Inflación alta, consumo en baja y malestar en alza, las señales que inquietan a Milei
Edición Impresa | 19 de Abril de 2026 | 02:31
Germán López
Tal vez la inflación de marzo, que trepó al 3,4%, termine siendo el pico de 2026, como ocurrió el año pasado en el mismo mes, para luego iniciar un descenso. Así lo proyectan la mayoría de los economistas y el propio Gobierno. Sin embargo, el dato difundido el martes por el Indec “es malo”, como admitió ese mismo día Javier Milei. La confesión contrastó con el optimismo de su ministro de Economía, Luis Caputo, quien horas antes había pronosticado que, superado marzo, “los próximos 18 o 20 meses van a ser probablemente los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”.
Más allá de que el propio Milei volvió a vaticinar que, por la recuperación de la demanda de dinero y la desaceleración de la inflación mayorista, el índice de precios “se va a derrumbar”, el tono presidencial reflejó la preocupación oficial por un dato que superó incluso los peores pronósticos y puso en tensión el principal estandarte de la gestión. Para peor, la inflación mayorista de marzo (3,4%) pone en dudas ese optimismo.
LA CAÍDA DE LAS VENTAS MINORISTAS
Pero la inflación no es el único dato adverso que arroja la microeconomía por estos días. Según un informe de la CAME, las ventas minoristas descendieron 0,6% en marzo, acumulando once meses de retroceso y una caída del 3,6% en lo que va del año. El tendal de locales cerrados en arterias comerciales de ciudades como Buenos Aires y La Plata es una postal elocuente de ese deterioro.
Al mismo tiempo, crece el trabajo informal que, según el Indec, ya alcanza al 43% de los ocupados, lo que involucra a unos 9 millones de trabajadores. Un dato significativo en ese sentido es que en marzo aumentó el patentamiento de motos un 55% respecto del mismo mes de 2025, marcando un récord histórico de casi 80.000 unidades. Según la asociación de concesionarios (ACARA), el número es una señal del auge del cuentapropismo y de la economía de plataformas. El ingreso que proporciona un empleo formal ya no alcanza y obliga a buscar nuevas fuentes de sustento.
LA BAJA DEL CONSUMO MASIVO
Otros indicadores también reflejan un freno en la actividad. Según la consultora Scentia, el consumo masivo registró en febrero una caída mensual del 6,3% y un retroceso interanual del 3,4%. Los rubros más golpeados en marzo fueron Perfumería (-9,8%) y Bazar/Muebles (-8,3%), mientras que el consumo en farmacias cayó 9,1% respecto de febrero. Nada de esto sorprende si se tiene en cuenta que, mientras el IPC de 2025 cerró en 31,5%, los salarios avanzaron apenas 28,8%.
Un termómetro sensible de la actividad es la recaudación fiscal. Como se señaló desde esta página, en el caso del IVA -un indicador directo del nivel de transacciones comerciales- se verificó en febrero una caída real interanual del 3,5%.
En este contexto, las alarmas de Milei lucen justificadas. Hay un malestar social cada vez más visible y un agotamiento que algunos dirigentes y analistas de la política como Elisa Carrió vienen anticipando, asociado -según su mirada- a una angustia profunda frente a un presente que describió como “intolerable”.
CAE LA IMAGEN POSITIVA DE MILEI
Este ánimo social se ve reflejado en la medición de Giacobbe & Asociados, realizada en las últimas semanas de marzo, que muestra que la imagen positiva de Milei cae al 36,1%, mientras que el rechazo a su figura trepa al 55,6%. El relevamiento se realizó en pleno auge del affaire Adorni, cuya inercia parece influir de manera decisiva sobre la percepción pública del Gobierno.
En ese clima, ante la pregunta sobre cuál fue el gobierno más corrupto desde el retorno de la democracia, los consultados ubicaron a la actual administración en segundo lugar, con 31,3%, detrás del kirchnerismo de Cristina Fernández de Kirchner (44,4%), superando a Carlos Menem y Alberto Fernández y muy lejos de Raúl Alfonsín, considerado el gobierno más honesto de la etapa democrática.
LAS MOVIDAS DEL PERONISMO
“Esperanza” y “tristeza” son las palabras que sintetizan, según esa encuesta, la ambivalencia del ánimo de los argentinos en estos momentos.
En este escenario, sin embargo, no todas son malas noticias para Milei. Del otro lado se reactiva una oposición peronista que, por el temor que todavía despierta en amplios sectores de la sociedad la posibilidad de su regreso, termina siendo funcional al oficialismo. En estos días, Miguel Ángel Pichetto revivió esos fantasmas al afirmar frente a economistas del kirchnerismo y del massismo que “esto va a terminar mal” y “creo que podemos ser gobierno en 2027”. Si la propuesta opositora se resume en esperar el fracaso ajeno, el horizonte luce bastante pobre.
El versátil legislador -espada del menemismo, jefe del bloque oficialista durante las presidencias de Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, y compañero de fórmula de Mauricio Macri en 2019- convocó además a la unidad del peronismo, incluyendo a Cristina Kirchner, a quien visitó en su prisión de San José 1111.
Al peronismo le costará volver a ser competitivo con las mismas caras y los viejos reflejos. Es cierto que conserva un piso electoral cercano al 30%, estable a lo largo de los años. Pero ese piso no le alcanzó en 2023 ni en 2025 para superar algo más decisivo que cualquier interna: el rechazo social.
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