El drama del comedor que dejó de cocinar para 40 chicos por falta de agua en Villa Montoro
Edición Impresa | 5 de Febrero de 2021 | 02:34

Hace 22 años que Hugo Zanetto (59) sostiene con incansable esfuerzo el comedor “Una luz de Esperanza” en 94 entre 117 y 118 de Villa Montoro. “Nunca -remarca-, en tantos años, nos pasó esto”. “Esto” es tener que dejar de cocinar para más de 40 chicos porque de las canillas “no sale una gota de agua”. Y no es una urgencia de un día o dos: desde el 23 de diciembre pasado que viene haciendo malabares para abastecerse del recurso que necesita para elaborar la comida para todos esos pibes humildes.
Hasta ahora, para conseguir el agua salía cada día a recorrer el barrio con un carro prestado. Lo cargaba de bidones y lo arrastraba por la calle pidiéndole a los vecinos que se lo recargaran con agua. “Hoy (por ayer) salí y anduve por el barrio más de tres horas y no conseguí nada. Estamos pidiendo agua, pero tampoco nos trajeron. Tuvimos que suspender la copa de leche. Es imposible cocinar así que estamos entregando los alimentos secos”, contó, desesperado, Zanetto, cuya historia ya reflejó EL DIA en su edición del domingo. Qué respuesta o ayuda recibió desde Absa o las autoridades desde entonces: “Ninguna”, remarca, angustiado.
La última vez que tuvo agua en su casa fue hace más de un mes: “antes de las Fiestas”, sostiene Hugo, que está lejos de ser el único afectado por el problema: “Villa Montoro, El Palihue, Villa Alba... están todos igual, no se puede conseguir agua”, dice el hombre que sostiene el comedor barrial junto a su esposa y una familia amiga.
Cuando Hugo consigue que le donen un poco de agua, cada bidón que se consigue hay que racionarlos estrictamente, sobre todo para mantener la higiene en el marco de la pandemia: “Compramos lo que podemos de agua, pero necesitamos para tomar, para lavar las frutas y verduras, para lavarnos las manos, que son las medidas de prevención básicas contra el coronavirus. Así que toda el agua que nos puedan donar mientras se mantenga el problema (que se inició como una baja de presión , pero pronto se convirtió en una ausencia total de líquido en los domicilios) es bienvenida”, le había dicho a EL DIA.
Esta angustiante historia se enmarca en un problema que reaparece cada verano -cuando aumenta la demanda- pero que últimamente es moneda corriente todo el año.
Sin ir más lejos, el miércoles numerosos vecinos de Tolosa salieron a la calle a decir “basta”, hartos de las canillas secas. Llevaban tres días sin líquido corriendo por las redes.
Finalmente hoy Absa informó que “terminó la instalación de la bomba de agua cruda en la Estación Elevadora 90 en Punta Lara”, por lo que el servicio se normaliza de forma paulatina.
“El fin de semana pasado se decidió efectuar la recomposición de dicho de equipo de bombeo, puesto que la merma en el ingreso de agua cruda a la Planta potabilizadora y los niveles de cisterna de la misma, generaban una disminución en la inyección de agua potable en la red”, indicaron.
Y agregaron que “durante las maniobras se regularon las presiones de los establecimientos que distribuyen el agua proveniente de la Planta hacía diversos sectores de la ciudad como la Usina Bosque, Usina Saavedra y el rebombeo ubicado en 120 y 33”.
Anticiparon que hoy se realizarán tareas que podrían afectar el suministro en la zona que va de 32 a 526 y de 13 a 19 (ver aparte).
En otro orden, la Defensoría del Pueblo bonaerense convocó ayer a la empresa y al Municipio a una reunión urgente a fin de tratar las diferentes problemáticas que existen en la ciudad con el suministro de agua. En el encuentro se analizó cuáles son los sectores más críticos, dónde se concentran la mayor cantidad de reclamos, y se requirió a la empresa el plan de contingencias, las obras que se están ejecutando y aquellas que se proyectan en el corto plazo, además del restablecimiento del suministro a los usuarios afectados.
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