Roberto Estévez

Edición Impresa

Provocó una enorme tristeza en los círculos sindicales de la Región y otras instituciones en las que colaboró, el fallecimiento, a los 79 años, del contador Roberto Estévez, un profesional respetado por la solidez de su formación y apreciado entre quienes lo conocieron debido a su personalidad noble y generosa.

Roberto Agustín Estévez había nacido en esta ciudad el 11 de diciembre de 1940. Hijo del bioquímico Timoteo Estévez, quien fuera decano de la facultad de Ciencias Exactas, y de Emilia Galán, tuvo un hermano mayor, César, también bioquímico. Completó la educación primaria en la Escuela 38 y la secundaria en el Colegio Nacional. Ingresó a la facultad de Ciencias Económicas y se graduó de Contador Público Nacional.

Su padre murió cuando él era todavía muy joven, por lo que tuvo que salir a trabajar para aportar a la economía familiar. Cursaba la carrera universitaria cuando se empleó en la empresa Olivetti. Recién después de obtenido el título ingresó ya como profesional a la Cooperativa Textil de Berisso, donde siguió la contabilidad de la entidad fabril por un tiempo.

Pero su más larga y representativa trayectoria la cumplió, también como contador, en el Sindicato de Salud Pública de la provincia de Buenos Aires, donde trabajó durante varias décadas y estableció estrechas relaciones sociales.

También ocupó cargos vinculados a su actividad política (abrazaba el ideario peronista), como cuando fue designado, hasta el golpe de Estado de 1976, Director de Administración de la Cámara de Senadores, en la Legislatura bonaerense.

Fue, además, uno de los fundadores de la Caja de Bioquímicos y en esa institución también desarrolló tareas vinculadas a su profesión.

Se había casado con la paisajista María Elena López Ruiz, y con ella, una compañera irremplazable con la que compartió parte de su juventud y toda su adultez, tuvo cuatro hijos: Francisco, María, José Manuel, y Malena.

Dueño de un excelente humor, aficionado a los caballos (aunque no era habitué del turf había heredado de su padre la pasión por esos animales), de hábitos caseros, vivió atento a las necesidades de su familia y era en el ámbito del hogar donde se sentía más a gusto.

Los últimos años los disfrutó a pleno junto a sus nueve nietos: Josefina, Rocío, Luna, Manuel, Mora, Juana, Paloma, Alfonsina y Álvaro.

Fue un hincha fanático del club Estudiantes.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE