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“Bernarda es la Patria”: memorias del subsuelo

El documental de Diego Schipani recupera el movimiento transformista que emergió en los 80 e hizo estallar las ideas artísticas

“Bernarda es la Patria”: memorias del subsuelo

Willy Lemos en una escena de “Bernarda es la patria”, que se estrena mañana en Cine.ar y que luego pasará a Cine.ar Play / Malu Boruchowicz

8 de Julio de 2020 | 05:00
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En “Bernarda es la Patria”, Willy Lemos pone el cuerpo a una puesta de “La Casa de Bernarda Alba”, el clásico de Lorca, pero a tanto más: el documental de Diego Schipani, que se estrena mañana en Cine.Ar (a las 22; repite el sábado) y que desde el viernes se verá en Cine.Ar Play, gratis, utiliza la puesta teatral como excusa (al punto de que nunca es la intención mostrar la obra) para realizar un tributo, hecho de energía, fuego y plumas, pero también de dolor y fantasmas, a la vanguardia cultural de los años 80.

“Una celebración de la otredad”, afirma Lemos sobre la cinta que se adentra desde los relatos de Willy, emblema de la contracultura de los 80, y otros protagonistas de aquel under transformista que hizo eje en el Parakultural, en esos años febriles que cambiarían para siempre la escena cultural con el regreso de la democracia, pero que antes sufrió embates, arrestos, burlas y descalificación por una gran parte de la sociedad. 

Historias de desobediencia, de lucha y de glamour silenciado, voces que Schipani, director de “La noche del lobo”, “8 semanas” y “Las hermanas L”, comenzó a recuperar cuando trabajaba junto a Lemos en uno de sus filmes, en 2012: “Willy me contó de su vida, cuando él se fue de su casa muy joven, los años previos al estallido del under, de la explosión cultural que se dio sobre todo en Buenos Aires”, explica en diálogo con EL DIA el realizador, y así nació la idea de hacer cine de aquellos relatos y aquellos lugares, el Parakultural, Cemento, Stud Bar, de donde surgió emergió la revolución artística y la liberación de los otros cuerpos: 

“Tanta gente pasó por esos lugares: me parecía indispensable mostrarlo”, dice Schipani, y agrega Lemos: “Mirá si fue fuerte la movida, que de los teatros nacionales empezaron a llamar a actores de este estilo, que era un estilo pasional que rompía con el estilo de los 70, esa actuación psicológica, con mucha cosa, solemne. Naturalismo. ¡Y era más aburrido que chupar un clavo!”.

Desde aquellos antros, espacios de felicidad y libertad en un mundo de opresión para la expresión sexual y de género, “llegamos nosotros con la pasión nuestra” a los espacios oficiales, el San Martín, el Cervantes, por donde pasaron personajes como Alejandra Flechner, Verónica Llinás, Urdapilleta, Pompeyo Audivert. “Pero para que existiera el Parakultural, existió antes El Depósito”, advierte Lemos y también el documental: en espacios como aquel, mucho menos masivos y recordados, “nacieron Los Peinados Yoli, Los Besos de Neón. Ahí me eligieron para ‘Tacos Altos’”. Por allí caminaron La Markova, Fernando Noy y tantos héroes de la contracultura.

Entre ellos brilló como una estrella Willy Lemos: se fue de un hogar abusivo muy joven, pero, artista de cuna, apenas adolescente integró el elenco de “Hair”, antes de pasar por “Alta comedia” y crear en los 80 diversos espectáculos con Mario Filgueiras, Doris Night, Miguel Fernández Alonso: allí lo vieron y lo contrataron para que, en 1985, componga a la primera travesti del cine argentino en “Tacos altos”, de Sergio Renán.

“UN FRANKENSTEIN”

Ganador de un premio Cóndor y docente de actores, Lemos se reencuentra en el inicio del documental con varios de esos personajes de su pasado. Y durante la producción de la cinta, que llevó un lustro, varios se van de gira a la eternidad. 

“Imaginate que Diego haya filmado eso, que quede para siempre: para mí eso es importantísimo”, reconoce Lemos sobre esa reunión de amistades llena de anécdotas y travesuras que abre un documental mutante: durante una hora, desfilan los personajes de aquella escena paracultural, llegan desde el pasado fotos y videos, Lemos y el director discuten vía mensaje de audio los giros de la película, y también hay un casting en el Margarita Xirgu para una puesta de “La Casa de Bernarda Alba” que nunca se realizará. 

