Irán, con nuevo líder: aunque Trump le bajó el pulgar
Edición Impresa | 9 de Marzo de 2026 | 01:52
Nueve días después de la muerte del ayatolá Alí Khamenei en los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel, Irán anunció el nombramiento de su nuevo líder supremo. La Asamblea de Expertos -el órgano clerical encargado de designar a la máxima autoridad religiosa y política del país- eligió a Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido dirigente, para encabezar la República Islámica en uno de los momentos más delicados de su historia reciente.
El anuncio se produjo en medio de la guerra que sacude a Medio Oriente y fue presentado por las autoridades iraníes como una decisión rápida y necesaria para garantizar la continuidad del sistema político. En un comunicado, la Asamblea aseguró que sus miembros “no dudaron ni un minuto” en nombrar al sucesor pese a lo que calificaron como la “agresión brutal” de Estados Unidos e Israel.
UN “PESO LIGERO”
Sin embargo, el nombramiento generó inmediatamente fuertes reacciones internacionales. El presidente estadounidense, Donald Trump, había minimizado previamente la figura de Mojtaba Khamenei, a quien describió como un “peso ligero”. Además, insistió en que Washington debería tener voz en la elección del nuevo líder iraní. “Si no obtiene nuestra aprobación, no va a durar mucho”, advirtió en declaraciones a la cadena ABC.
Desde Teherán rechazaron de plano esas afirmaciones. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, respondió que la elección del líder supremo es un asunto exclusivo del país y aseguró que Irán “no permitirá que nadie interfiera en sus asuntos internos”. También exigió que Trump pida disculpas a los pueblos de la región por haber iniciado la guerra.
Mojtaba Khamenei, de 56 años, es una figura que durante años se movió con discreción en los círculos de poder iraníes. Aunque raramente aparecía en actos oficiales o en los medios, muchos analistas lo consideraban una pieza clave en la estructura política que rodeaba a su padre.
Religioso de barba canosa y turbante negro -símbolo de los descendientes del profeta Mahoma- estudió teología en la ciudad santa de Qom, uno de los centros del pensamiento chiita. Allí alcanzó el rango de hoyatoleslam, un título clerical de nivel intermedio, inferior al de ayatolá que ostentaba su padre.
Su influencia, sin embargo, se habría construido principalmente tras bambalinas. Durante años trabajó dentro de la oficina del líder supremo y, según diversas evaluaciones occidentales, llegó a asumir parte de las responsabilidades políticas y estratégicas del régimen.
Estados Unidos lo sancionó en 2019 al considerar que actuaba como representante de su padre y que colaboraba estrechamente con los Guardianes de la Revolución, la poderosa fuerza militar e ideológica de la república islámica. Su relación con ese cuerpo se remonta incluso a los últimos años de la guerra entre Irán e Irak, cuando participó en una unidad de combate.
Sus críticos también lo vinculan con la represión de las protestas que estallaron en 2009 tras la polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad, un episodio que marcó uno de los mayores desafíos internos al régimen.
El nuevo líder supremo asume el poder en un escenario extremadamente tenso. Mientras Irán intenta reorganizar su conducción política, los combates continúan en varios frentes de la región y las amenazas externas no cesan.
El ejército israelí ya advirtió que cualquier sucesor de Khamenei podría convertirse en un objetivo militar.
Así, Mojtaba Khamenei llega al poder en medio de la guerra, con un liderazgo cuestionado por sus adversarios internacionales y bajo la presión de un conflicto que redefine el equilibrio de poder en Medio Oriente.
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