Ansío mudarme a una zona más relajada
Edición Impresa | 25 de Enero de 2026 | 05:38
Desde hace un tiempo, la idea se volvió una necesidad y no un simple deseo. No se trata de buscar lujo ni aislamiento, sino de algo mucho más básico: vivir con menos ruido, menos estrés y un poco más de calma cotidiana.
La ciudad, con su ritmo acelerado, empieza a pesar cuando todo es urgencia, bocinazos, música fuerte, tránsito constante y horarios que se diluyen. Lo que antes parecía parte del paisaje urbano hoy se siente como una carga. El cansancio no viene solo del trabajo o de las obligaciones, sino del entorno que nunca descansa y que parece exigir atención permanente.
Mudarse, sin embargo, no es sencillo. Implica dinero, decisiones difíciles, dejar lugares conocidos y vínculos construidos. También implica aceptar que la tranquilidad se ha vuelto casi un privilegio, algo que no todos pueden elegir libremente. Las zonas más silenciosas suelen ser más caras, más inaccesibles, como si el descanso y el silencio fueran bienes de lujo.
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