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La Ciudad |El servicio meteorológico nacional moderó las expectativas de eventos extremos para el verano

En vacaciones, ¿el Niño se va a portar mejor de lo esperado?

En boca de todos por el creciente impacto del calentamiento global en la severidad de lluvias y sequías, el clima volvió a ser noticia con la llegada a nuestra región del fenómeno cuyo nombre remite a la Navidad. Dicen que no será tan bravo como se creía, pero pueden ocurrir imponderables. Este año fue el más cálido desde 1961. Qué se espera para el que está por comenzar

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11 de Diciembre de 2023 | 02:14
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Meses atrás, la confirmación científica de que el revoltoso fenómeno climático de El Niño iba a tomar el lugar de una Niña agotada, generó tanto alivio como preocupación. Alivio, porque llegarían a su fin varias temporadas de brutal sequía; alarma, porque el precio a pagar asomaba como oneroso, con temperaturas sofocantes y tormentas feroces. Ahora, parece que saldrá un poco más barato. El Servicio Meteorológico Nacional cree que, en el próximo trimestre, el AMBA, nuestra región y la Costa Atlántica tendrán condiciones similares a los registros promedio. En síntesis, más “normales”.

El informe del SMN, recientemente difundido, aporta una mirada optimista respecto del corto plazo. Si resulta acertado, habrá una menor posibilidad de ocurrencia de incendios forestales y de pastizales; anegamientos y desbordes de arroyos; olas de calor; incremento de plagas urbanas, como mosquitos y roedores, con su eventual carga de enfermedades -entre ellas el temido dengue-; y temporales destructivos, con vientos despiadados y granizo.

Las flamantes estimaciones se proyectan hasta el final de febrero, y ponen en stand-by a las previas, que hablaban de temperaturas por encima de las normales en la franja central del país. Ahora se esperan valores “normales para la época”, merced a una morigeración en la temperatura del océano Pacífico, combinada con la previsión de lluvias abundantes y un Atlántico sur que se mantiene muy frío respecto de Brasil; esto permite el ingreso de aire fresco marino que mantiene a raya el sofocamiento.

De cualquier manera, desde el SMN advierten que este año el Niño parece guardarse algunos caprichos bajo la manga. Y las entidades de defensa del medio ambiente de la Región aclaran que un alivio circunstancial no debería desenfocarnos de las cuestiones medulares.

“El cambio climático es una realidad; va a ser un problema por los próximos 50 años, y si no lo enfrentamos, por mucho más y mucho peor” aclara el platense Horacio Beláustegui, licenciado en Ecología y director del Observatorio de Cambio Climático de la Universidad de Luján: “el tema son las anomalías, para un lado o para el otro, se trate de una sequía o exceso de lluvias. Ahora puede venir un ciclo húmedo y más o menos moderado -está por verse-, pero hay cuestiones de fondo, y hay que pensar acciones concretas”.

El presidente de la Fundación Biosfera cree que “tenemos que tomar conciencia como ciudadanos de que los científicos pueden aconsejar, pero si la política no acompaña, y no le exigimos que se involucra, no vamos a buen puerto. Lo económico y social no puede soslayar lo ambiental, porque están muy relacionados. Hace sesenta años que no teníamos esta temperatura promedio. Estos eventos del clima impactan en todos los órdenes y en la calidad de vida, desde la producción de alimentos a los recursos hídricos, pasando por infinidad de terrenos.

UN AÑO de RÉCORDS

En las últimas horas, el SMN presentó su tradicional informe preliminar del clima en Argentina 2023, en base a los datos recabados entre enero y octubre.

El dossier, resultado de las mediciones y monitoreos oficiales que realiza el organismo, tiene varios datos relevantes. Por ejemplo, la temperatura media fue de 0.96 grados centígrados por sobre el período de referencia (en las bases antárticas llegó a 2 °C). Esto sitúa, hasta octubre, al 2023 como el año más cálido desde 1961.

