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Un platense en Río: “Veo pasar los coches fúnebres”

Hace 8 años dejó La Plata para radicarse en Brasil. La pandemia canceló recitales y shows y cerró los bares donde trabajaba. Dramático relato de su visita a un hospital

Un platense en Río: “Veo pasar los coches fúnebres”

Norberto Cuenca, el músico platense que vive en brasil, hace 2 meses que no trabaja por el COVID-19 / el DIA

Hipólito Sanzone

Por: Hipólito Sanzone
hsanzone@eldia.com

23 de Mayo de 2020 | 02:34
Edición impresa

Cuando todos bajaban los brazos y se volvían él tomó la decisión de quedarse y remarla. Se abrazó a ese instrumento que siempre amó y se juntó con otros como él. Y así sacó pecho y se hizo un lugar en una ciudad gigantesca y nada fácil. Si hasta una casa pudo comprarse en poco menos de cuatro años. Así le iba en Río de Janeiro a Norberto Beto Cuenca (38) cuando lo cruzó la pandemia. Ahora, hace dos meses que no trabaja porque cerraron los bares donde tocaba, se suspendieron los shows y los festivales que tenía acordados con su banda. El virus apagó la música, puso triste a una ciudad naturalmente alegre.

Cuenca tuvo síntomas y aunque no dio positivo su estado de salud requiere cuidado. Está parado en un escenario difícil y lo cuenta desde adentro, con ojos platenses.

“Veo pasar los coches fúnebres, con el sistema de salud colapsado, oigo que las enfermeras se tienen que comprar ellas mismas los guantes y las máscaras. Veo que la gente anda como si nada, siento que Bolsonaro me da miedo”, dice Beto desde su casa en una de las ciudades más comprometidas de América por el nivel de contagios y en un marco de flexibilidades sobre los recaudos contra el virus que a cada minuto aumentan la polémica.

“ME ATENDIERON COMO SI FUESE UNA BOLSA DE PAPAS”

Hace unas semanas este platense, que dedicó su vida la música y estudió con un considerado monstruo sagrado como Jorge Pïnchevsky y con otro referente del saxo como Gastón Cubillas, tuvo tres días de 39 grados de fiebre, vómitos, dolores en el cuerpo, llagas y ataques de pánico. “En el hospital al que fui me atendieron como si fuese una bolsa de papas. La médica parecía enojada de tener que atenderme”, resume.

Ya un médico lo estaba monitoreando por teléfono y la recomendación había sido que no se ocurriese ir al hospital, pero la situación no dio para más. Necesitaba que le pongan suero y no le quedó otro remedio que salir de su casa.

“Había muchos enfermos de coronavirus, el sistema colapsado. Cuando salí de ahí había dos coches fúnebres en la puerta esperando para cargar ataúdes. Todavía no se como llegue a mi casa. Después de 8 años acá, quiero volver pero ni siquiera puedo comunicarme con el consulado”, cuenta Beto a EL DIA.

Hace 8 años Cuenca emprendió la aventura de viajar con y para la música. Cuenta que tantas horas y horas de charla con el maestro Pinchevsky lo decidieron a emprender esa aventura de soñar despierto.

Cuenta que en La Plata tocó en casi todas las bandas, pero que hay una que lleva en el alma: la Flower Power. “Las veces que he ido de visita a La Plata he tocado con Encías Sangrantes. Compartí momentos únicos, me fui de mi casa siendo un pibe, justo cuando a Pinchevsky se le había quemado la casa rodante en la que vivía en City Bell. Y entonces Gastón Cubillas, que fue mi maestro, me abrió las puertas de la suya y vivimos un tiempo ahí los tres”, recuerda.

En Río de Janeiro dice que consiguió hacer realidad eso de soñar despierto, vivir en un sueño. “Todo gracias a la música, tocando de día por las calles, de noche en bares y restaurantes. En cuatro años pude comprar mi casa en el barrio Santa Teresa. Yo había venido de La Plata con otros músicos amigos pero ellos decidieron irse. Encima a los dos meses de estar acá se nos murió el baterista, el Pollo Gutiérrez”. Los últimos tiempos estaba trabajando con dos nuevas bandas: la Gypsi Jazz y la Power Swing. La pandemia canceló todo. Shows, recitales, todo”, resume.

FUE UN GRAN GOLPE

“Teníamos muchísimo trabajo. Fue un gran golpe. Ni siquiera podría salir a la calle a tocar si quisiera. En Brasil no le dieron pelota a lo que estaba pasando en el mundo. Bolsonaro me da miedo, quería desde el principio abrir todo. Al principio me enojé, lo putee pero hora ese tipo me da miedo, por eso también quiero volver. Es un nazi”, dice el músico platense.

“La gente esta en las calles como si nada. No hace ni 20 días que obligaron a usar barbijos, en los bancos hay filas de cuadras, todos amontonados...los muertos, los muertos pasando frente a mi”.

 

 

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