Un cuerpo incompleto y una verdad oculta: qué le pasó a Yanina Correa

Un cráneo, un fémur y una clavícula forman parte del rompecabezas judicial. La familia habla de femicidio y mañana marcha por justicia

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La causa por la desaparición de Yanina Belén Correa, de 30 años, dio un vuelco determinante en las últimas horas luego de confirmarse que los restos óseos hallados a principios de año en la localidad de Abasto corresponden a la mujer que era buscada intensamente desde diciembre.

Fuentes judiciales informaron que el análisis de ADN practicado sobre un cráneo encontrado el 3 de enero en un descampado de la zona de 215 y 519 arrojó compatibilidad con el perfil genético de Correa.

El resultado pericial fue incorporado al expediente que se tramita en la Fiscalía Nº 6 de La Plata, a cargo del fiscal Patricio Barraza.

Además habrían encontrado un fémur y una clavícula. Por eso las dudas, al no estar completo el cuerpo se abren mil especulaciones, entre ellas las más truculentas.

Tras la confirmación científica, la investigación cambió su encuadre legal, ya que dejó de tramitarse como “averiguación de paradero” y pasó bajo la carátula “averiguación de causales de muerte”, lo que implica profundizar las diligencias para establecer cómo y en qué circunstancias se produjo el fallecimiento.

Yanina residía junto a su pareja en una casa situada en la calle 216 entre 517 y 518, a unos 200 metros del sitio donde se produjo el hallazgo.

Según los testimonios recolectados durante la investigación, el hombre no volvió a ser visto en el barrio tras la desaparición, en diciembre pasado. Además, la última comunicación que habría mantenido con familiares de la mujer fue mediante un mensaje en el que expresó: “Yanina ya no va a volver”.

Desde el entorno de la víctima señalaron que su ausencia resultó llamativa desde el inicio, ya que -aseguraron- nunca se había ausentado por un período prolongado. También destacaron que era madre de cuatro hijos, quienes constituían el eje central de su vida.

Más allá de todo, también se habla de un estado de salud muy endeble, afectada por una problemática de base, que algunos voceros incluyen entre las posibles causales del deceso.

 

Los investigadores analizan todas las hipótesis y no descartan ni las más truculentas

 

Mientras se esperan nuevas pericias ordenadas por la fiscalía, familiares y allegados comenzaron a organizar una movilización para reclamar avances en la causa y exigir justicia.

La concentración fue convocada para mañana a las 18:30 en la intersección de las calles 520 y 208, donde vecinos y personas cercanas a la víctima se reunirán para visibilizar el pedido.

Hasta el momento, la causa no registra personas detenidas ni imputadas.

QUÉ SE SABE HASTA AHORA

El escenario es complejo y los interrogantes abrumadores.

Según voceros, aún no se conoce el punto cero de la muerte. La zona donde ocurrió el fatídico desenlace.

Habrían sido unos perros, siempre en el marco de distintas especulaciones, los que portaron los huesos y los trasladaron hacia el sitio donde su aparición encendió alarmas.

Entonces los peritos trabajan sobre un escenario complejo, lo mismo que el fiscal y su equipo de colaboradores, que siguen en la búsqueda de todo tipo de indicios que puedan robustecer la prueba científica.

El hallazgo parcial de los restos óseos, como se dijo, abre múltiples hipótesis. La primera línea apunta a determinar si se trató de una muerte violenta. ¿Hubo intervención de terceros? ¿Existieron lesiones compatibles con un golpe, un disparo o un mecanismo de asfixia? Las respuestas podrían estar en estudios antropológicos y forenses complementarios, que aún se encuentran en curso.

Otra hipótesis que se analiza es la posibilidad de una muerte seguida de ocultamiento del cuerpo. El lugar donde aparecieron los restos, a escasa distancia de la vivienda que compartía con su pareja, plantea interrogantes inevitables: ¿Fue abandonado allí para simular otra circunstancia? ¿Fue trasladado posteriormente? Los investigadores buscan establecer si hubo manipulación posterior al fallecimiento.

También se exploran variables menos evidentes pero igualmente relevantes: un accidente encubierto, una discusión que escaló en violencia, o incluso un desenlace premeditado.

Cada teoría es contrastada con datos objetivos: registros telefónicos, cámaras de seguridad, testimonios de vecinos y pericias sobre el terreno.

En paralelo, el silencio de ciertas personas del entorno inmediato de la víctima forman parte del rompecabezas.

Los movimientos previos y posteriores a la desaparición están bajo análisis, al igual que el contenido de mensajes y comunicaciones que podrían aportar contexto o revelar conflictos.

Por el momento no hay nadie con una acusación formal, pero la causa dejó de ser una simple averiguación de paradero. Ahora el foco está puesto en determinar si se trató de un homicidio, una muerte accidental con encubrimiento, un hecho aún más complejo o algo vinculado a cuestiones físicas.

En un expediente donde cada indicio pesa, la clave estará en la ciencia forense. Hasta entonces, las hipótesis se multiplican y el misterio sigue abierto.

Yanina Correa

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