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Una banda de polichorros atacó a una familia en Tolosa y escapó a los tiros

Fue en una casa de 527, 30 y 31, donde tres sujetos irrumpieron usando un ariete. Otro los esperaba afuera. Vestían ropa similar a la de la Policía. Golpearon al dueño y a la esposa. Y dispararon contra una vecina
Uno de los impactos de bala en el frente de una casa vecina / g. calvelo
Raúl villarruel relató a este diario el angustiante episodio/g. calvelo

Por Redacción

Alrededor de las 10 de la noche del miércoles, cuando un matrimonio y su hija de 11 años ya estaban durmiendo, un estruendo fuerte en los despertó de golpe.

Sobresaltados, enseguida supieron que ese violento ruido había sido provocado por tres delincuentes encapuchados y que portaban armas de fuego.

Es que los intrusos se colaron en esa casa con parque de 527 entre 30 y 31 luego de violentar la puerta (que está a 30 metros del portón de rejas de la entrada), al grito de “Policía” y con un ariete como los que usa la fuerza en algunos allanamientos de propiedades.

Este elemento, así como la ropa oscura que vestían los asaltantes y los movimientos precisos que evidenciaron, hace presumir que actuó una banda de “polichorros”.

RUIDOS, GRITOS Y FUGA

El propietario de esa finca, Raúl Villarruel (43), se encontraba ayer abocado a reparar y reforzar la puerta que el grupo de asaltantes le destrozó con sucesivos golpes con un ariete, hasta que lograron abrirla y ganar el interior de ese domicilio. Previamente, habían saltado el portón de reja del frente.

No tardaron en quedar frente a frente con la pareja, a la que redujeron con pistolas y amenazas verbales.

¿Cómo continuó el episodio? El propio Villarruel se encargó de contarlo en un mano a mano con este diario.

“Todavía no eran las 10 de la noche cuando escuchamos un ruido violento y enseguida vimos a estos tipos, que nos pedían insistentemente que les demos dinero”, recordó.

La violenta forma que eligieron esos ladrones para entrar en el inmueble no sólo despertó a sus dueños, sino que tampoco pasó desapercibida para algunos vecinos.

Entre ellos, una cuñada de Villarruel, quien “comenzó a gritar que estaban robando y a decir que ya había avisado a la Policía”.

La inesperada situación descolocó a los asaltantes que estaban dentro de la casa de la familia.

Pero enseguida, seguramente advertidos por el cómplice que los aguardaba en un auto estacionado en la cuadra, los decidió a apurar la fuga.

“Antes de irse de acá, uno de ellos me pegó un fuerte culatazo en la cabeza y otro agarró a mi mujer de los pelos, al ver que iba hacia el dormitorio donde descansaba nuestra hija de 11 años”, reveló el hombre.

Calculó que los intrusos “estuvieron menos de dos minutos” gracias a que “mi cuñada gritó fuerte para hacerles saber que sabían lo que estaba pasando y además para decirles que se había comunicado con la Policía”.

Villarruel confirmó a este diario que los ladrones “al final escaparon llegar a robarnos nada”.

TIROS Y MILAGRO

Ya en la calle, los tres delincuentes la emprendieron a tiros contra la casa de planta alta donde vieron a una mujer que alertaba a los gritos sobre su presencia en la cuadra.

Según el reporte policial, la banda efectuó dos balazos “al aire” como para amedrentar a quienes intentaran salir en su persecución.

Pero Villarruel detalló que los proyectiles dieron contra la parte superior de la vivienda lindera, al ver a la vecina asomada en la ventana. Las marcas de al menos dos impactos, uno de ellos en una persiana de la planta alta y en una pared del mismos sector, fueron el fiel reflejo de lo manifestado por el denunciante.

De milagro, ninguno de los disparos hirieron a la mujer que vive en ese domicilio, aunque la dejaron bajo un fuerte estado de shock nervioso. “Hace 20 años que vivo en este barrio y es la primera vez que sufrimos un episodio de inseguridad”, apuntó Villarruel.

Tras la fuga de la banda las víctimas se entrevistaron con los policías que llegaron a la escena tras los llamados de vecinos al 911. Los investigadores procuran identificar a los responsables comparando datos con los de casos previos y analizando filmaciones de cámaras de monitoreo cercanas.

“Antes de irse, uno de ellos me pegó un culatazo en la cabeza y a mi mujer la agarró de los pelos”

Raúl Villarruel (43) Dueño de la casa del episodio

El matrimonio y su hija de 11 años ya estaban durmiendo cuando los despertó un ruido fuerte

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