Teherán, en medio de un escenario apocalíptico
Edición Impresa | 9 de Marzo de 2026 | 01:50
Los bombardeos contra instalaciones petroleras en Teherán dejaron ayer una escena que muchos vecinos describieron como “apocalíptica”. Al amanecer, la capital iraní permanecía sumida en una oscuridad inesperada: enormes columnas de humo negro cubrían el cielo y daban la impresión de que la noche se había prolongado más allá de lo normal.
La humareda provenía de varios depósitos de petróleo y centros de transferencia atacados durante la noche. Las nubes densas se mezclaban con el clima lluvioso y, cuando comenzaron a caer las primeras gotas, muchos habitantes notaron algo extraño: el agua dejaba manchas negruzcas y un olor químico en el suelo y en los autos. Algunos vecinos lo describieron de una manera inquietante: parecía que “llovía petróleo”.
La confusión fue generalizada. Varias personas miraban sus relojes al despertar, incapaces de entender por qué era necesario encender las luces en pleno día. En avenidas principales como Valiasr, de 17 kilómetros de extensión, los vehículos circulaban con las luces encendidas mientras el humo cubría buena parte de la ciudad.
Los ataques impactaron al menos cuatro depósitos petroleros y un centro logístico de combustibles en las provincias de Teherán y Alborz. En algunos de los sitios alcanzados, el fuego continuaba activo horas después. Camiones cisterna y vehículos quedaron calcinados, mientras las llamas seguían reavivándose entre las estructuras dañadas.
El impacto de los bombardeos también se sintió en la vida cotidiana. Con parte de la infraestructura petrolera dañada y el temor a nuevas ofensivas, las autoridades iraníes dispusieron racionar el combustible: cada persona podrá comprar hasta 20 litros por día hasta nuevo aviso.
Las estaciones de servicio comenzaron a mostrar largas filas y preocupación entre los conductores.
Al mismo tiempo, organismos ambientales recomendaron a la población permanecer en sus casas debido a la toxicidad del aire. Quienes debían salir lo hacían con mascarillas, mientras barrenderos intentaban limpiar calles cubiertas de ceniza, restos químicos y polvo oscuro.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE