El picudo rojo, terror de las palmeras uruguayas, pone en alerta a la región
Edición Impresa | 30 de Agosto de 2025 | 02:14

Una centenaria palmera se desploma en Uruguay y entre sus hojas resecas emerge el “picudo rojo”, un pequeño escarabajo que es sinónimo de destrucción y amenaza a los grandes palmares del este del país. Al igual que esta palmera en una plaza de Soca, a unos 60 kilómetros de Montevideo, miles de ejemplares son retirados en una carrera contrarreloj para evitar una catástrofe.
“En América del Sur no hay ningún (otro) país que haya registrado la presencia de picudo rojo. Brasil y Argentina están con todas las alertas”, dice Carola Negrone, agrónoma en gestión ambiental del gobierno del departamento de Canelones, que rodea a la capital.
Negrone fue quien detectó al insecto (Rhynchophorus ferrugineus) en 2022 en Canelones. Originario de Asia, con hasta 5 centímetros y rojizo, el gorgojo deposita huevos que se convierten en larvas que atacan a las palmeras. A diferencia de otras plagas son gregarios, lo que los hace más peligrosos.
“Estamos en una situación incontrolable, la plaga se ha expandido mucho, ya está en ocho departamentos” del país, afirma Gastón Colominas, también agrónomo y productor de palmeras.
¿Uruguay sin palmeras?
La temperatura es clave para el ritmo de proliferación de la plaga, más activa por encima de los 15ºC. “Está comprobado científicamente” que el aumento de las temperaturas “favorece a que las plagas exóticas como esta y como otras más proliferen”, apunta Negrone.
El avance de la plaga es evidente en lugares emblemáticos como la Rambla de Montevideo. El picudo rojo ataca a las Phoenix canariensis, una especie originaria de Canarias, pero también dio muestras de que puede afectar ejemplares nativos como las butiáceas y pindó, alerta Negrone.
¿Uruguay se puede quedar sin palmeras?: “No lo creo, deberían poderlo controlar”, dice Gabriela Corbo, empleada de 56 años. Más pesimista, Luciano García, jubilado de 66, califica la situación de “espantosa” y dice que “las siguientes generaciones se van a tener que acostumbrar a que no vamos a tener palmeras”.
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