En moto, con la mochila: casi sin descanso, hasta $2 millones al mes

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El crecimiento de las aplicaciones de delivery transformó el paisaje urbano platense y también el modo de subsistencia de cientos de repartidores que, día a día, recorren la ciudad en moto o bicicleta, expuestos a múltiples riesgos. Detrás de las mochilas rojas de Rappi y PedidosYa se despliega una rutina exigente, marcada por largas jornadas laborales, ingresos inestables y una exposición constante al peligro.

Según un relevamiento realizado por este diario, los repartidores de delivery en la Ciudad ganan entre 30 y 40 mil pesos por día, cifra que puede duplicarse durante los fines de semana, cuando la demanda aumenta de manera significativa. De esta manera, quienes logran sostener una alta carga horaria y trabajar todos los días del mes pueden alcanzar ingresos cercanos a los 2 millones de pesos mensuales, aunque no sin costos.

Para llegar a esos números, la mayoría debe cumplir jornadas de entre 8 y 10 horas diarias, muchas veces sin francos fijos y dependiendo de los picos de pedidos. A eso se suman los gastos inevitables: combustible, mantenimiento del vehículo, datos móviles y, en algunos casos, el alquiler del equipo de trabajo.

En la zona de la calle 3 entre la avenida 44 y 45, Samuel le contó a este diario: “Desde diciembre que trabajo en esto y me rinde mucho. Un día habitual gano entre 30 y 40 mil pesos, la verdad que me va bastante bien, cubro mis gastos de la motos. Son dos millones de pesos o dos millones y medio por mes que gano pero hay que estar muchas horas arriba de la moto. Uno es el dueño de elegir las horas que querés trabajar, Si querés esclavizarte tenés que laburar 12 o 20 horas al día, pero tenés que tener ganas de trabajar, que te de la moto y la batería del celular”.

Pero el ingreso no es el único factor que marca la vida del delivery. El riesgo es una constante. Accidentes de tránsito, caídas y el temor permanente a la inseguridad forman parte del día a día. Los repartidores aseguran que los robos son una preocupación central, especialmente por la presencia de motochorros que apuntan directamente a quienes trabajan en la calle.

 

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