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Hogar |Viviendas slow
Ambientes que inviten al disfrute y la calma

Menos es más en cuestiones de amoblamientos y decoración, sobre todo si lo que se busca es que la casa sea nuestro refugio

Ambientes que inviten al disfrute y la calma

Una cocina ordenada y despojada mantiene la higiene y además invita a cocinar con más placer

12 de Octubre de 2020 | 02:12
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Si bien desde hace meses nuestra casa se convirtió en el refugio donde pasamos más tiempo que antes, lo cierto es que a medida que pasaron las semanas todos fuimos readaptándonos y quien no tuvo que convertir el living en oficina modificó la sala para convertirla en un aula. La paz que nos dieron los primeros días de cuarentena se fueron agitando con jornadas maratonianas de trabajo, agendas familiares repletas de mil y una actividades virtuales y, al final, tenemos poco tiempo para desconectar.

Para que esta vorágine no nos pase factura, es vital que encontremos un sitio donde podamos recuperar la calma y relajar. Y un buen modo de conseguirlo es adoptar los criterios para lograr una casa lenta que nos propone el movimiento “slow home”, surgido en Estados Unidos e impulsado principalmente por los arquitectos John Brown y Matthew North.

Un nuevo clima

Las diferencias entre una casa lenta y una casa rápida no tienen nada que ver con el equipamiento, el tamaño o lo que cueste la propiedad. La clave está en las sensaciones que transmite. Una casa lenta es un lugar en el que resulta agradable vivir, ofrece calidad de vida y permite descansar bien y recuperar energía. En el extremo opuesto están las casas rápidas: aquellas que quitan energía, porque no permiten la relajación ni el descanso. En este sentido todo influye, desde el modo o el lugar en el que se ha construido, hasta los materiales empleados, los muebles o la decoración.

Respeto por el medio ambiente

Las auténticas casas lentas tienen muy en cuenta la naturaleza. De entrada, se elige con cuidado su ubicación para limitar el impacto en el entorno y, durante la construcción, se emplean materiales y técnicas sostenibles. En la mayoría de los casos, no es fácil ni accesible vivir en un hogar cuya construcción siga estos criterios, pero se pueden tenerlos en cuenta a la hora de hacer reformas, pintarla, decorarla o, simplemente, cuando se compran los electrodomésticos.

Algunos productos habituales en muchos hogares como los aerosoles, los ambientadores, ciertas pinturas o barnices pueden representar un peligro tanto para la salud como para la del medio ambiente. Para evitarlos, existen numerosas alternativas. Por ejemplo, a la hora de pintar, sobre todo en el caso de los cuartos en los que duermen niños o bebés, conviene escoger pinturas ecológicas libres de tóxicos. En el caso que se quiera dar un toque de olor al hogar, podemos emplear un difusor de aceites esenciales que, además de aromatizar el aire, ayudará a purificarlo y a crear una atmósfera de relax. Y, para estar más cerca de la naturaleza, se puede decorar la casa con plantas, que mejorarán la calidad del ambiente y nos aportarán bienestar. Además, están de moda.

Más simple, mejor

Una casa abarrotada de muebles y objetos acumulados puede provocar una sensación de ahogo y opresión. Esta sensación es lo que el milenario arte del Feng Shui identifica como un bloqueo de energía. Al acumularse objetos en desuso, la energía del espacio y de las personas que lo habitan queda estancada.

Las casas lentas evitan esta sensación priorizando la calidad sobre la cantidad y favoreciendo la organización y el orden, de modo que cada cosa tenga su sitio. Si hay sensación de agobio porque que en los ambientes sobran muchos objetos, se puede planificar una limpieza a fondo para deshacerse de lo que no se necesite. No hace falta hacerlo todo de golpe. Es mucho más efectivo hacerlo por partes. Una buena idea es elaborar una lista con todos los “puntos calientes” de la casa, es decir, todas las zonas en las que se da un desorden permanente o que hacen sentir mal porque no están como gustaría tenerlas. A partir de esa lista, cada día se le pueden dedicar 15 minutos –o un poco más– y nos centrarse en uno o varios puntos. Así, sin darse casi cuenta, se irás avanzando y se logrará terminar con esa sensación de tenerlo todo desordenado.

