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De corazón a corazón: diez hijos y 84 nietos y bisnietos le regalaron la fiesta de 15 a los 79

Tuvo que trabajar desde pequeña. La difícil situación de sus padres en 1956, cuando cumplió quince, les impidió homenajearla. Era su gran asignatura pendiente. Pero el sábado pasado se hizo realidad

18 de Enero de 2020 | 02:57
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Una madre que siembra amor, cosecha amor con creces. Y en un barrio platense vive una mujer que puede dar fe de ello. Sobre todo después del sábado 11 de enero, cuando sus diez hijos y sus ochenta y cuatro nietos y bisnietos le hicieron realidad, a sus 79 años, el gran sueño trunco de su vida: el cumpleaños de 15.

En el mes y año de sus quince, enero de 1956, Idalina Silva no pudo tener la soñada fiesta de largo. Pese a ser hija única, corrían tiempos difíciles y ya trabajaba como empleada doméstica para ayudar a sus padres, Dorotea y Valdemar Silva.

Sesenta y tres años después, sus siete hijas y sus tres hijos pusieron manos a la obra. Se repartieron las tareas, e Idalina tuvo una fiesta completa. Hubo vestido, peinado y maquillaje para la ocasión, auto con moño, entrada al salón del brazo del menor de sus hijos varones -con música especialmente elegida-, torta, souvenirs, vals, comida, bebida, baile, fotos. Todo.

Ayer a la tarde, tomando mate en la puerta de su casa, en 9 y 515, la particular quinceañera contó que nació en Paso de los Libres, la ciudad correntina fronteriza del municipio brasileño de Uruguayana.

Desde ese remoto lugar, conocido entre otras cosas por haber acunado al primer y único presidente correntino del país, Arturo Frondizi, viajó con sus padres hasta Berisso cuando apenas tenía tres años.

No tiene, claro está, recuerdos de ese viaje. Pero sí conserva “postales” de años posteriores, cuando tanto su padre como su madre fueron obreros de los históricos frigoríficos de la calle Nueva York.

Poco y nada duró su paso por la escuela. La necesidad de trabajar se impuso. Y ella “siempre” lo hizo “en casas de familia”, comentó.

Casamiento y después

“A los 24 años me casé”, recordó Idalina, para agregar que a partir de ese momento llegaron los hijos. Diez.

Hija única y diez hijos. “Equilibró la balanza”, dijo entre risas Yolanda Luna (35), la menor de todos y todas. Del hermano mayor la separan diecinueve años. Tiene 54.

¿Nietos? ¿Bisnietos? “Ochenta y cuatro en total”, enumeró Yolanda. Y bromeó: “Es que mis hermanas mayores siguieron su camino (por su madre), al igual que algunas de mis sobrinas”.

Cuando se les preguntó cuándo y cómo nació la idea de festejarle los quince, su nieto Leandro -quien acompañaba a la abuela junto a otra nieta, Desirée- comentó que en octubre del año pasado, aprovechando que la familia estaba reunida por el Día de la Madre, alguien sugirió la idea. “Y se pusieron a charlar entre todos, hasta que decidieron que para su cumpleaños de 79 le harían el festejo”, indicó.

 

“De chica no me pudieron pagar la fiesta. Me emocioné mucho... Nunca había bailado en mi vida”

Idalina Silva (79), La agasajada por toda su familia

“Es una madre excelente. Estamos orgullosos. Fue una forma de devolverle algo de lo que nos dio”

Yolanda Luna (35), Hija menor de Idalina Silva

 

Yolanda describió que su madre “siempre quedaba enamorada cuando veía por televisión vestidos de quince. También se emocionó muchísimo cuando se los festejamos a una sobrina y, más tarde, a mi hija”.

Hasta que un día le confesó que ella no pudo tener fiesta de quince porque sus padres no se la pudieron pagar. Y que ese era el gran sueño trunco de su vida.

