Hernán Ronsino: de la memoria del pueblo y los silencios familiares
Edición Impresa | 22 de Marzo de 2026 | 04:42
PUBLICADA EN 2009
LA NOVELA POLÍTICA QUE RECONSTRUYE UN CRIMEN EN UN PUEBLO BONAERENSE
“Glaxo” consolidó a Hernán Ronsino como una de las voces más singulares de la narrativa argentina contemporánea. La novela, ambientada en una versión ficcional de Chivilcoy, propone un relato fragmentado que se reconstruye lentamente a partir de cuatro voces narrativas situadas en distintos momentos históricos. Cada uno de esos relatos aporta una pieza del rompecabezas de una historia marcada por la traición, la violencia y la memoria.
La estructura de la novela está organizada en cuatro capítulos que llevan el nombre de sus narradores: Vardemann, Bicho Souza, Miguelito Barrios y Folcada. Cada uno habla desde un año diferente —entre 1959 y 1984— y desde una posición particular dentro del entramado social del pueblo. Sus testimonios no sólo reconstruyen un crimen pasional, sino que también revelan cómo ese hecho privado se conecta con una trama más amplia vinculada al poder, el silencio y la violencia política.
En Glaxo, el pueblo funciona casi como un personaje. No es el escenario apacible que muchas veces se asocia con la vida rural, sino un espacio donde las tensiones sociales se manifiestan de manera soterrada. Los cambios en el paisaje —la desaparición del tren, la transformación de los espacios de encuentro, la llegada de nuevas instituciones— marcan también el paso del tiempo y las transformaciones de la comunidad.
Uno de los rasgos más distintivos de la novela es su forma polifónica. Ronsino evita la narración lineal y apuesta por una estructura fragmentada que obliga al lector a reconstruir los hechos a partir de versiones parciales. Cada narrador cuenta lo que vio o lo que cree haber entendido, y entre esas versiones se filtran los silencios, las omisiones y las distorsiones propias de la memoria.
Esa estrategia narrativa remite al funcionamiento mismo de la memoria colectiva: una suma de relatos incompletos que sólo adquieren sentido cuando se los pone en relación. De ese modo, el crimen que atraviesa la novela no se presenta como un hecho aislado, sino como parte de una atmósfera histórica marcada por la violencia y la impunidad.
Con una prosa austera y precisa, Ronsino construye una novela donde lo importante no es sólo lo que se dice, sino también lo que queda fuera de la narración.
Editorial: Eterna Cadencia
Páginas: 96
Precio: $24.500
UNA TENSIÓN PERMANENTE
UNA EXPLORACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE PADRE E HIJO A TRAVÉS DE UN VIAJE INESPERADO
En “Una música”, Hernán Ronsino construye una historia que combina la introspección familiar con la exploración de territorios sociales poco transitados por la literatura. La novela sigue a Juan Sebastián Lebonté, un pianista reconocido que se encuentra de gira por Europa del Este cuando recibe la noticia de la muerte de su padre. Ese acontecimiento marca el inicio de un viaje que transformará su vida.
Al regresar a la Argentina, Lebonté descubre que la herencia paterna no es la que esperaba. En lugar de una fortuna o una propiedad valiosa, recibe un pequeño terreno en el conurbano bonaerense, cerca de la estación de Paso del Rey. Ese lugar, olvidado incluso por su propia familia, se convierte en el punto de partida de una investigación personal sobre la vida de su padre y sobre su propia identidad.
Lo que comienza como una simple curiosidad pronto se transforma en una experiencia mucho más profunda. Cuando llega al terreno, el músico encuentra una comunidad que vive allí y que parece conocer secretos vinculados a su padre. Para entender qué ocurrió, decide permanecer en el lugar e integrarse, casi de incógnito, a la vida cotidiana de ese espacio.
La novela se mueve entonces entre dos mundos aparentemente opuestos. Por un lado, el universo cultural del protagonista: el piano, las giras internacionales, la música clásica. Por el otro, la realidad del conurbano, marcada por el trabajo manual, las redes comunitarias y una dinámica social muy distinta a la que el músico conocía.
En ese contraste aparece uno de los ejes centrales del libro: la relación entre el artista y el territorio. Lebonté descubre que su posición social le permite abandonar ese lugar cuando quiera, mientras que quienes viven allí no tienen esa posibilidad. Esa tensión entre pertenecer y estar de paso atraviesa toda la novela.
La muerte del padre también abre una reflexión sobre la herencia simbólica. A lo largo del relato, el protagonista revisa su infancia y las expectativas que su padre proyectó sobre él. La música, que parecía una vocación natural, se revela entonces como el resultado de una imposición paterna. El viaje al conurbano se convierte en una forma de cuestionar ese destino y buscar un camino propio.
Editorial: Eterna Cadencia
Páginas: 208
Precio: $31.500
RELATOS AUTÓNOMOS
CUENTOS PARA VOLVER A LA INFANCIA, BUSCAR EMOCIONES Y REVIVIR TENSIONES
Con Caballo de verano, Hernán Ronsino regresa al género del cuento después de más de dos décadas. El libro reúne una serie de relatos que, aunque autónomos entre sí, comparten una misma sensibilidad narrativa: la exploración de los afectos, los silencios y las tensiones que atraviesan la vida cotidiana.
Los cuentos están organizados en dos partes que responden tanto a una división espacial como temporal. En la primera sección predominan las historias ambientadas en el ámbito rural, con paisajes reconocibles de la pampa bonaerense: caminos de tierra, siestas interminables y pequeñas comunidades donde todos parecen conocer la vida de los demás. La segunda parte se desplaza hacia espacios urbanos, donde los personajes enfrentan otro tipo de conflictos vinculados con la soledad y el desencanto.
Lejos de construir un campo idealizado, Ronsino presenta ese paisaje como un escenario emocional complejo. En muchos relatos, la naturaleza aparece como una fuerza imponente que condiciona la vida de los personajes. Tormentas, sequías y extensiones de tierra desoladas funcionan como metáforas de los conflictos internos que atraviesan las historias.
Los protagonistas de estos cuentos suelen ser personas comunes que enfrentan situaciones límite: un niño que dibuja tormentas para canalizar sus temores, una mujer marcada por la violencia familiar, dos amigos que viven una pequeña aventura en una tarde de verano o un hombre que revisa los errores de su pasado.
Uno de los rasgos más notables del libro es el manejo del tiempo narrativo. Los relatos no siguen necesariamente una estructura lineal; muchas veces se apoyan en la memoria, en los recuerdos fragmentarios o en escenas que se revelan gradualmente. De esa manera, el lector debe reconstruir el sentido de cada historia a partir de detalles aparentemente secundarios.
También aparece con fuerza la tensión entre campo y ciudad, un tema clásico de la literatura argentina que Ronsino retoma desde una perspectiva contemporánea. En lugar de presentar esos espacios como polos opuestos, los muestra como territorios conectados por desplazamientos, migraciones y nostalgias.
Editorial: Eterna Cadencia
Páginas: 120
Precio: $27.400
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE