Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
Avisos Clasificados
Buscar
Dólar Oficial $92,36
Dólar Ahorro/Turista $152.39
Dólar Blue $156,00
Euro $109,84
Merval 0,00%
Riesgo País 1426
Información General |Tips para ejercitar el cerebro y mantenerlo activo
La pérdida de memoria: cómo diferenciar un declive natural de un síntoma de alarma

Especialistas sostienen que a partir de los 50 años determinados olvidos son normales, pero otros pueden marcar el inicio de una patología

La pérdida de memoria: cómo diferenciar un declive natural de un síntoma de alarma
29 de Noviembre de 2020 | 04:13
Edición impresa

Cuando se transita una determinada edad -especialistas indican que a partir de los 50 años, aunque otros lo establecen aun antes- suelen aparecer algunos síntomas relacionados con la memoria y los olvidos. Pero determinar si se está frente a un declive cognitivo solo atribuible a la edad o se está transitando por alguna patología, es un tema más complejo.

En este marco, el PAMI lanzó recientemente la primera guía sobre el cuidado de la memoria, que apunta a responder las preguntas que las personas mayores suelen hacerse sobre estos temas, y que permite realizar una primera evaluación para diferenciar si algunos de estos cambios pueden significar un deterioro cognitivo o son solo consecuencias naturales de la edad.

La guía, denominada “¿Cómo saber si tengo dificultades con la memoria?”, tiene seis módulos en los que se responden preguntas como “¿qué sucede con las funciones cognitivas en el envejecimiento?, ¿qué significa tener un deterioro cognitivo?, ¿cuándo debo preocuparme si los cambios que percibo no son asociados al envejecimiento normal?, ¿cómo me ocupo de lo que me está pasando?”.

Esta referencia está dirigida a todas aquellas personas que perciben una disminución en sus funciones cognitivas, por ejemplo en su capacidad de memoria o de atención, y no están seguras de si se trata de un proceso de envejecimiento esperable o no. La edad es el primer factor de riesgo en las enfermedades caracterizadas por un proceso de deterioro cognitivo, por lo que “es importante un diagnóstico temprano para mitigar sus efectos”, señalaron las autoridades del organismo.

Una de las primeras advertencias que formulan los especialistas Bárbara Herrmann, Fabián Triskier y Julián Bustin, quienes trabajaron en esta guia, es que “no todos los deterioros cognitivos van a ser progresivos, y los más frecuentes son debido a lo que se conoce como las 4D. Esto es “delirium, que es el deterioro en las funciones cognitivas como consecuencia de una causa clínica médica; depresión, que es una enfermedad del estado de ánimo caracterizada por una marcada tristeza y/o dificultad para sentir placer; deterioro cognitivo leve, que no impacta de manera significativa en las actividades de la vida diaria (AVD), y demencia, que agrupa enfermedades crónicas y progresivas en las que por la muerte de neuronas del cerebro hay un deterioro cognitivo de suficiente severidad como para interferir en el desarrollo de las actividades de la vida diaria”.

Alrededor del 70 por ciento de las personas con demencia tiene enfermedad de Alzheimer, pero otros tipos de demencia menos frecuentes son la demencia vascular, la demencia mixta, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal.

Ricardo Iacub, especialista en Psicología para la Tercera Edad, diferencia el “declive cognitivo, que es lo esperable en toda persona que pasa los 50 años, del deterioro como conjunto de factores patológicos no esperables”.

“En la actualidad -señala- no sólo hay desconocimiento individual sobre la temática, lo que nos lleva a generar un montón de prejuicios, sino que no hay un dominio público demasiado claro acerca de cómo se transitan estas patologías, por lo que nos encontramos con profesionales que diagnostican Alzheimer a partir de una entrevista, lo cual está mal porque un diagnóstico de este tipo puede llevar meses ya que se requieren diferentes pruebas. También hay criterios confusos, como decir que alguien tiene demencia senil cuando este concepto es un descriptor demasiado general y poco indicativo. No obstante, todas las patologías asociadas a la pérdida de la memoria tienen tratamiento, no sólo medicación sino también prácticas psicológicas y sociales que pueden ayudar a que la enfermedad no avance con la misma velocidad y que se transite de una manera mucho más positiva”.

Cómo FUNCIONA LA MEMORIA Y Cómo SE LA CUIDA

Jorge Medina, director del Laboratorio de la Memoria del Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor Eduardo de Robertis”, señala que “nuestros estudios apuntan a conocer los procesos biomoleculares que expliquen por qué nos acordamos de algo que nos pasó hace un año atrás y no de otros eventos que sucedieron en ese mismo período. Sabemos desde la psicología que la respuesta está en la importancia que uno le da a esa experiencia, ya que las cosas que más recordamos son aquellas que tienen un color emocional y relevante para nosotros”.

“Todo lo que tenga emocionalidad, experiencias, ya sean positivas o negativas -añade- son las que más recordamos. Las memorias de contenido negativo, estresantes, dolorosas, son las que más se guardan. En cambio, las memorias de recompensa, positivas, se guardan un poquito menos y las memorias neutras, que no tienen ningún componente emocional, son las que menos se guardan. Esto es útil para que las memorias que gratifican perduren y, por el contrario, se atenúen aquellas dolorosas”.

En cuanto a los cuidados para preservarla, el neurocientífico destacó que “comer sano, dormir bien, hacer ejercicio moderado y leer, son fundamentales para ejercitar el cerebro, y si se ejercita el cerebro la memoria se sostiene mucho más. También los juegos de cartas, ajedrez, bridge, etc., son sumamente recomendables”.

En la misma línea, la neuropsicóloga Carolina Feldberg, investigadora del Conicet y directora del programa “Mental Fit” de Fundación Ineba, señaló que otro de los factores para proteger el cerebro son las actividades de ocio, que “se están estudiando y pueden ser una herramienta útil de prevención”.

“Comer sano, dormir bien, hacer ejercicio moderado y leer ayuda a ejercitar el cerebro”

 

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE

Multimedia
+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

cargando...
Básico promocional
Acceso ilimitado a www.eldia.com
$30.-

POR MES*

*Costo por 3 meses. Luego $265.-/mes
Mustang Cloud - CMS para portales de noticias

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla