Ya calculan que el alza inflacionaria superaría el 9 por ciento en mayo
Edición Impresa | 21 de Mayo de 2023 | 05:07

La inflación de abril (8,4 por ciento) deja un piso alto para mayo dejando lejísimo la proyección de 60 por ciento anual prevista en el presupuesto de 2023. El rubro que más subió en el mes pasado fue vestimenta y calzado (+10,8 por ciento), que encabezó el ranking de alzas en 11 de los últimos 40 meses. Le siguieron alimentos y bebidas (+10,2 por ciento), sobre todo las verduras que aumentaron 22 por ciento en el Gran Buenos Aires. Restaurantes y hoteles (+9.9 por ciento) y equipamiento y mantenimiento del hogar (+8.6 por ciento) también subieron más que el índice general.
Por incidencia, alimentos y bebidas explicó 2,74 puntos del 8,4 por ciento mensual, seguido por vestimenta (1,07 puntos) y restaurantes y hoteles (0,89 puntos). De acuerdo al portal de economía y finanzas Econviews, la inflación aceleró por quinto mes consecutivo en una escalera que empieza con el 4,9 por ciento de noviembre y seguramente agregue otro escalón en mayo tras el salto de los dólares paralelos y los ajustes en gas y electricidad.
UNA INFLACIÓN “OCHENTOSA”
Respecto a lo que está impulsando esta inflación “ochentosa”, la consultora detalló: “Los desequilibrios monetarios y fiscales, mucho menores a los de esa década, no alcanzan para explicar la aceleración de 4-5 por ciento a 8-9 por ciento en los últimos meses. Ante un doble shock de oferta, la sequía y el cepo reforzado a las importaciones, los precios se ajustan para reflejar la escasez de dólares y de bienes y el pass-through de los tipos de cambio paralelos a la inflación gana peso”. “Y ahí sí aparecen los mecanismos de indexación y acortamiento de contratos que fortalecen la inercia. Las comparaciones con 1989 nos parecen prematuras, pero hoy el riesgo de un desbande es mayor que hace un par de meses”, aclararon los economistas. “No es novedad que desde la salida de la pandemia la inflación viene pisando el acelerador. Lo que sí cabe destacar es que esta dinámica ocurre aún sin un ajuste discreto del tipo de cambio”, agregaron.
FOGONAZOS INFLACIONARIOS
“En los últimos 10 años los fogonazos inflacionarios supieron tener lugar luego de un ajuste en el precio oficial del dólar. Los ejemplos grabados a fuego incluyen la devaluación en 2014 de la mano de Fábrega y Kicillof, la unificación cambiaria de 2015, la crisis de las LEBAC de 2018 y el día posterior a las PASO de 2019”, señaló la consultora GMA Capital.
“Esta incongruencia es costosa. La contracara de ajustar el tipo de cambio constantemente por debajo del aumento de precios implica una evidente apreciación que repercute en la capacidad de acumular reservas. El dólar oficial fue uno de los precios que menos fue actualizado en la economía desde fin de 2019. Tal es así, que aún contemplando la inflación internacional, la apreciación real acumulada desde diciembre de 2019 alcanzó 27 por ciento”, indicaron.
“El Gobierno desde hace unos meses quiere compensar este déficit con una actualización del precio mayorista del dólar, pero que aún no le hace sombra a la marcha del IPC. La aceleración de las microdevaluaciones y los anuncios de nuevos tipos de cambio diferenciales ponen en evidencia que, bajo la cotización actual, las cuentas externas no cierran”, detallaron.
No obstante, GMA destacó dos puntos al respecto: “En primer lugar, incluir bienes que se consumen a nivel local en el dólar agro afectaría más al IPC que incluyendo solo a la soja, un producto que se exporta casi en su totalidad. Es decir, más productos de la mesa de los argentinos se encarecerían en pesos”. “Por otro lado, darle mayor impulso al crawling peg también retroalimentaría la nominalidad. El tipo de cambio pasaría a convertirse en un factor endógeno de inflación. Esta es la razón principal por la que desde la política se oponen a un salto discreto del tipo de cambio. Sin un programa que ayude a anclar expectativas, el ajuste del dólar oficial se trasladará directamente a precios casi de manera instantánea”, concluyeron.
LA INFLACIÓN QUE VIENE
Dado que la medición del IPC se hace con promedio mensual de precios, la aceleración de la inflación de abril -que se dio fundamentalmente en la segunda quincena del mes- deja un ‘arrastre inflacionario’ importante para el promedio de mayo. En ese sentido, en Econviews no hay buenos pronósticos: “Creemos que este mes la inflación puede dar arriba de 9 por ciento. La falta de anclas y la indexación consolidan un piso 8 por ciento para el resto del año, de manera que ajustamos nuestra proyección para 2023 de 135 a 150 por ciento. La interanual de abril marcó 108,8 por ciento, un nuevo máximo desde la salida de la híper”.
“En el REM de abril solo el 10 por ciento más pesimista creía que la inflación podría cerrar el año arriba de 150 por ciento. Las proyecciones se mandaron entre el 26 y el 28 de abril, por lo que la devaluación de 19 por ciento del blue forma parte del cálculo”, explicaron.
En cuanto a los salarios, la consultora dijo que corren de atrás a la inflación, pero no tanto, porque el universo formal está cada vez más indexado. La norma pasó de 4 aumentos por año en 2021, a 8 en 2022, y en lo que va de 2023 algunos gremios como la UOCRA o comercio tuvieron aumentos todos los meses. La mayoría de las paritarias vigentes se firmaron en marzo o abril y rigen solo hasta junio, con pautas trimestrales de 20 a 30 por ciento. El Indec informó que los salarios subieron 10,1 por ciento en marzo, un número cercano al 9.8 por ciento del índice RIPTE, y 102 por ciento en el último año. Según el índice de Econviews, que sigue a los principales gremios, subirán otro 8-9 por ciento en abril llegando a 105 por ciento interanual. “Nuestra estimación es que el salario real caerá 2.5 por ciento este año, después de haber cerrado 0,3 por ciento arriba en 2022. Los grandes perdedores son los informales, cuyos salarios subieron 81 por ciento interanual al último dato de marzo”, concluyeron los analistas.
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