“Lo que interesaba era mostrar el trabajo de actores, y mostrar la mirada de un actor como Willy, que atravesó toda esa época de los 70 y los 80, interpretando un personaje como Bernarda Alba, de un autor queer como Lorca”, explica Schipani. Por el escenario, ante la mirada de Lemos, Llinás y Noy, desfilan jóvenes actores recitando los clásicos textos de Lorca, una escena que emocionó a Willy: “Volvió la pasión”, dice, “porque durante los 90, entre el champán y la pizza y la taradez de Tinelli, la gente se volvió tarada. Uno pensaba que no iba a haber más arte, y ahora está nuevamente renaciendo, que es lo único que importa: la pasión. Uno es un obrero de la sociedad, un obrero emocional: eso es un artista. Lo otro es vanidad. Igual, cada uno que haga de su carrera lo que se le dé la gana”.

Con todos estos elementos, “la película es un Frankenstein: es una película transformista”, define Schipani. “Nunca hubo un guión, lo que presentamos al INCAA era en esencia lo que se cuenta, los años 80, la movida, Willy. Eso siempre estuvo, pero en el camino se fue modificando”, explica: primero estuvo la reunión de Lemos y sus amistades del pasado, luego apareció la idea de Lorca, después la posibilidad de filmar a Willy encarnando a Bernarda en lo que fueran el Parakultural y Cemento. “La película es como un pastiche de ideas, de sensaciones, de historias, retazos de la vida de muchas personas. La idea era que en la figura de Willy se concentre lo que tantas personas transitaron, generar un imaginario de época”.

“Uno es un obrero de la sociedad, un obrero emocional: eso es un artista. Lo otro es vanidad”

Willy Lemos,
protagonista de “Bernarda es la Patria”

 

El eje es Lemos, y lo que atraviesa la película es su pasado, repleto de alegrías, amores y pasiones, pero también de fantasmas. “Estoy componiendo a Bernarda, pero también hay muchas cosas de Willy, de mi vida, de mi verdad, cosas personales: es fuerte”, reconoce Lemos, una experiencia “muy doloroso, porque yo pasé otra pandemia, que llamaron la peste rosa. Yo iba a comer a la casa de mi madrina, que me amaba, en la mesa ponían un plato y un vaso de otro juego, como si no me diera cuenta. Si eso generaba en los seres más cercanos de mi familia, imaginate lo que generó en la calle, al entrar en los negocios. La gente te tenía asco y miedo. Cuando vos recibís eso en tu juventud es muy doloroso”.

Pero nunca tuvo dudas de abrirse, sin embargo, con Schipani: “El respeto que tiene por los artistas, el amor que tiene, hace que uno abra su alma y mostrar su esencia, eso que te hace único en el mundo. Y que sirve para abrir puertas a mucha gente: recién me decían, ‘se ha logrado mucho’, el matrimonio igualitario, Marcela aunque tenga algo entre las piernas se puede llamar Marcela, pero mientras en una plaza dos nenes jugando se digan ‘¡salí, maricón!’, hay cosas que todavía hay que cambiar”, lanza.

En ese sentido, “este documental, como muchos otros trabajos que uno ha hecho, sirven para abrir”, dice Lemos, y recuerda uno de los comentarios aparecidos en las redes de la cinta, de un usuario cuya vida cambió cuando vio “Tacos altos”: “A usted yo le debo haberme sentido una persona que también tenía derecho a vivir, a ser amado”, le dijo a Lemos, una frase que también sobrevuela en la película.

Testimonio profundo y sentido, “hecha con amor, y eso en los trabajos se nota”, la película llega a la pantalla del canal Cine.Ar el jueves (desde el viernes estará gratis, por una semana, en Cine.Ar Play, y volverá a la plataforma el 23 de junio, para alquilar). Es decir: “Bernarda es la Patria”, una película sobre un movimiento corrosivo que trabajó contra el binarismo de género, llega el Día de la Patria, escrita, claro, “con p de patriarcado”, como comenta Schipani. ¿Casualidad? “Es como dice Willy: los planetas estaban alineados”, agrega el director.

El filme debe su título a una frase de Noy y, dice el realizador, “lo que encierra es lo que somos nosotros como sociedad, el significado de patria, con p de patriarcado, la posibilidad de romper estructuras, de ir más allá de los límites”. Cierra Lemos: “Bernarda es una celebración de la otredad y que se estrene el 9 de julio es un festejo de 'ma-patria' y un nuevo ejemplo de lo que logran las mujeres en las calles con su lucha”. 

Llega, también, en plena pandemia, para alivianar las soledades. O, como dice Lemos: “Una de las cosas que más alimenta a las sociedades en este momento de pandemia, es la posibilidad que tiene la gente de recrearse mirando películas, series, teatro”.

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