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Descontrol en Los Hornos: la usurpación crece sin freno

Cada día más gente llega en camiones, camionetas, autos, motos, bicicletas o a pie al predio de 76, 141 y 153. “Se adueñaron del barrio”, dicen los vecinos, angustiados

20 de Febrero de 2020 | 04:23
Edición impresa

La usurpación de tierras fiscales que empezó el domingo a la noche en Los Hornos, lejos de menguar, se continuó expandiendo en la víspera. Lo hizo a una velocidad y con un despliegue tal de vehículos, personas de todas las edades y materiales, a la vez que sin la presencia de un solo patrullero, que los vecinos y vecinas de la zona no pueden salir de su asombro, al tiempo que temen por su seguridad y la de sus bienes.

Como se detalló en la edición de ayer, los usurpadores comenzaron a demarcar lotes y a levantar casillas precarias a la altura de 76 y 143, pero luego se fueron extendiendo a uno y otro lado hasta ocupar la totalidad del enorme predio, que va desde 141 hasta 153.

Ayer, a las más de trescientas personas que se habían instalado hasta el martes a la noche, se sumaron unas cien más, según calcularon vecinos de la barriada hornense, quienes no sólo no quieren dar su nombre por temor a represalias sino que, en muchos casos, ya salen poco y nada de sus casas.

Además, la ocupación empezó a ganar nuevos espacios al ampliarse hacia el sector de 155 entre 74 y 78. Esa zona está separada de 76 entre 141 y 153 por un asentamiento, narraron quienes habitan desde hace años en el barrio.

Vale recordar que, básicamente, se trata de terrenos fiscales de propiedad nacional, que alguna vez estuvieron bajo la órbita de “la Aviación”, indicaron en el Municipio, que se presentó ante la Justicia como “particular damnificado” el mismo domingo a la noche, y que el martes amplió la denuncia ante “la gravedad de los acontecimientos”, dijeron. También hay una parte privada.

“Esto va de mal en peor. Hoy a la mañana (por ayer) unos muchachones tomaron materiales de la obra de ampliación de una vivienda, que está llevando a cabo con mucho esfuerzo una familia del barrio, para utilizarlos en el armado de sus casillas”, relató un hombre, sin salir de su asombro.

“¿Y qué les vas a decir? Si andan con palos y machetes. Por acá no aparecen patrulleros ni autoridad alguna. Nos dejaron librados a nuestra suerte”, afirmó.

“Fíjese en qué camionetas se manejan”, propuso una señora, en referencia a dos 4x4 desde las cuales bajaron cuatro personas a recorrer los terrenos que aún permanecían sin lotear.

“Se mueven rapidísimo. Arrasan con todo. Y nadie hace la denuncia por temor”, añadió.

El movimiento de gente es incesante. En camionetas, autos, motos, bicicletas o a pie. Llegan familias enteras, por un lado, y hombres solos que parecen capitanear la extraña movida, por el otro.

También arribaron camiones, desde los cuales bajaron palos, cintas, lonas. Un poco de todo.

El respeto por el entorno no existe. Además de llevarse cosas de casas del barrio, se mueven por el lugar como los dueños. Y estacionan autos y camiones donde les parece.

“Nos sentimos totalmente avasallados. De la noche a la mañana pasamos de vivir en un barrio tranquilo a estar literalmente invadidos por extraños, que actúan como si acá no hubiese nada y no viviese nadie. Esto genera indignación. Porque es evidente que todo está muy bien organizado. Y cada hora que pasa de inactividad de las autoridades, las posibilidades de un desalojo se alejan. ¿Cómo los van a sacar de acá? Si hay niños, mujeres embarazadas. Una pregunta: ¿Nadie piensa en nosotros?”, disparó un vecino de sesenta y tantos.

LA “ANGUSTIA” DE VOLVER A CASA

Regresar a casa después de un largo día de trabajo es el momento que todos esperan. Pero desde el lunes, muchísimos vecinos y vecinas de este sector de Los Hornos ya no sienten eso.

“Nunca pensé que salir del trabajo me iba a generar este sentimiento de angustia. Hasta hace un par de días, el regreso era lo que deseaba. Pero pasé de la vuelta tranquila, del mate en la vereda, a ver cada día más y más gente extraña que grita, no respeta nada, buenos autos que circulan permanente e incomprensiblemente por estas calles de tierra, motitos que van y vienen. No es mi barrio. Es una sensación terrible, luego de años de trabajar para tener mi vivienda”, expresó una mujer de mediana edad.

En tanto, en la Comuna recordaron que “el predio pertenece fundamentalmente a la Nación -está bajo la órbita de la agencia de bienes del Estado-, aunque hay una parte privada”.

Fuentes del Municipio puntualizaron que “se intervino de inmediato, el domingo a la noche, y se hizo todo lo que estaba a nuestro alcance para acompañar a los vecinos”. Así y todo anticiparon que “seguirán insistiendo” ante las instancias judiciales correspondientes.

En 12 y 51 se encuentran a la espera de que se libre una orden de desalojo “ya que no sólo hay cuestiones de salubridad, sino también de inseguridad y de agresiones hacia los habitantes del barrio”, sostuvieron.

En ese contexto, anunciaron que hoy la Municipalidad “elevará una nueva denuncia como particular damnificado por esta toma”, a la espera de que actúe la Nación, pues se trata de terrenos federales.

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