La población y también el Estado desafiados por el rebrote de Covid-19

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Hace al menos cinco semanas que se vienen reflejando en las columnas de este diario referencias sobre el crecimiento del número de contagios de Covid-19 en nuestro país, señalándose que distintas fuentes médicas no ocultan su preocupación tanto por la alta circulación viral como por la escasa percepción del riesgo existente en buena parte de la población.

Además como se sabe antes las nuevas variantes infecciosas en Estados Unidos se realiza una intensa campaña de prevención especialmente en adultos mayores. A quienes se les inocula la dosis de refuerzo con modificaciones sea de Pfizer o Moderna. A esa quinta dosis se la llama bivalente.

En la edición de ayer se reiteró u nuevo e inquietante alerta sobre la presencia de la ya conocida como “sexta ola del Covid”, luego de que el último reporte hecho público arrojara 72.558 nuevos contagios en los últimos días.

Esta cifra significa un 17 por ciento más que la semana pasada, en una situación que volvió a preocupar a autoridades sanitarias y a especialistas. Una de las más recientes y principales conclusiones es la de que las reuniones de fin de año dispararon los contagios.

“Con estas nuevas variantes –dijo la directora nacional de Epidemiología- el SARS-COV 2 por ejemplo es un virus tremendamente transmisible”, por lo cual, agregó, más allá de la vacunación como base para la prevención, “es necesario adoptar cuidados específicos, como el uso adecuado de barbijo en espacios cerrados, hacer las reuniones al aire libre; asegurar la adecuada ventilación de ambientes; y lavarse las manos en forma regular”.

Más allá de la importancia de estas recomendaciones oficiales, frente al rebrote de casos de Covid es de esperar una respuesta sanitaria más eficaz por parte de las áreas sanitarias oficiales. En recientes ediciones se advirtió en esta columna sobre la posibilidad de que la mayor cantidad de contagios volviera a originar embotellamientos frente a los pocos centros de salud habilitados en nuestra zona para hacerse cargo de la vacunación contra el Covid-19. Una eventualidad que, lamentablemente, ya ha vuelto ocurrir.

Se pidió, por consiguiente, que se que se multiplicaran los lugares de vacunación, tal como se reclamó durante los períodos más críticos de la pandemia. Existen disponibles 47 centros de salud municipales que no fueron habilitados para actuar en la lucha contra el Covid-19 y en su lugar, al iniciarse la pandemia, se instalaron muy pocos, con varios de ellos alejados del grueso de la población y montados especialmente para desarrollar la vacunación, como los del Estadio Unico, centros barriales y otros. En otras palabras, los programas de vacunación no se acercaron a la gente, sino que –esforzadamente, en muchos casos- la gente se vio obligada a trasladarse hacia ellos, tal como sigue ocurriendo.

Debiera también decirse que trámites como la obtención o renovación de la licencia de conductor se realizan hoy en lugares cerrados, en donde, en pasillos estrechos y oficinas con poco espacio se amontonan centenares de personas durante varias horas. Se habla de algunas delegaciones y de otras oficinas habilitadas para concretar esos trámites.

Además de ello, a medida que crecen los casos de Covid-19 también aumentó la demanda de los autotests para determinar la presencia o no del virus, y se sabe que en muchos lugares, como las farmacias, están escaseando o directamente no hay stock.

Es de esperar, entonces, que se le facilite a la población la existencia de suficientes y cercanos centros de vacunación, no obligándose, por ejemplo, a personas de edad mayor a recorrer muchos kilómetros para llegar a ellos y tener que aguardar después en colas muy extensas, bajo condiciones climáticas extremas, como las que corren por el calor reinante, para poder vacunarse. Al mismo tiempo, es también esperable que no falten dosis ni kit de testeos para atender a una demanda que, ostensiblemente, está en crecimiento.

 

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