Aquel Día de la Madre se dividieron las tareas. “Mi hermana María y el marido dijeron que ellos se hacían cargo del vestido. Así empezó la cosa. Participó toda la familia”, remarcó Yolanda.

Solamente no pudo estar presente un hermano que vive junto con su familia en Tierra del Fuego. “El resto está cerca”, contó Idalina. Algunos en la misma zona de Ringuelet donde reside ella y otros en distintas barriadas, pero todos en La Plata, aclaró.

“Conseguimos el club que está acá nomás, en 10 bis y 512 bis (el Centro de Fomento Ringuelet). Cada uno puso para la comida, la bebida, la torta. Una amiga que hace manualidades se encargó de los souvenirs. Y como yo conservé el moño que llevó mi hija en el auto para su fiesta, lo volvimos a utilizar. De modo que tuvo su paseo y su sesión de fotos en los jardines de la Municipalidad”, narró Yolanda.

Allí se retrató con un hermoso vestido blanco con detalles rosas, corona, y tres rosas de distintos colores en sus manos.

La entrada al salón de fiestas la hizo del brazo de Jorge, el menor de sus tres hijos varones, envuelta en cientos de papelitos brillantes y con la canción Héroe, de Mariah Carey, sonando de fondo: “El Señor sabe que los sueños son difíciles de alcanzar, pero no dejes que nadie te los quite”. Quizás una síntesis perfecta de la vida de Idalina y de ese momento en particular.

¿El vals? “El clásico”, dijeron en la casa de Idalina, en referencia al Danubio Azul de Johann Strauss.

“Yo creo que ella nunca se creyó que íbamos a hacer la fiesta”, dijo Yolanda riendo. Y su madre sólo respondió con una sonrisa cómplice.

Luego, la hija confió que no sabían si iba a aguantar toda la fiesta. “Es que tiene artrosis y siente dolor. Normalmente anda por la casa un ratito y enseguida se sienta. Apenas si va hasta la esquina. Pero el sábado pasado nos sorprendió a todos. Hasta bailó cumbia y se quedó en el salón hasta las tres de la madrugada”, destacó Yolanda.

Es que a Idalina todo lo que le sucedió la emocionó “muchísimo”. “Fue todo tan lindo... Yo nunca había bailado”, afirmó, entre mate y mate.

Nació un 9 de enero de 1941. La velada fue el 11. Sesenta y tres años y dos días después de sus quince de calendario. Nunca es tarde para cumplir los sueños. Menos aún si vienen acompañados de una familia que, por sí sola, llenó el salón del club.

“Devolver”

“Cuando se quedó sola, separación mediante por parte de su marido, se hizo cargo de todos. Todavía estábamos los diez con ella y nos crió solita”, remarcó su hija menor.

“¿Cómo fue? Fue una madre excelente. Excelente vecina. Excelente mujer. Estamos orgullosos. Por lo que ésta fue una forma de devolverle algo de todo lo que nos dio”, lanzó Yolanda, emocionada.

Para la foto de despedida, a su hija Yolanda y sus nietos Leandro y Desirée se sumaron dos nietas más, Wendy y Ludmila. Unos poquitos entre los 84 que tiene Idalina.

“Hace unos veinte años atrás, quizás ella se hubiese quedado con el deseo incumplido”, opinó la médica especialista en gerontología, Lía Daichman, para expresar que “hoy lo puede hacer porque las cosas han cambiado mucho. Estamos en un momento en el que la mujer mayor tomó conciencia de que tiene derechos y los ejerce”.

En esa línea, consideró que en el fondo “hubo una decisión de Idalina de llevar adelante su fiesta más allá del apoyo familiar. Eso es lo que se llama empoderamiento”, realzó.

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Multimedia

Yolanda Luna, la hija menor, e Idalina Silva, ayer en Ringuelet / G. Calvelo

Entrando al salón con su hijo Jorge

Ni siquiera faltaron las fotos de rigor en los jardines de la Municipalidad

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