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Revista Domingo |TE LO LLEVO A TU CASA
Tendencias: desde una pizza hasta un auto, la vida que se vive por delivery

El “de puerta en puerta” ya no solo se limita a comidas o artículos de primera necesidad, sino que también se ofrecen envíos casi insólitos, como un coche nuevo o un trámite de escribanía. En el medio, cómo funciona el día a día de los repartidores

Tendencias: desde una pizza hasta un auto, la vida que se vive por delivery
19 de Julio de 2020 | 05:47
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Una de muzarella y media docena de empanadas de jamón y queso. Marche. Y motitos y bicicletas cruzan las calles de la Ciudad para la entrega a domicilio. Es el delivery que se apoderó de todos para hacer la vida un poco más fácil en medio de la pandemia. Pero es también mucho más que eso. Porque ya no son solo comidas o artículos imprescindibles para el día a día los que se transportan de casa en casa, ya que los cambios que trajo la cuarentena forzaron a empresas e instituciones a modificar sus esquemas de trabajo habituales que, en algunos casos, llevaron a hacer deliverys inéditos, como de automóviles, haberes jubilatorios o certificados de documentos.

Es que la imposibilidad de los habituales clientes para desplazarse a los lugares habituales de atención, no solo en el rubro gastronómico, sino también en concesionarias, escribanías o bancos, entre otros, fueron la clave que impulsó los cambios en esta dinámica.

En el caso de los automóviles, por ejemplo, en un marco de pocas ventas, el cambio por el “delivery” no sólo implicó la entrega del vehículo “a domicilio” sino que también corren por cuenta de la concesionaria los trámites de patentamiento -antes a cargo del cliente- y, si se usa un auto usado como parte de pago, su cotización y retiro.

“No solo realizamos la entrega de la unidad en el domicilio del cliente, sino que le ofrecemos hacerlo con toda la operación completa para que esa persona no tenga que moverse de su casa”, asegura Rubén Rodríguez, director de Ventas de Citroën.

Desde Peugeot, en tanto, Marcelo Slimmens, director de Ventas de la automotriz, explicó que el mecanismo facilita “pasar por el domicilio del cliente a tomarle las firmas, ya sea de contratos prendarios como de la documentación para patentar” y que “si el cliente decide entregar una unidad usada en parte de pago, se le realiza una cotización también en su domicilio”.

“Luego de patentar la unidad 0 km, se coordina una nueva fecha y hora y se le entrega al cliente el vehículo en su casa y en ese momento se le retira la unidad usada, en caso que la hubiera”, agregó Slimmens.

PAGOS Y ESCRIBANÍAS A LA CARTA

En el caso de los haberes jubilatorios, hay Bancos que comenzaron a ofrecer un servicio de entrega de jubilaciones a domicilio para aquellos que cobran un haber en el banco.

“No lo planteamos como un negocio, sino como un servicio gratuito para nuestros clientes que vemos como valor agregado”, explica Guillermo Jejcic, director de Banca Minorista de Itaú Argentina.

El servicio es “a pedido”, y consiste en el envío de la jubilación a los clientes que así lo soliciten a través de la página web del banco, que estará disponible mientras dure el período de cuarentena obligatoria.

También desde el plano institucional, los escribanos pusieron en marcha durante la cuarentena “un cambio paradigmático” a través de los Certificados de Actuación Remota, para el aval de firmas de documentos privados. La modalidad comenzó a aplicarse en el Colegio de Escribanos de la ciudad de Buenos Aires, donde su prosecretario, Ricardo Blanco Lara, explicó que “son certificados que elabora el escribano en base de una videoconferencia cuando el residente no puede moverse por cuestiones de salud o algún tipo de imposibilidad que, ante la necesidad de firmar un documento privado, se hace en forma remota”.

El procedimiento consiste en que, durante una videollamada con el escribano, el cliente le muestra el momento en el que está firmando el documento que debe validar y que luego escanea y envía por correo electrónico al escribano.

Al recibirlo, el escribano redacta un informe dando constancia de que fue esa persona la que firmó el documento y lo envía junto con el certificado de la copia del documento original a través de un servicio de mensajería.

“Si bien no es una certificación de firma tradicional, para una profesión que se basa en la mediación física, el presentar el aval de un documento a distancia significa un cambio de paradigma enorme”, aseguró Blanco Lara.

DE TIMBRE EN TIMBRE

Mientras tanto, la vida de todos los días se ayuda con todos aquellos que recorren cuadras y cuadras llevando almuerzos o cenas, medicamentos o recados. Pero, ¿como la llevan aquellos que se abocan a este que se convirtió, con el correr de la cuarentena, en un trabajo verdaderamente esencial?

