El platense que convirtió un invento de la Ciudad en un deporte mundial
Edición Impresa | 25 de Enero de 2026 | 06:27
El Padbol nació en La Plata en 2008, casi sin saberlo. No hubo una estrategia de expansión global ni una hoja de ruta diseñada para conquistar el mundo. Hubo, en cambio, una idea, un impulso creativo y un pequeño grupo de jóvenes que aceptaron probar algo distinto. Entre ellos estaba Gonzalo Maidana, hoy jugador y entrenador de la Selección Argentina de Padbol, y uno de los protagonistas directos del crecimiento internacional de este deporte creado en la capital bonaerense.
“Que el Padbol se haya creado en La Plata, por un platense, y que hoy esté instaurado en más de treinta y cinco países y en cuatro continentes es un verdadero orgullo”, dice Maidana. Solo Oceanía quedó, por ahora, fuera del mapa: “Hace un par de años hubo una cancha en Australia, pero hoy ya no está”. Aun así, el dato no empaña lo esencial: muy pocos países pueden decir que en su territorio nació un deporte. “Imaginate lo que significa ser de la ciudad donde se creó una disciplina deportiva. Es algo histórico”, remarca.
La bandera nacional en el campeonato de Brasil
Para Maidana, ese orgullo no es abstracto ni distante. Lo vive en primera persona. Fue uno de los primeros jugadores, testigo directo del nacimiento del Padbol, cuando todavía no tenía nombre, reglas cerradas ni identidad propia. “Nos miramos medio raro cuando nos contaron la idea”, recuerda. “Empezamos a practicarlo como para ver qué pasaba”.
LOS PRIMEROS PASOS Y EL ESPÍRITU EXPERIMENTAL
El creador del Padbol es Gustavo Miguens, también platense, quien convocó a Maidana y a un grupo de seis amigos para mostrarles su proyecto. “Nos contó la idea y arrancamos”, cuenta. Al principio, el deporte se jugaba en una cancha de squash, que tenía dimensiones similares a las que luego serían oficiales. “Fuimos como conejillos de Indias, porque él tampoco tenía todo bien definido”, admite Maidana.
Ese período fue clave. Mientras los jugadores experimentaban, el creador ajustaba reglas, medidas y dinámicas. Con el tiempo, el Padbol fue tomando forma, hasta que finalmente se registró y se patentó. “Hoy es todo lo que es gracias a ese proceso”, resume Maidana, quien no duda en señalar que los platenses y los argentinos son “privilegiados” por haber sido testigos y protagonistas de ese nacimiento.
La ciudad también jugó su papel. “Creo que la cultura deportiva de La Plata ayudó mucho a que el Padbol se creara acá”, analiza. Es una ciudad atravesada por el fútbol, con una fuerte tradición deportiva y un resurgimiento del pádel en los últimos años. “Justamente esos dos deportes son los que más le gustan al creador”, explica Maidana. Esa combinación no fue casual.
Gonza y el rascacielo Burj Khalifa de fondo
UNA CIUDAD, UNA IDENTIDAD Y UN CONTEXTO
La Plata no solo aportó pasión deportiva. También brindó un contexto social particular. “Es una ciudad universitaria, con gente que viene de todo el país, y eso genera una cultura deportiva más amplia”, sostiene. A eso se sumó el clima emprendedor que se vivía alrededor de 2008. “Había mucha gente emprendiendo, abriendo bares, cervecerías, marcas de ropa. Gustavo ya tenía una marca antes del Padbol y es una persona muy emprendedora”.
El creador, Miguens, también platense, convocó a un grupo de seis amigos para mostrar su proyecto
Según Maidana, esa mezcla de factores explica por qué el Padbol nació en La Plata y no en otro lugar. “No sé si esto mismo podría haberse dado en un país asiático o africano”, reflexiona. “Acá se da porque a la gente le gusta practicar deporte, sobre todo fútbol y pádel”.
Mientras tanto, Maidana comenzaba a transitar un camino que, sin saberlo, iba a marcar su vida. Al principio fue un hobby, una forma de compartir tiempo con amigos. Pero el crecimiento fue tan rápido que pronto se transformó en algo más serio.
EL SALTO INTERNACIONAL Y EL SUEÑO CUMPLIDO
El primer gran quiebre llegó en 2014, cuando Maidana viajó a Alicante, España, para disputar el segundo Mundial de Padbol. “Todavía me acuerdo la sensación de estar en Ezeiza con la ropa de la selección”, relata. “Era algo impensado, soñado. Representar al país en algo que te gusta es increíble”.
