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Las familias, entre la ansiedad y nuevas rutinas en una vuelta al aula especial

En los hogares platenses hay entusiasmo y expectativa por el regreso al cole. Pero también dudas e incertidumbre sobre cómo será este particular ciclo lectivo, que combinará presencialidad y virtualidad. Cómo lo viven los niños

28 de Febrero de 2021 | 05:26
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Volver a clases siempre es algo que produce ansiedad y expectativa a los chicos y a sus familias. Pero el arranque del 2021 llega con un “bonus track” para los que este año deberán cursar una semana si y otra no, con la mitad de los compañeros y expuestos a pautas de prevención como el distanciamiento social, el uso de barbijos y del alcohol en gel. Ante esta nueva normalidad que se instrumenta a partir de mañana, EL DIA dialogó con familias de la Región que expresaron dudas y certezas acerca del nuevo ciclo lectivo.

María Sol – 10- está a horas de comenzar sexto año del turno mañana, en el Colegio Castañeda, el último de la primaria. Ella y su familia están felices de que las clases vuelvan a ser presenciales porque, si bien es una alumna aplicada, había clases en las que no se terminaba de “engancharse”.

Seguir el ritmo de las clases virtuales fue todo un desafío, pero tanto ella como su familia remarcan que fue excelente la entrega de los maestros que, rápidamente, se adaptaron a las plataformas para dar los contenidos y que todos entendieran.

A partir de mañana, María Sol va a ser una de los 15 alumnos que alternarán cada semana las clases presenciales con las virtuales. “Una de las cosas que la hace más feliz es el reencuentro con sus amigas y amigos”, dice la madre. Además, María Sol tiene la suerte de que entre esos 14 compañeros está el grupo con el que más afinidades tienen, salvo una amiga que quedó en la otra burbuja.

Mientras se prueba uniformes y su familia estudia los que debe cambiar por el estirón que pegó, la niña tiene mucha expectativa con el ciclo 2021 y, sobre todo, ganas de reencontrarse con sus compañeros.

Sabe que el grado estará distinto, todos deberán permanecer con los barbijos, no podrán llevar mochilas y, cuando necesiten pasar al baño, no podrán estar en ese espacio más de 15 minutos. Entrará a las 8 y saldrá a las 11, en lugar de hacerlo a las 12 y 20. Por suerte vive cerca del colegio y no deberá manejarse en transporte.

“Es una nena muy tranquila que no tiene ni tuvo miedo en todo este tiempo, se habituó muy bien al uso del alcohol en gel y al tapabocas, incluso antes de salir de casa me recuerda cuando me olvido de usarlo”, cuenta la mamá para graficar como el hábito y los cuidados ya son parte de la rutina familiar.

En su casa, su hermana Pilar también afrontará en una semana el desafío de comenzar la secundaria y su hermano Facundo, el del regreso a la facultad.

Aunque todavía no se piensa en el tradicional viaje de egresados, María Sol desea que todo siga bien y que, después de julio, se concrete la salida pastoral que organiza el colegio. También la entusiasma pensar en el diseño de la remera y de las camperas que usarán. Además espera poder tomar la Comunión, un sacramento que el año pasado se pospuso a raíz de la pandemia.

“María Sol nunca faltó a las clases virtuales, pero con la maestra enfrente es otra la autoridad y la posibilidad de aprender”, dice María Martha que también encuentra alivio en pensar que ya no va a tener que estar tan pendiente de brindar “apoyo escolar”.

Con 3 años, Amelia está ilusionada con su primer día de clases en su nuevo jardín, “Justo Santa María de Oro”, de Berisso, del cual le viene hablando Belén Rodríguez, su mamá.

Desde los 45 días está escolarizada en el jardín maternal Mil Maravillas, pero el año pasado solo tuvo actividades virtuales. Al principio, quedarse en casa fue muy divertido para ella, además como su mamá es maestra, hubo muchas propuestas para hacer ideales para su edad.

“Lo virtual no es lo mismo, después de un tiempo comenzó a extrañar el contacto con los otros y me preguntaba por sus amigos y por la “seño” “, afirma Belén y asegura que la pequeña está muy entusiasmada con arrancar sala de 3.

Aunque en enero último retomó el maternal, sabe que todo lo que le espera mañana será nuevo y que deberá mantener distancia con la maestra y con sus nuevos amigos, algo de lo que le hablaron en su casa.

“Por protocolo los padres nos vamos a tener que quedar en la vereda, hasta ahora Amelia siempre ingresó conmigo y no sé cómo va a ser nuestra primera separación y encontrarse con otros nenes, otro jardín”, agrega.

