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Revista Domingo |LAS OTRAS CONSECUENCIAS DEL HÁBITO DE FUMAR
Tendencias: el humo en casa, todo lo que queda tras la última pitada

Especialistas advierten que las sustancias tóxicas del cigarrillo permanecen en muebles, alfombras y juguetes por meses, pasan de una habitación a otra y no son eliminadas con la ventilación

Tendencias: el humo en casa, todo lo que queda tras la última pitada
7 de Febrero de 2021 | 05:10
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En estas épocas de pandemia, es común que cualquier persona al regresar a su hogar tome medidas de prevención frente al coronavirus, utilizando alcohol en gel, barbijos y todas las medidas ya conocidas de higiene. Sin embargo, muchos se preguntan si cuando un familiar fumador sale a fumar un cigarrillo, se toma luego una ducha y lava toda su ropa. La respuesta es que eso es bastante improbable, ya que muchos no saben que esa persona está ingresando humo de tercera mano a su hogar, y poniendo en riesgo la salud, especialmente, de los más pequeños de la casa.

Es en este marco que la Defensoría del Pueblo bonaerense puso en marcha una campaña de prevención denominada “Convertí Tu Hogar en un ambiente 100% libre de Humo”, que busca concientizar sobre los riesgos del humo de tabaco que queda en el ambiente de los hogares y permanece después de haber apagado un cigarrillo, en una iniciativa que fue elaborada con el asesoramiento técnico del Programa Provincial de Control de Tabaco, dependiente de la Dirección de Prevención de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud bonaerense.

En la misma, se advierte sobre los riesgos de fumar dentro del hogar, al considerar que las sustancias tóxicas permanecen en muebles, alfombras y juguetes durante meses, pasan de una habitación a otra, y no son eliminadas por aparatos de ventilación o aire acondicionado.

“Apuntamos a concientizar sobre los riesgos del humo de tabaco de primera mano que inhalan directamente los fumadores -señaló el Defensor adjunto bonaerense, Walter Martello- el de segunda mano que respiran los no fumadores, y el de tercera mano, el de menor conocimiento en la población, que queda en el ambiente de los hogares y permanece después de haber apagado el cigarrillo, pudiendo ser muy perjudicial especialmente para niños y personas de la tercera edad”.

La razón de la campaña surge tras un estudio realizado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos del organismo, que determinó que el 5% de los consultados incrementó el uso de sustancias durante el confinamiento, de los cuales el 30,8% dijo haber aumentado el consumo de tabaco. Pero también, a partir del relevamiento, “se viene advirtiendo un incremento del consumo de tabaco en los hogares de la provincia de Buenos Aires producto de la pandemia COVID-19, lo que constituye un importante factor de riesgo para fumadores activos y pasivos”.

“El humo ambiental de tabaco es una fuente muy extendida de mortalidad”

 

En este sentido, los especialistas del Observatorio bonaerense sostienen que “en el contexto de pandemia que vive la Argentina, es necesario redoblar esfuerzos” en la lucha contra el tabaquismo, al considerar que casi el 20% de los fallecidos por COVID-19 registraban factores de riesgos preexistentes por haber sido fumadores, ex fumadores, o padecer la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Otra de las observaciones realizadas por el organismo apuntan a que las estadísticas oficiales muestran que en 1 de cada 4 hogares se registra exposición al Humo Ambiental de Tabaco (HAT), siendo el principal ámbito de consumo después de los lugares de trabajo, los bares y los restaurantes.

“El humo ambiental de tabaco -advirtió la Defensoría del Pueblo bonaerense- es una fuente muy extendida de mortalidad, morbilidad y discapacidad. El HTA, también llamado humo de segunda mano o humo ajeno, es la mezcla del que exhala el fumador (humo primario) y el que emana el cigarrillo encendido (humo secundario). Una de cada 4 personas están expuestas en sus hogares al humo ambiental, y 1 de cada 5 en sus lugares de trabajo, bares o restaurantes. En la Argentina, la reducción del tabaquismo no ha sido tan significativa como la registrada en otras naciones, y el impacto es mayor en los grupos sociales más vulnerables, como niños y adolescentes”.

