Con concesiones a gremios y provincias, el oficialismo busca aprobar la reforma laboral

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Carlos Barolo

El Gobierno libertario enfrentará hoy uno de los debates legislativos más importantes de lo que podría llamarse la segunda etapa de la gestión de Javier Milei: la discusión por el proyecto de reforma laboral. Sabe que será dura, con una movilización de la CGT en las puertas del Congreso. En rigor, ha venido cediendo en algunos puntos respecto a la idea original y validó ciertos cambios que negoció la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara Alta, con la llamada oposición dialoguista.

El punto que asoma clave es la eliminación de la iniciativa del artículo que rebaja el impuesto a las Ganancias para las empresas en un 3%, dato que puso muy nerviosos a los gobernadores: menos recaudación de impuestos para repartir entre los distritos subnacionales.

Caída esa cláusula, aparentemente se terminó por quitar del camino la última duda que pesaba sobre la suerte de la reforma laboral en el Senado. Con la mayoría de los gobernadores a favor, quienes evitaron perder una cifra estimada en 3 billones de pesos, el proyecto se encamina a su aprobación. Con cambios, pero sin contratiempos.

La quita del artículo fue confirmada por Bullrich en una conferencia de prensa que ofreció en el Senado flanqueada por Eduardo Vischi (Corrientes) y Martín Goerling (Misiones), jefes de los bloques de la UCR y de PRO, respectivamente.

“Decidimos postergar el tratamiento del Impuesto a las Ganancias hasta construir un proyecto de reforma fiscal integral, que integre a los tres niveles impositivos: nacional, provincial y municipal”, afirmó la jefa de la bancada violeta. Pero no dio a conocer el texto final que se debatirá en el recinto, un punto que promete segura discusión en la sesión de hoy.

EL RECLAMO DE LA CGT

Con los cambios que sufrirá el dictamen -firmado en diciembre pasado- no solo ganan las provincias. La Casa Rosada también cedió ante el reclamo de la CGT y no tocará el aporte patronal a las obras sociales, que se mantendrá en el 6%. Además, los denominados “aportes solidarios” que les cobran a los trabajadores seguirán siendo compulsivos por dos años más, aunque con un tope del 2%. Vencido el plazo, pasarán a ser voluntarios. Los empleadores podrán seguir oficiando como agentes de retención de la cuota sindical, por lo que no se afectará la recaudación de los gremios.

Es una sesión importante a los sindicatos, que por supuesto nunca será admitida como tal por la Rosada. Les aseguran las vías de financiamiento a los gremios. A pesar de esto, la central marchará a las puertas del Congreso para “rechazar” la iniciativa. Hace días se había descartado hacer un paro nacional, acaso porque no estaba garantizado el éxito rotundo o como el lado no blanqueado de la mencionada negociación con el Gobierno.

También encontraron eco las quejas de las cámaras empresarias, que lograron eliminar la cláusula que hacía voluntarios los aportes de sus integrantes. Como en el caso de los gremios, el aporte será obligatorio por un plazo de dos años, limitados a un 0,5%.

LOS CAMBIOS

El total de cambios anunciados por Bullrich fueron 28. Y les fueron enviados a los senadores después de que la ex ministra recibiera el visto bueno de la mesa política del Gobierno, en una reunión que mantuvo cerca del mediodía de ayer en la Casa Rosada.

En la conferencia, Bullrich no enumeró todas las modificaciones; quiso de alguna manera reducir el costo simbólico de esos renunciamientos. Precisó que en algunos casos son cambios de “redacción” del texto. Por ejemplo: dijo que en lo referido a la justicia laboral se quitará la denominación “industria del juicio”, repudiada por el mundo gremial y del derecho.

Todos los cambios fueron “consensuados”, dijo Bullrich. Se refería a los bloques de la oposición dialoguista. Esto anticiparía un apoyo de entre 42 y 44 votos en la votación en general. Pero la verdad hasta último momento no hay certezas. En el debate en particular la votación será por títulos y en el oficialismo se estima que ahí los números varíen a la hora de aprobar los cambios que se le introducirán al proyecto, pero que todos tendrán la mayoría necesaria asegurada.

LA NUEVA POSTURA

La nueva postura del Gobierno marca un cambio con el relato que la semana pasada habían dejado trascender al menos públicamente. Fuentes de la mesa política decían aquella vez que se imponía la decisión de “no cambiar ni una coma del proyecto original”.

A grandes rasgos, los ejes del proyecto de reforma laboral son reducir cálculos indemnizatorios, contar con más facilidades para emplear y despedir personal, limitar el derecho a huelga y licuar el poder de representación y recaudación sindical, a pesar de que en estos cambios hubo concesiones.

Ayer, el encuentro de la mesa política en la Casa Rosada duró casi dos horas. Lo encabezó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y participaron la secretaria general, Karina Milei; el titular de la Cámara Baja, Martín Menem; la mencionada Bullrich; los ministros del Interior, Diego Santilli, y de Economía, Luis Caputo; el asesor presidencial Santiago Caputo; el secretario de Enlace Parlamentario, Ignacio Devitt, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem.

Inicialmente estaba pensada para hoy pero luego se adelantó a ayer.

 

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