“Hay una distorsión de la realidad”

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Por JULIANA VIGO (*)

En la actualidad, en nuestro país, contamos con varias marcas que “invisibilizan” la diversidad de cuerpos, ya que sólo tienen posibilidades de vestirse con sus prendas aquellos que “entran”. Los demás, quedan fuera del sistema de la moda y deben recurrir sólo a tiendas que venden talles “especiales”.

Al no ser reales, esos modelos generan una distorsión en lo que respecta a la imagen general de las personas. Y llevan a consolidar un estereotipo de cuerpo: el flaco. En el consultorio estamos viendo muchos más trastornos alimenticios que antes, y creo que están relacionados con este fenómeno.

Que haya una Ley de Talles y no se cumpla es relevante. La gente se compra la ropa afuera porque hay talles reales: un M es mediano y un L es grande… Acá todos son chicos. Muchas personas, al no encontrar su talle en tiendas de marcas conocidas, tienen que recurrir a locales en los que ya el nombre de la marca dice “talles especiales”. Si bien en la mayoría de los casos no se trata de personas obesas, se empieza a generar un trastorno en relación a ese etiquetamiento.

Vestirse cada vez cuesta más porque la gente no encuentra su talle. Esto se da mucho más en mujeres que en hombres. Porque hay prendas que no se fabrican en talles grandes. Los trastornos como la bulimia y la anorexia se ven más en mujeres, y los casos de vigorexia son más comunes en hombres.

Lo más importante es apuntar a deconstruir el cuerpo perfecto. En el consultorio se observa mucha angustia cuando los cuerpos no encajan en la ropa deseada. En vez de cuestionar los talles, muchos comienzan a cuestionar su propio cuerpo, y ahí aparecen los trastornos. El Estado debe ocuparse de este tema.

 

(*) Licenciada en Psicología UNLP (MP53701)

 

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