma eficiente el arbolado es el punto mínimo de partida”, puntualizó Vernengo. Tan simple. Y tan lejano de la realidad platense.

 

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