Con la canasta de bienes que el Gobierno no quiere publicar, la pobreza sería 6 puntos más alta
Edición Impresa | 5 de Febrero de 2026 | 00:58
Leandro Gabin
eleconomista.com.ar
“Mi interpretación es que fue una interferencia política para impedir que se publique, como estaba en el calendario de publicaciones del Indec, el índice de precios al consumidor con la nueva canasta del 2017-2018. Esto, y quiero ser claro, es muy diferente a una intervención del instituto, porque el instituto va a seguir publicando sus estadísticas regularmente y todas esas estadísticas están basadas en metodologías aprobadas internacionalmente, en especial el IPC”.
La frase corrió por cuenta de Martín Rozada, el economista de la Universidad Di Tella y uno de los profesionales que mejor mide la inflación y la pobreza.
Rozada se muestra asombrado por la decisión del Gobierno de meterse en el Indec. Más aún porque, según sus cálculos, en enero, el IPC con la nueva medición hubiera estado entre 2,6 por ciento y 2,8 por ciento. O sea, muy parecido a lo que fue diciembre y en línea con los dichos de Luis Caputo que desmintió que el dato de enero (que se publicara el 10 de febrero) iba a dar arriba del 3 por ciento con la nueva metodología.
“La nueva canasta, la del 2017-2018, tiene dos diferencias fundamentales con respecto a la canasta de 2004 o a la metodología actualizada en el 2016. Una es, obviamente, como todo el mundo refiere, son los ponderadores de la encuesta que valoran de forma diferente el gasto de consumo de los hogares en 2017-2018 que en 2004, porque obviamente en 2017-2018 había bienes y servicios que son diferentes a los que había en 2004 y entonces la canasta cambia. Los servicios tienen un ponderador mayor que en la canasta de 2004”, explica el especialista.
LOS AUMENTOS DE SERVICIOS
Lo obvio es que el Gobierno se quiere “ahorrar” una inflación un poco más alta, o al menos que no baje como ellos quieren, por los aumentos de los servicios. Porque este año la boleta de servicios públicos, prepaga, celulares, expensas y alquileres va a aumentar más que la inflación promedio. Y eso tirará el índice hacia arriba.
“No sé cuál fue el razonamiento del Gobierno, pero la inflación de enero va a dar arriba de 2 por ciento con la nueva metodología y con la vieja metodología y el impacto de tarifas no es tan grande con la nueva metodología. El aporte es de medio punto... o sea, no es que vamos a tener un impacto completamente diferente de lo que ahora vamos a observar con la metodología implementada sobre la canasta de 2004”, agrega Rozada.
EL IMPACTO SOBRE LA POBREZA
Donde sí hay un impacto es en los números de pobreza, porque la encuesta permanente de hogares toma el valor de una canasta de bienes y servicios.
Basada enteramente en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENHGo) de 2017-18, la pobreza en el segundo trimestre de 2025 (metodología ENGHo 2017-18) está en 37,3 por ciento contra el 31,9 por ciento del Indec. “Ambas series muestran la misma tendencia. La diferencia está en el nivel de la línea de pobreza”, dice el economista de la Di Tella. Utilizando los datos actualizados y no la canasta que mantuvo el Gobierno, la caída de la pobreza sería de 19,5 puntos desde el pico del primer trimestre de 2024. Y la indigencia alcanzaría 6 por ciento, el nivel más bajo desde el tercer trimestre del 2017.
“El Gobierno se quiere ahorrar una inflación un poco más alta, o al menos que no baje como ellos quieren”
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