Alerta por el inicio del conflictivo tránsito en las rutas del verano
Edición Impresa | 3 de Enero de 2026 | 03:09
Sin mejoras sustantivas en lo que se refiere a la seguridad vial en los últimos doce meses –en un contexto extremadamente negativo para La Plata, en donde creció en 2025 el número de víctimas en el tránsito- se inició de manera formal la temporada turística en la Provincia y el país, de modo que las denominadas rutas del verano se encuentran ya colapsadas y, a pesar de los fuertes controles anunciados, la situación demandará una mayor dosis de prudencia y acatamiento a las leyes del tránsito por parte de los conductores de distintos vehículos.
El Gobierno bonaerense, a través de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y otros organismos, instaló más de 72 dispositivos de control de velocidad (radares y cámaras de fotomultas) que funcionan tanto en sentido hacia la Costa como en el regreso.
Se anunció, asimismo, la incorporación fiscalizadora de drones, que también se sumarán al parque de aparatos que detectarán supuestas infracciones.
Los límites máximos de velocidad varían según la ruta y tramos: en Rutas 11, 63 y 74 suelen estar entre 60 y 110 km/h; y en la Ruta 2 pueden llegar hasta 120 km/h.
Se sabe que las personas adultas pasan una buena parte de sus vidas en las rutas y calles, en donde debieran comportarse como personas civilizadas y respetuosas de las leyes.
Sería interesante, entonces, que las autoridades viales respondan quién le enseñó alguna vez a un conductor que no debe circular por las banquinas; que no debe desplazarse a 200 km/h cuando la máxima es de 120 o menos; que no debe tocarse bocina para intimar al conductor de adelante a que realice un cruce de calles, inclusive cuando está el semáforo en rojo; que un motociclista debe cuidarse el doble, porque su físico es su endeble “carrocería”; que los choferes profesionales deben cumplir con los horarios. En realidad ya se saben estas respuestas: en los doce años de escolaridad primaria y secundaria, no se les enseñó a los chicos a conocer el principio de responsabilidad en el tránsito.
Una larga experiencia aquilatada en décadas demuestra que los radares, las cámaras y las señales, si bien son importantes, pierden efectividad cuando el que maneja un vehículo no sabe por qué y para qué existen esos instrumentos de contralor. El control del tránsito a través de operativos, en una larga carretera no pasa de ser un muestreo mínimo.
Y si también es deseable que se mejore el estado de las rutas que sirven al turismo veraniego, está claro que sin un nivel educativo mínimo muchos conductores incurrirán en transgresiones y los desbordes viales estarán siempre cercanos. Está claro que esa educación que debiera concretarse a edades tempranas, en las etapas escolares, resultaría ser mucho más eficaz que los radares, las cámaras y los drones.
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