Para que la nena se vaya familiarizando, fueron a comprar juntas el pintor y hasta presenció la primera reunión de padres por zoom que organizó el jardín.

Amelia sabe que tendrá que lavarse las manos con frecuencia, usar alcohol en gel y mantener el barbijo puesto, ese accesorio tendrá correa para evitar que termine en el piso si por alguna razón se le cae. Por protocolo, las docentes no los podrán cambiar si se hacen sus necesidades. En ese caso se convocará a alguno de los padres y contarán con 10 minutos para cambiarlos.

La nena asistirá a clases presenciales a la tarde, semana por medio, integrará una burbuja de 12 nenes y solo estará en el establecimiento unos 90 minutos, con el avance de los meses llegará a tener 3 horas de clases. El resto del tiempo participará de actividades virtuales.

“No tengo temor, estoy muy segura de todo el protocolo que se va a aplicar, a los nenes se les controlará la temperatura, se les pondrá alcohol en las manos, las salas están ventiladas y sacaron juguetes y mobiliarios para evitar objetos que puedan compartir”, explica Belén y aclara que todo lo que se use en las salas será descartable.

A los padres también se les informó que otros materiales pedagógicos serán sanitizados después de cada uso.

“Como docente nos cambió todo el panorama, pero los chicos se adaptan rápidamente, saben a dónde poner los pies para higienizar los zapatos y toda la rutina que le sigue a eso, Amelia ya está acostumbrada”, apunta la madre, no sin lamentarse porque, en los nuevos jardines, los chicos ya no disfrutarán de juegos comunitarios como los que representaban ambientes de la casa.

La entrada y salida de los niños será escalonada. Si alguno llega tarde, deberá esperar en el auto o en otro lugar retirado del acceso, su nuevo turno de ingreso. Eso se hace para no romper las burbujas.

Belén asegura que la nena está esperando su primer día de clases y ella no ve la hora de que esté de regreso en casa para que le cuente cómo fue la experiencia. “No van a ver la sonrisa de la señorita, solo verán los ojos, pero sabemos que de alguna manera van a estar contenidos en caso de que lo necesiten”, asegura.

Glenda Nogareda, mamá de Facundo – 12- y Francisco – 7-, que mañana arranca su segundo grado en el Colegio Bosque del Plata, está feliz de que por fin su hijo pueda asistir a clases presenciales, ya que todo su primer grado fue virtual.

“Venían del jardín sin hábitos y el primer grado se hizo cuesta arriba, la tarea parecía para los padres y todo generó una gran incomodidad en nuestra dinámica familiar, por suerte nos aclararon que la lectoescritura se va a afianzar en el segundo grado”, afirma Glenda.

El reencuentro con sus amigos es lo que más le entusiasma a Francisco, aunque en los últimos meses pudo realizar algunas actividades sociales como ir a la colonia o a tenis. “Pudo afianzar las amistades y aspectos de su autonomía, pero ahora necesita todo lo académico”, apunta la mamá.

Como el establecimiento es de doble turno, el grado se dividió en dos. Unos cursan a la mañana cuatro horas, mientras que otros ven desde su casa esa clase por zoom y asisten al colegio por la tarde. A la semana siguiente esa fórmula se alterna, una manera de que todos los grupos asistan a las clases de todos los profesores, ya sea por la mañana o por la tarde.

Los chicos deberán asistir con tapabocas y deberán llevar una bebida y una colación que no se podrá compartir, esas son otras de las medidas que se adoptan para prevenir el COVID-19.

La entrada y salida de los niños será escalonada. Y en las escuelas prometen estrictos controles

 

 

 

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María Sol (10), Col. Castañeda - Ella y su familia están felices de que las clases vuelvan a ser presenciales porque, si bien es una alumna aplicada, había clases en las que no se terminaba de “engancharse”. Una de las cosas que la hace más feliz es que va a reencontrarse con sus amigas.

Amelia (3), Jardín Sta. María de Oro, Berisso - Amelia está ilusionada con su primer día de clases en su nuevo jardín; el año pasado solo tuvo actividades virtuales. Sabe que todo lo que le espera mañana será nuevo y que para cuidarse deberá mantener distancia con la maestra y con sus nuevos amigos.

Francisco (7), Col. Del Bosque - El reencuentro con sus amigos es lo que más le entusiasma a Francisco, que mañana arranca segundo grado en el Colegio Del Bosque, aunque en los últimos meses pudo realizar algunas actividades sociales como ir a la colonia o a tenis. Todo el primer grado lo hizo virtual.

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