Durante el verano 2022/23, el país fue castigado por diez olas de calor, un hecho sin precedentes. Entre noviembre y marzo, todos los meses registraron al menos un evento extremo. A la vez, las precipitaciones a nivel país se mantuvieron por debajo del promedio del período climático de referencia, por lo que 2023 quedó en el puesto 8 de los años más secos desde 1961.

Siguen desde el SMN: “las condiciones de sequía se agravaron durante la primera mitad del año, principalmente en la región central. En febrero y marzo se observó sequía de extrema a excepcional en gran parte del centro-noreste del país, el noroeste de Patagonia y el sur de Cuyo.

Los meteorólogos oficiales revelan que “La Niña finalizó en febrero. A partir de marzo, la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico ecuatorial fue aumentando de manera sostenida. A fin del invierno, la atmósfera comenzó a acoplar su circulación a este calentamiento, lo que llevó al inicio de la fase positiva del ENOS o El Niño”.

“Hay componentes oceánicos que marcan cambios y variaciones en los procesos, generalmente ligados a la temperatura del agua superficial; eso varía las precipitaciones y las temperaturas, pero estamos ante un problema que excede esas fluctuaciones: la creciente contundencia de algunos fenómenos que se dan en esos marcos, y que son devastadores” señala Beláustegui.

“Es imperioso promover estrategias de adaptación en base a lo que ya sabemos que pasará, incluso en el mejor de los casos” concluye el docente: “por dar un ejemplo, reservorios de agua que la contengan en las tormentas para que no provoque anegamientos, y no escurra generando erosión ni arrastrando contaminantes, y a la vez aporten el recurso en momentos de sequía. Resiliencia, sustentabilidad y eficiencia son algunos de los criterios que deberían guiar las políticas. Todo, informando y concientizando. Es la única forma de garantizar que los sectores vulnerables no sean los que más sufran lo que se viene”.

monitoreo y alerta

Desde el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo se advirtió, acerca del clima, que “estamos monitoreando tres impactos relevantes: los incendios forestales, las olas de calor y las inundaciones de gran impacto”.

Es que el Niño podrá prometer que se portará bien, pero sigue siendo un huésped potencialmente díscolo. A mediados de 2023, el SMN confirmó que “las anomalías de temperatura del agua del mar (TSM) en el océano Pacífico ecuatorial” eran “consistentes con una fase Niño”, con un “mayor calentamiento entre 130°O y la costa sudamericana, y alrededor de la línea de fecha”. Actualmente, los modelos dinámicos y estadísticos del organismo nacional dicen que “en el trimestre diciembre-enero-febrero 2023/24, hay un cien por ciento de probabilidad de que continúen las condiciones Niño”.

Esto, para el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN, con participación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres y la Organización Meteorológica Mundial), fue motivo suficiente como para pedir a las autoridades locales respectivas que reforzaran las medidas de prevención.

BAUTISMO y origen

Se cree que el nombre de este singular fenómeno tiene origen popular. Ante la manifestación creciente de turbulencias climáticas cerca de la Navidad, los pescadores peruanos se referían a la llegada del “Niño”, por Jesús. La “Niña” aparece luego, para describir al escenario contrapuesto.

En el plano científico, el fenómeno natural El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) se caracteriza por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, asociada a cambios en la atmósfera.

De acuerdo con el SMN, tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo, con modificaciones de la circulación de la atmósfera que pueden durar desde varios meses a pocos años.

Los nombres “El Niño” y “La Niña” aluden a los componentes oceánicos del fenómeno, relacionados con las temperaturas del agua y las corrientes, mientras que la denominación “Oscilación del Sur” se vincula con el componente atmosférico. Se declara una fase El Niño o La Niña cuando las temperaturas del mar en el Pacífico oriental tropical aumentan o disminuyen 0,5°C respecto del promedio, durante cinco trimestres en fila.

El Niño insinúa buena conducta, pero es un huésped potencialmente díscolo

 

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