Antecedentes que marcaron el debate
Edición Impresa | 19 de Abril de 2026 | 02:18
Casos ocurridos en Argentina y otros países han contribuido a visibilizar la relación entre salud mental y maternidad, muchas veces atravesados por polémicas judiciales y sociales.
En julio de 2017, una nutricionista que entonces tenía de 36 años ahogó a su beba de dos meses en una bañera y luego intentó suicidarse, en un departamento del centro de La Plata. Peritajes determinaron que atravesaba un episodio psicótico agudo posparto, con riesgo inminente. Fue internada bajo estricta supervisión.
Uno de los casos más conocidos en el país es el de Romina Tejerina, en Jujuy. En 2003, tras un embarazo producto de una violación, dio a luz en su casa y mató a la beba de varias puñaladas en un estado de alteración psíquica. Fue condenada a 14 años de prisión en un fallo que generó amplio debate sobre violencia de género y salud mental.
A nivel internacional, el caso de Andrea Yates en Estados Unidos, quien en 2001 ahogó a sus cinco hijos, puso en agenda la psicosis posparto. La mujer tenía antecedentes psiquiátricos y había sido advertida sobre el riesgo de nuevos embarazos.
En América Latina, episodios similares en Perú y otros países muestran un patrón común: la escasa visibilización de los trastornos posparto y la falta de abordaje especializado. En muchos de estos casos, ni siquiera se menciona la posibilidad de una enfermedad mental.
Estos antecedentes reflejan la necesidad de sistemas de salud preparados para detectar y tratar a tiempo estos cuadros, así como de marcos judiciales que contemplen la complejidad de cada situación.
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