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Afirman que se perderán 25 millones de empleos en el mundo de la producción

22 de Marzo de 2020 | 04:38
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Con Europa convertido en el epicentro de la pandemia y Estados Unidos en emergencia nacional, los gobiernos están apretando el acelerador para limitar el devastador impacto económico de la propagación del coronavirus en las familias, los trabajadores y las empresas.

Pero desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtieron que la pandemia puede llegar a destruir hasta 24,7 millones de empleos en todo el mundo, superando así la desgracia laboral de la crisis financiera de 2008, que desencadenó la eliminación de 22 millones de puestos de trabajo.

“Ya no se trata solamente de una crisis sanitaria global, sino que supone una grave crisis económica y laboral que está teniendo un fuerte impacto en las personas”, dijo Guy Ryder, director general de la OIT.

Pero si los gobiernos están jugando la mayor parte de sus cartas para darle oxígeno a la crisis económica, ¿qué más se puede hacer?

Según Maurice Obstfeld, la clave está en una acción fiscal coordinada y oportuna, explico a BBC Mundo.

“La confianza de los consumidores y el mercado aumentaría si hay más cooperación entre los gobiernos”, apuntó.

Y no solo se trata de cooperación económica, adviertió, sino también en los planes de salud pública como el desarrollo de vacunas y de las pruebas internacionales para el control de la pandemia.

“Pero si los países caen en recriminaciones y enfoques egoístas, arriesgamos una mayor fragmentación de la economía mundial que podría persistir mucho más allá de la crisis”, dice Obstfeld.

Mientras cada día que pasa más países cierran sus fronteras y declaran la cuarentena para evitar la propagación del virus, la actividad económica se hunde, las empresas de los sectores más golpeados como aerolíneas, hoteles y restaurantes alertan que pueden quebrar. Muchos trabajadores están perdiendo sus empleos y las bolsas siguen en caída libre.

Los gobiernos están aplicando restricciones de libre circulación por las calles no vistas desde la Segunda Guerra Mundial y aunque el epicentro de la crisis sanitaria está en Europa, Estados Unidos ya ha declarado el estado de emergencia y en América Latina los países con más personas contagiadas están siguiendo el mismo camino.

Como no se sabe por cuánto tiempo se puede extender la pandemia, es difícil para las autoridades calcular cuánto dinero pueden inyectar en las economías y qué medidas de emergencia pueden poner en práctica para mitigar los efectos más inmediatos en los ingresos de las personas.

¿Qué va a pasar con los desempleados, los trabajadores independientes, los informales, las pequeñas empresas?

¿Cómo pagarán las familias los alquileres y el supermercado?

¿Y qué pasará con las gigantescas multinacionales que mueven las cadenas de producción internacionales y ahora han comenzado a paralizar sus fábricas?

Asistencia financiera

Los líderes europeos han dicho que están dispuestos a invertir “lo que sea necesario” para salvar a las economías de una catástrofe mayor.

Los restaurantes están en la lista de las empresas que pueden ir a la quiebra.

“Creo que lo más crucial es que los gobiernos no dejen que las firmas solventes cierren y despidan trabajadores”, dijo Vicky Redwood, analista sénior de la consultora británica Capital Economics.

“Los programas de garantías de préstamos son un buen comienzo, pero los gobiernos deben asegurar que todos los negocios puedan acceder a la asistencia financiera”.

Sin embargo, la gran duda apunta hacia dónde está el límite; es decir, qué tanto pueden resistir los presupuestos fiscales si la pandemia no cede en las próximas semanas y se extiende por meses. Y eso aún sigue siendo un misterio.

Maurice Obstfeld, profesor de economía de la Universidad de Berkeley e investigador del Peterson Institute for International Economics, sostuvo que en el caso de EE.UU., que está planeado un gigantesco plan de emergencia con fondos fiscales, hay que tener cuidado.

“Está el peligro de que el dinero llegue a los lugares equivocados”, explica, citando como ejemplo, la idea de la Casa Blanca de suspender el pago de impuestos de los trabajadores, dado que tendrá muy poco efecto en las personas con menores ingresos.

“Hay que fortalecer las redes de protección social, mantener los negocios a flote y dar incentivos para que las empresas no despidan trabajadores”, apunta el académico.

Obstfeld sostiene que la reacción del gobierno alemán va en la dirección correcta, aunque los gobiernos tengan tengan que aumentar sus déficit fiscales. “Este no es el momento para preocuparse de eso”.

gobierno no tendrá que cumplir con la meta fiscal prevista para este año.

 

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