Esteban Buitagro es un joven de 36 años que realiza entregas para una aplicación, una de las tareas casi imprescindibles que continuó durante el aislamiento por el coronavirus que llevó a millones de personas a quedarse en sus casas, y quien cuenta que “durante todos estos meses anduve con mucha precaución, y diría que hasta hubo un aumento de las propinas respecto a antes de la pandemia”.

Esteban trabaja con su moto en una de las empresas de pedidos desde el año pasado, y cuenta que “la moto la compré en 2018 para hacer servicio de mensajería por mi cuenta. Me estaba por ir de viaje pero me accidenté y mi emprendimiento no funcionó. Fue entonces cuando comencé a buscar empleo y un amigo me comentó de estas aplicaciones para inscribirme. Y fue así que reacondicioné la moto y empecé”.

“Cuando comenzó la cuarentena la demanda se disparó 3 o 4 veces más de lo normal. Esa fue la parte positiva, pero también aumentaron los riesgos”

Esteban,
trabaja con su moto en una empresa de pedidos

 

Sobre la modalidad del delivery Esteban dice que “tenés que resignar muchas horas arriba de la moto para hacer un sueldo razonable, y los fines de semana no podes faltar, por lo que se te limita bastante la vida social. Es un poco como una meritocracia, vas a ganar si trabajás mucho, y por eso hay chicos que están 16 horas trabajando. En mi caso hago dos turnos por día, de 4 horas, de 12 a 16 y de 20 a 24”.

La necesidad de cuidarse, para ellos, es tan importante como la misma movilidad. Porque con el comienzo de la cuarentena, a fines de marzo pasado, la tarea de las aplicaciones se multiplicó, y eso los obligó a tener que estar practicamente aislados de sus familias por el contacto diario que tienen con otras personas.

“Cuando comenzó la cuarentena en marzo la demanda se disparó 3 o 4 veces más de lo normal. Esa fue la parte positiva, porque hubo mucho trabajo -cuenta Esteban- pero también aumentaron los riesgos. En mi caso nunca tuve miedo al coronavirus, pero sí mucha precaución, llevo el alcohol en gel en el bolso, lavo la ropa cuando llego y uso siempre el barbijo, que ya es parte de la vida de todos. Traté de tomarlo de la manera más natural posible, pero la verdad es que nunca imaginé que se iba a estar más de 100 días encerrados, aunque nosotros tenemos que salir todos los días”.

“Yo estuve siempre en la calle -reafirma Esteban- por eso vi como al principio no había mucha gente, pero después vi muchas irregularidades, que la gente salía igual y eso pone en riesgo a los demás. Yo prácticamente no veo a mi familia, hago llamados con mis viejos, que no son muy grandes pero que tienen antecedentes de riesgo, y lo mismo con mi hermana y mis sobrinos, que viven cerca de mi casa. Al tener permiso puedo trasladarme a donde quiero, pero la verdad es que prefiero el cuidado, para mi y para los demás”.

Norberto, de 26 años, es otro de los “deliverys” que viaja a diario por las calles platenses llevando pedidos de domicilio en domicilio. Pero en su caso, es integrante del sindicato de la Asociación de Personal de Plataformas (APP), y son varios los reclamos que tiene para hacer.

“En la cuestión sanitaria -afirma- la empresa para la que trabajo no nos proveyó de insumos suficientes de protección, ni de alcohol en gel. El software colapsó con la demanda, lo que generó aglomeraciones de compañeros en los comercios, que ponían en riesgo su salud, y por todo esto los repartidores de Argentina y otros siete países de Latinoamérica ya realizamos un paro para reclamar mejores condiciones laborales”.

Incluso el Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo de la Universidad de San Martín (UNSAM), que asesora a este gremio, informó que durante la pandemia murieron en accidentes seis repartidores.

“Las muertes fueron por la falta de protocolo de seguridad -dice Norberto- y el paro lo hicimos por todo lo que venimos viviendo en estos más de 100 días, ya que las constantes irregularidades de las empresas se acentuaron en la pandemia”.

El también dirigente se muestra a su vez preocupado por la situación económica que dejó la enfermedad y por el aumento de los contagios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

“Si bien las empresas tomaron mucha gente en plena cuarentena, lo cierto es que creció mucho el desempleo, y se nota. Desde hace unos meses, voy por la calle y se me acerca gente para preguntarme cómo anotarse para empezar a trabajar”.

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"El software colapsó con la demanda, lo que generó aglomeraciones de compañeros en los comercios, que ponían en riesgo su salud"

Ya no son solo comidas o artículos imprescindibles para el día a día los que se transportan de casa en casa, la cuarentena llevó a las empresas a hacer deliverys inéditos

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