“Los recién nacidos, lactantes y niños menores de 2 años -señalaron los especialistas del Observatorio- son más vulnerables porque tienen el aparato respiratorio y el sistema inmunológico en proceso de maduración, por lo que su organismo es incapaz de atenuar los daños de los agentes tóxicos del humo”.

“Por todo esto -remarcó Martello- es necesario modificar la ley que regula la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco, para prevenir los daños que produce el tabaquismo, y detallar lugares frecuentemente concurridos por este grupo poblacional, como espacios de recreación cerrados, lugares destinados a la actividad de niños, y espacios culturales y deportivos habilitados para eventos públicos”.

EL HUMO DE TERCERA MANO

“El humo de primera mano -explica la doctora Ana María Balanzat, médica pediatra neumonóloga y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria- es aquel inhalado por el fumador, que genera un daño local, en las vías áreas, y también general, en función de su absorción por forma sistémica. El humo de segunda mano, por su parte, es la suma del humo exhalado por el fumador más el producto de combustión de la colilla de cigarrillo, que contiene más de 69 partículas tóxicas cancerígenas, metales pesados y otras sustancias. Pero el humo de tercera mano, corresponde a todas las partículas provenientes del humo de segunda mano a las cuales se le suman otras generadas mediante reacciones químicas entre la nicotina exhalada y productos del aire ambiental que se depositan en todas las superficies de los ambientes donde hubo tabaquistas”.

“Y los niños -añade la especialista- son la población más vulnerable a este humo de tercera mano, porque suelen gatear o sentarse en el piso, tocan todo y se llevan las manos a la boca. Cuando un niño abraza a una persona tabaquista, inhala y absorbe partículas del humo de tercera mano adheridos a la ropa, piel y pelo del fumador”.

En la Argentina, la reducción del tabaquismo no ha sido tan significativa

 

Entre los daños a los que están expuestos los niños frente al humo de segunda y tercera mano, los integrantes de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria señalan la mayor prevalencia de muerte súbita, sabiendo que cuando los lactantes duermen boca arriba y viven en casas absolutamente libres de humo de cigarrillo disminuye significativamente el riesgo de muerte súbita; más dificultades a nivel escolar que también se asocian con trastornos de conducta, ya que son chicos más irritables y excitados, más hiperactivos y agresivos; mayor prevalencia de enfermedades oncológicas, especialmente leucemia, y mayor cantidad de caries, entre otras enfermedades. También mayor frecuencia y severidad de infecciones respiratorias por neumonías y bronquiolitis con mayor riesgo de ingresar a terapia intensiva; mayor prevalencia de otitis y roncadores; mayor cantidad de enfermedades alérgicas tanto a nivel de la piel como a nivel respiratorio y, en el caso de los chicos con asma, se dificulta controlar la enfermedad, presentan más síntomas, requieren mayor cantidad de corticoides y, en general, el tratamiento controlador es menos eficaz.

“El tema es complejo -destaca la doctora Balanzat- porque el humo de tercera mano persiste más de 19 meses en la ropa, las telas y las distintas superficies cercanas donde una persona ha fumado, y se ha demostrado que la cantidad de cotinina -una sustancia derivada de la nicotina que se utiliza para medir la exposición al humo activo y, sobre todo, al pasivo- en orina de niños cuyos padres no son fumadores es muchísimo menor que en el caso de padres fumadores. A su vez, la diferencia en casos de niños con padres que aseguraban fumar exclusivamente afuera versus aquellos que confesaban fumar dentro de casa, fue escasamente menor”.

“En lo que va de la pandemia -concluyó la especialista- modificamos los hábitos de limpieza, y hacemos nuestro mayor esfuerzo para evitar el ingreso del virus a nuestros hogares. Sin embargo, existe otro enemigo que podemos estar ingresando nosotros mismos, por lo que una campera colgada en el perchero que pertenezca a un fumador, está dejando en ese ambiente humo de tercera mano que puede afectar al resto del núcleo familiar, especialmente a los más pequeños”.

 

 

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