“La cultura deportiva de La Plata ayudó mucho a que el Padbol se creara acá”
El impacto cultural fue inmediato. “Llegar a España, encontrarte con otros idiomas, con jugadores de Portugal, Suecia, fue shockeante, pero para bien”, recuerda. Esa experiencia le confirmó que el Padbol ya no era un experimento local. “Habíamos arrancado a fines de 2009 y, cinco años después, ya estábamos jugando un Mundial. Ahí dije: esto va en serio”.
Desde entonces, los viajes se multiplicaron. Pero ninguno lo sorprendió tanto como el que realizó en noviembre de 2022, cuando fue convocado para trabajar como entrenador en Dubái. “Nunca pensé que iba a ir a un lugar así, y mucho menos trabajar de esto”, confiesa.
DUBÁI, QATAR Y EL IMPACTO DE VER EL PADBOL EN OTRAS CULTURAS
En Dubái, Maidana se encontró con una escena impensada: un club con siete canchas de Padbol, el más grande del mundo dedicado exclusivamente a este deporte. “No lo podía creer”, dice. El asombro continuó al año siguiente, en Qatar. Allí vivió una de las experiencias más conmovedoras de su carrera. “Vi chicos de 10 u 11 años, con túnicas árabes, jugando Padbol”, cuenta.
La escena lo marcó tanto que decidió grabarla. “Le mandé un video a Gustavo y le dije: ‘Mirá hasta dónde llegó esa idea que tuviste en 2008’”. Para Maidana, ese fue el momento en el que realmente tomó dimensión del alcance global del Padbol. “Ahí me impactó de verdad”.
Hoy el deporte se practica en países como Libia, Egipto, Irán e Israel. “Cuando empezamos a jugar, jamás pensamos que iba a haber Padbol en esos lugares”, admite. Y la incógnita sigue abierta: “Hasta dónde puede llegar, la verdad, no se sabe”.
Gonza, junto a autoridades y jugadores de Qatar
COPAS AMÉRICA Y EL ORGULLO DE JUGAR EN CASA
El crecimiento del Padbol también se refleja en sus competencias. Hasta el momento se disputaron tres Copas América: la primera en 2017, en Sorocaba, Brasil, y las siguientes en 2019 y 2024 en La Plata. “Es un orgullo enorme que dos ediciones se hayan jugado en la ciudad donde nació el deporte”, destaca Maidana.
La última edición marcó un nuevo avance. “Se superó la cantidad de países participantes respecto a 2019”, señala. Además, Qatar participó como país invitado, un hecho que para Maidana tuvo un valor personal especial. “Es un país donde yo trabajé y donde aporté un granito de arena para que el Padbol creciera”.
El torneo también dejó imágenes fuertes: buen marco de público, rivalidad con Brasil y un salto en el nivel competitivo. “Creció no solo lo deportivo, sino también la difusión”, resume.}
LA PARADOJA: CRECER AFUERA Y ESTANCARSE EN CASA
Sin embargo, el éxito internacional convive con una contradicción difícil de digerir. “En La Plata el Padbol está estancado”, reconoce Maidana. “Si se hace una encuesta, seguramente mucha gente no lo conozca. Es increíble y doloroso”.
La explicación, según cuenta, tiene que ver con el crecimiento acelerado fuera del país. “Esto no lo planeó Gustavo”, dice. “La idea era hacerse fuerte primero en La Plata, después en Argentina y recién después salir al exterior. Pero se contó, llegó a Uruguay, después a España y se fue de las manos”.
UNA VIDA DEDICADA AL PADBOL
Hoy, con más de dieciséis años de vínculo ininterrumpido con el deporte, Maidana tiene claro su rol. “Lo elijo todos los días”, afirma. Pasó de jugador a entrenador, de aprendiz a formador. “Siempre trato de aportar para que el deporte se difunda, pero también desde los valores. El Padbol es una familia, no tiene que haber mala leche”.
Su objetivo va más allá de los títulos. “No solo hay que difundir el deporte, sino hacerlo crecer en lo competitivo y en el nivel”, sostiene. Y su sueño sigue intacto: “Que se juegue en la mayor cantidad de ciudades posibles”.
Desde aquella cancha de squash en La Plata hasta los torneos mundiales y los clubes en Medio Oriente, la historia de Gonzalo Maidana es la de un platense que llevó un invento de su ciudad a lo más alto. Un recorrido que confirma que, a veces, las ideas más simples, nacidas en el lugar menos pensado, pueden terminar dando la vuelta al mundo.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE