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ALTERNATIVAS PARA COMBATIR LA RUTINA

¿Lejos o haciendo “cucharita”?: cuando dormir en camas separadas no equivale a desamor

A contramano de lo que se puede presumir, cada vez más especialistas ven con buenos ojos el hábito de muchas parejas acuerdan de descansar cada uno en su cama y hasta en cuartos distintos. Aseguran que puede beneficiar al deseo sexual

Cuentan que la reina Isabel II de Inglaterra y su marido, el príncipe Felipe, duermen en camas separadas desde hace muchísimo tiempo. No son ni fueron los únicos: en sus tiempos de tortolitos Brad Pitt y Angelina Jolie también dividían sus colchones, igual que Kanye West y Kim Kardashian cuando ella estaba embarazada. Pero lejos de cualquier alcoba real o chusmerío de la llamada prensa del corazón, lo cierto es que actualmente se estima que una de cada cuatro parejas duerme en habitaciones o camas separadas, una tendencia que, al calor de nuevos paradigmas y contratos sociales, los expertos se niegan a señalar como una grieta en la pareja sino más bien como un aspecto que hasta puede ayudar a reforzar el vínculo.

“Si alguno de los dos quiere dormir solo en una habitación se lo asocia inmediatamente con la falta de amor cuando no debería ser así”, opina la psicóloga Susana Olivera, especialista en terapia de parejas y para quien existen innumerables razones para que dos personas que conviven decidan dormir separadas. “Es más -arriesga- si no hubiese tanto prejuicio creo que sería una costumbre mucho más extendida y se plantearía de modo más relajado”.

En países donde se midió el tema -como en algunos de Europa o Estados Unidos- los resultados arrojaron que más del 25 por ciento de quienes viven en pareja duerme en camas o cuartos separados, en muchos casos porque los hábitos de sueño interfieren con el descanso o, incluso, para evitar que el deseo sexual a destiempo cause insomnio.

La imagen romántica de la parejita que duerme enroscada cada noche bien puede ser nada más que un mito, según George Williams, psicólogo, terapeuta matrimonial y uno de los responsables del relevamiento realizado en Estados Unidos. “Eso rara vez ocurre -asegura-. Las pautas de descanso varían enormemente en casi cada pareja que yo he atendido. Y aun cuando se lleven muy bien, puede que necesiten dormir separados”.

Al pasar el tiempo, las parejas van cambiando sus necesidades y cada vez se requieren más cosas que no necesariamente son las que necesita el otro. Por ejemplo, uno quiere leer, el otro no quiere luz; uno se levanta, el otro es muy sensible con el sueño, y así una cantidad de situaciones que hacen que compartir una cama termine siendo una verdadera pesadilla.

En la medida de sus posibilidades económicas, lo habitual es que esa pareja que decidió tener cada uno su cama tenga cuartos separados (más que una misma habitación, pero con dos camitas). Se trata no tanto de sentirse cerca o lejos sino más bien de una necesidad de autonomía e independencia.

“Cuando uno va a la cama a dormir, va a dormir”, asegura por su parte Louanne Cole Weston, una terapeuta sexual que escribe en el sitio WebMD.com. “Si una persona no duerme cuando está junto a su pareja, no va a estar contenta ni andará de buen humor. Y si hay resentimiento porque una de las dos partes no duerme lo suficiente, es poco probable que haya intimidad sexual”, agrega.

Weston es otro de los que opina que el dormir separados puede ser beneficioso para una relación de pareja. “No es el fin del mundo para nada -asegura-. De hecho puede ser el comienzo, porque si la persona se siente descansada, puede que empiece a sentirse más interesada en el sexo. Si alguna vez le ha tocado dormir junto a una persona que ronca, usted sabe que eso puede despertarla varias veces en la noche, y eso no crea muy buen ánimo en una relación”.

Para Olivera, en tanto, “hay que ayudar a desterrar el mito de que dormir separados equivale a una relación rota. Ojo, tampoco es que lo mejor es que cada uno tenga su cama, pero si la pareja atraviesa un buen momento el dormir separados puede hasta ser ventajoso para su vida sexual”.

Según la especialista, si la pareja se encuentra bien “es una posibilidad para experimentar y probar nuevas situaciones que pueden mejorar el deseo. Hay algo que en la terapia de parejas se dice mucho: el gran enemigo de la vida sexual es la rutina. En ese sentido, dormir en camas separadas bien puede servir para romper la rutina”.

 

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