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Ciencias naturales con tecnología analógica y digital

Un juego platense para “hacer de Darwin” y conocer especies

Fue desarrollado por investigadores en informática de la UNLP, y recrea el viaje que el naturalista inglés realizó por nuestro país, donde descubrió mamíferos extintos

Un juego platense para “hacer de Darwin” y conocer especies

El juego de realidad aumentada se llama “Ruta Darwin”, con el que se puede apender jugando / telam

Charles Darwin tenía 22 años y era estudiante de Teología en Cambridge cuando se embarcó como naturalista en la segunda expedición de estudios del bergantín de la Marina Real Británica “Beagle”.

Al mando del capitán Robert Fitz Roy, la nave tenía por misión cartografiar con mayor precisión las costas de la Patagonia argentina, lo que en principio le insumiría un período de dos años, pero que se extendió por tres años más. Durante ese viaje, la mayor parte de los hallazgos de fósiles de grandes mamíferos extintos los hizo en los acantilados de la actual localidad bonaerense de Punta Alta, al sudeste de la provincia de Buenos Aires, y a 28,5 kilómetros de Bahía Blanca.

Ahora, científicos e investigadores platenses diseñaron un juego de realidad aumentada que permite ponerse en la piel de Charles Darwin a bordo del Beagle, en la histórica travesía de cinco años con la que el naturalista inglés recorrió el mundo para identificar “El origen de las especies”, su legado.

El grupo del Instituto de Investigación en Informática (LIDI) de la Facultad de Informática de la UNLP, llamó al juego “Ruta Darwin”, y según explicaron busca “ofrecer una alternativa para conocer información de la travesía a través de una dinámica diferente, que combina tecnología analógica y digital”.

“Por un lado -señaló la investigadora Cecilia Sanz, directora del proyecto- se diseñó una aplicación móvil con realidad aumentada en formato de juego, y por otro lado se realizó una simulación del barco, el Beagle, usando realidad virtual, simulación que fue coordinada por el magister Pablo Thomas”.

De esta manera, la aplicación “Ruta Darwin” permite aumentar un mapa que muestra el recorrido de Darwin a bordo del Beagle.

“La aplicación propone un juego exploratorio, cuyo objetivo es completar un álbum de medallas a partir del recorrido por los puertos en los que estuvo Darwin, en los que se agrega información a través de un relato en primera persona sobre sus vivencias y observaciones”, detalló Sanz.

El desarrollo se incorporó a una muestra itinerante realizada por la Subsecretaría de Gestión y Difusión del Conocimiento de la provincia de Buenos Aires, que cuenta con paneles de información y juegos sobre el viaje de Darwin pero que no utilizaba tecnología digital, sino que se trataba de una muestra tradicional.

El juego permite ponerse en la piel de Charles Darwin a bordo del Beagle en su histórica travesía

 

“La realidad aumentada es una tecnología que posibilita la creación de materiales y actividades educativas innovadoras”, retomó Sanz, quien detalló que para crear la aplicación trabajaron durante un semestre.

La investigadora comentó que primero se elaboró un guión que rescataba aspectos destacados de los libros de Darwin, como sus experiencias y observaciones durante la travesía.

Además, “se puso foco en el descubrimiento de especies y fósiles, contenido vinculado al área de Ciencias Naturales, y en su relación con reconocidos personajes de la época, contenido vinculado a Ciencias Sociales”, apuntó.

Hasta el momento la aplicación se utilizó en la muestra itinerante de Darwin que ya se realizó en Bahía Blanca y Mar del Plata, a las que acudió una gran cantidad de visitantes, sobre todo de escuelas.

EL JOVEN DARWIN

En 1831, con 22 años, el joven naturalista Charles Darwin se embarcó en el Beagle para hacer un viaje de exploración alrededor del mundo y completar sus trabajos de hidrografía de la Patagonia y Tierra del Fuego.

Como el Beagle tenía sólo 30 metros de largo y soportaba sólo 235 toneladas de carga, Darwin no podía guardar todo lo que iba encontrando, e ideó un sistema para ir mandando las piezas al Real Colegio de Cirujanos de Londres, donde el biólogo y paleontólogo Richard Owen los identificaba y clasificaba.

En 1836 ya había recopilado datos por todo el mundo, que le permitieron formular sus teorías sobre la evolución y que fueron recogidos en su obra fundamental “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida”, publicado en 1859, que sentaría las bases de la biología evolutiva moderna.

Como reconocimiento a su trabajo Darwin fue uno de los cinco personajes del siglo XIX no pertenecientes a la realeza del Reino Unido honrado con funerales de Estado, por lo que fue sepultado en la abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton.

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