Tomó alto riesgo “Otro” Pincha no jugó bien, pero lo dio vuelta

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Por MARTIN MENDINUETA

@firmamendinueta

Dejando absolutamente claro que la prioridad competitiva se encuentra en la agenda de la Copa Libertadores, Estudiantes armó una planilla titular con diez suplentes (la excepción fue Fernando Muslera) y su rendimiento, más allá del resultado final, quedó en deuda. El tema es que se llevó un premio agónico y la fiesta fue todavía más dulce por el autor de la conquista.

Ese pibe, Mikel Amondarain, tiene ángel; se hizo querer desde el primer día y, además, siempre se lo ve a tono con la responsabilidad del momento. Pareciera que la vida le tiene reservado un camino repleto de satisfacciones.

“Otro” León decidió tomar alto riesgo y estuvo cerca de perder en su casa. Inconexo, sin chispa creativa y mostrando luces sólo con los extremos (Brian Aguirre y Fabricio Pérez), la muy retocada formación Pincha se llevó más de lo que se pensaba.

EL YA CONOCIDO PELIGRO DE INICIAR LA TARDE CON MUCHOS SUPLENTES

Nada es gratuito en el fútbol. Si uno decide “tirar bastante de la cuerda” hay posibilidades de que se corte. Esta vez no ocurrió, pero durante varios momentos se instaló la sensación de que estaba muy cerca de suceder. Exactamente eso experimentó el Pincha ante un rival de rasgos más que correctos y dispuesto a aprovechar alguna de las ventajas que fue encontrando durante una etapa alejada de cualquier brillo pretencioso. Al final del primer capítulo escasearon las buenas sensaciones. El pronóstico del desarrollo general vaticinaba un final cargado de fastidio.

BRIAN AGUIRRE Y FABRICIO PÉREZ FUERON, POR LEJOS, LOS MEJORES

La dinámica de las variantes tonificó al anfitrión, pero el que le transmitió vigor, mayor enjundia y claridad en las entregas fue el Vasquito de despliegue generoso.

 

La falta de jerarquía individual quedó en evidencia. El primer tiempo Pincha fue realmente mediocre

 

Julián Palacios estuvo a centímetros de anotar el segundo gol visitante cuando el anfitrión dejaba huecos significativos en su retaguardia. De aquella salvada, al final de película hubo un repunte del Pincha sostenido en las gambetas desequilibrantes del binomio rendidor: Aguirre-Pérez.

Cuando todavía no está bien asentado el ciclo que comanda Alexander Medina, el triunfo de anoche representa un envión anímico fenomenal.

De cara al partido del martes ante los peruanos, cualquiera de los dos mejores debería meterse en el equipo “A” en lugar de Facundo Farías.

Aguirre es más extremo y Pérez tiene alma de delantero; ambos hicieron méritos como para no empezar la próxima prueba desde el banco de suplentes.

Estudiantes tiene aspectos por mejorar, aunque la intensidad que viene demostrando para imponerse sobre el oponente de turno lo deja a salvo de cualquier reproche severo.

El todavía nuevo entrenador albirrojo asimiló rápido la idiosincrasia tan marcada de la institución que lo contrató. Sabe que puede tocar la banquina con actuaciones deficitarias, pero tiene prohibido plasmar en el campo un equipo enfermo de tibieza. La indolencia es un pecado que no se perdona en las tribunas del estadio UNO.

El torneo Apertura ni la Libertadores aun lo han llevado a una esquina decisiva. El temperamental “Cacique” está acumulando experiencias en un banco que hoy se cotiza bien alto. Las próximas semanas ayudarán para redondear entre los hinchas su primera calificación como conductor.

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