Aprovechar el espacio

El problema de la falta de espacio para guardar cosas es algo habitual en los hogares. Para evitarlo, aparte de no acumular objetos innecesarios, existen muchas soluciones para sacar el máximo partido al espacio. Cualquier rincón libre puede habilitarse como lugar de almacenamiento. Por ejemplo, una buena solución es aprovechar el hueco bajo la escalera para crear un armario o rellenarlo con estanterías.

Una casa slow ofrece calidad de vida, permite descansar bien y recuperar energía

Antes de lanzarse a comprar muebles, conviene planificar y estudiar las posibles soluciones. A veces, por aprovechar alguna oferta o porque se tiene prisa, se compra algo que, a medio plazo, acaba por resultar un estorbo y no cumple las expectativas. Para evitarlo, lo mejor es invertir un tiempo en estudiar diferentes opciones hasta dar con algo que resulte útil y que no sobrecargue el ambiente.

La entrada, clave

Tanto desde el punto de vista práctico como psicológico, la entrada o el recibidor es un punto fundamental. Proporciona la primera impresión de una casa y sirve como elemento de transición entre el mundo exterior y el interior. Es muy importante que sea un espacio práctico y que ofrezca una sensación agradable, que invite a entrar para disfrutar del hogar.

Aunque el recibidor sea pequeño, con un poco de imaginación se le puede sacar mucho partido. Es básico tener al menos un colgador para dejar las camperas y carteras, incluso la bolsa de los mandados. También puede ser muy útil un pequeño estante para tener siempre a mano las llaves u otros objetos pequeños, como la billetera o la correa del perro. Y, si hay espacio suficiente, un banco donde dejar el bolso o los zapatos al llegar a casa ayudará no solo a mantener el orden, sino a tener la casa limpia.

Favorecer el descanso

En una casa lenta, el dormitorio debe tener pocos muebles y de un tamaño acorde a los metros disponibles. Es importante colocarlos de modo que su situación facilite el aprovechamiento del espacio y el acceso a las zonas más usadas, para que no tener que dar rodeos innecesarios.

La clave está en que el interior esté bien aprovechado y ordenado siguiendo una lógica

Un buen armario es fundamental. No es necesario que sea muy grande. La clave está en que el interior esté bien aprovechado y ordenado siguiendo una lógica, de modo que se tenga a mano lo que se usa habitualmente y el resto de objetos queden en los sitios menos accesibles. Para guardar la ropa de otras temporadas o la que se usa en contadas ocasiones, es muy práctico hacerse con unas cajas, que se pueden colocar en los estantes superiores. Con este sistema, el cambio de armario en cada nueva temporada resulta mucho más fácil y, además, la ropa se arruga menos y no coge polvo.

Un dormitorio slow también debe tener luz natural y unas buenas cortinas que permitan mantener la privacidad cuando se lo desee. Y, sobre todo, conviene evitar la presencia de aparatos que emitan ondas electromagnéticas, como radio despertadores o teléfonos celulares, pues este tipo de radiación afecta a la calidad del sueño y altera el descanso.

Disfrutar de la cocina

Como el resto de habitaciones, en una casa lenta la cocina debe ser compacta y muy eficiente. Es importante que las superficies estén ordenadas y despejadas. Sólo se debería tener a la vista lo imprescindible para el día a día o algún electrodoméstico que se use a menudo. El resto de objetos es preferible que estén guardados en armarios o estantes. De este modo, no solo se tendrá más espacio para cocinar con calma, sino que será mucho más fácil mantener la cocina limpia.

Un problema muy habitual en las casas es que se acumulan objetos que no tienen ningún uso o están repetidos. Antes de comprar un nuevo artilugio para la cocina, conviene que plantearse si realmente se lo necesita e incluso si gusta realmente.

Antes de lanzarse a comprar muebles, conviene planificar y estudiar las posibles soluciones

 

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