Qué hay detrás del fenómeno de las frutinovelas
Edición Impresa | 19 de Abril de 2026 | 03:57
En cuestión de meses, las llamadas frutinovelas dejaron de ser una rareza dentro del universo digital para transformarse en uno de los formatos más visibles y comentados en redes sociales. Se trata de microseries protagonizadas por frutas y verduras humanizadas mediante inteligencia artificial (IA) que reproducen, con exageración y dramatismo, los códigos clásicos de la telenovela: engaños, traiciones, embarazos inesperados y secretos familiares.
Aunque a simple vista puedan parecer un fenómeno novedoso, el doctor en Comunicación, Sebastián Novomiski -experto en Inteligencia Artificial, educación y tecnologías-, sostiene que estas producciones no surgieron de la nada, sino que forman parte de un proceso más largo vinculado a la evolución tecnológica y a los cambios en el consumo cultural.
“No es tan nuevo”, explica en diálogo con EL DIA. “Las primeras frutinovelas ya tienen bastante tiempo, pero en los últimos dos años -y sobre todo en este 2026- esto se puede hacer mucho más masivo porque es cada vez más sencillo de producir”.
LA IA COMO CATALIZADOR
El crecimiento explosivo de las frutinovelas está estrechamente ligado al avance de la inteligencia artificial generativa. Lo que antes requería conocimientos técnicos y herramientas complejas, hoy puede resolverse con pocos recursos y en tiempos mínimos.
Según Novomiski, el rol de la IA fue determinante porque simplificó todo el proceso creativo. “Hoy, con cualquier motor de generación de videos de inteligencia artificial, se puede producir una frutinovela”, señala. Incluso, agrega, el proceso puede dividirse en distintas plataformas que trabajan en cadena: una para crear el guion y otra para convertir ese texto en imágenes animadas.
“Antes había que hacer animaciones; hoy hay que ‘prontear’ -dar una consigna- en dos plataformas distintas para tener un resultado”, explica. Ese cambio técnico no es menor: implica que cualquier persona con acceso a herramientas digitales puede generar contenido audiovisual que, hasta hace pocos años, estaba reservado a equipos profesionales.
Este escenario dio lugar a una producción masiva y descentralizada, donde cuentas individuales en redes sociales pueden acumular cientos de miles de seguidores sin depender de estructuras tradicionales. Algunas de estas cuentas, señala el especialista, alcanzan cifras que evidencian la magnitud del fenómeno: “Hay perfiles en Tik Tok que tienen hasta medio millón de seguidores que simplemente desarrollan frutinovelas”.
UN MUNDO ACELERADO
Más allá del aspecto tecnológico, el éxito de las frutinovelas también se explica por su formato narrativo. Se trata de relatos breves, visualmente intensos y cargados de giros dramáticos que se consumen en pocos minutos.
En ese sentido, Novomiski considera que estas microficciones no hacen más que adaptar recursos clásicos a un nuevo contexto. “Narran en un formato corto historias que nosotros sabemos que siempre atrajeron a las audiencias”, afirma. La clave, explica, está en que combinan los elementos tradicionales del melodrama con las lógicas contemporáneas del consumo digital.
“Con cualquier motor de generación de videos de IA, se puede producir una frutinovela”
“Trabajan con muchos de los recursos tradicionales de la telenovela y de la televisión, pero con el gran hallazgo de haber podido transformarlo en algo segmentado, cortito, que juega muy bien con las lógicas del mundo contemporáneo”, señala.
Este ajuste al ritmo actual -donde el tiempo de atención es breve y la competencia por captar la mirada es constante- convierte a las frutinovelas en un producto especialmente adaptado al ecosistema digital.
EL FAMOSO ALGORITMO
Otro elemento central para entender la expansión de este formato es el funcionamiento de los algoritmos que organizan la circulación del contenido en redes sociales.
Para Novomiski, las frutinovelas lograron consolidarse porque entendieron rápidamente qué tipo de estímulos resultan atractivos para las plataformas. “El algoritmo es un tipo de contenido que entendió que funciona y entonces lo viraliza, como todo contenido que entiende que funciona”, detalla.
Entre esas características se encuentran el uso de colores intensos, la exageración visual y la antropomorfización —es decir, la humanización de objetos o seres no humanos—, en este caso aplicada a frutas y verduras.
Cuanto más se consume un contenido, más visible se vuelve. Así, mayor es su alcance / Web
“Hay tres o cuatro pautas que el algoritmo entendió que sirven y que por eso las hace virales”, sostiene. A partir de ese reconocimiento, se genera un círculo de retroalimentación: cuanto más se consume un contenido, más visible se vuelve, y cuanto más visible es, mayor es su alcance.
De esta manera, el éxito de las frutinovelas no puede entenderse sin considerar el papel activo que tienen las plataformas digitales en la selección y difusión de lo que se vuelve tendencia.
LA AUDIENCIA INFANTIL
Uno de los puntos más discutidos en torno a las frutinovelas es el tipo de contenido que presentan. Muchas de estas historias incluyen escenas de violencia simbólica, sexualización o situaciones conflictivas que, en algunos casos, terminan siendo vistas por audiencias infantiles.
Sin embargo, Novomiski propone matizar el enfoque del debate. Para él, el problema principal no radica exclusivamente en el contenido, sino en la falta de mecanismos que regulen su circulación.
Videos cortos que exhiben colores intensos, la exageración y la antropomorfización
“El problema principal acá no es tanto el contenido, sino la falta de curaduría de ese contenido”, advierte. A diferencia de la televisión tradicional, donde existen sistemas de clasificación por edades, las redes sociales carecen de filtros efectivos que impidan el acceso a determinados materiales.
“En la televisión tenemos un sistema de protección al menor que las redes no tienen”, señala. Por eso, insiste en que la preocupación debería centrarse en la circulación indiscriminada y no únicamente en el tipo de narrativa.
Desde esa perspectiva, considera que si existiera una segmentación adecuada por edades, el análisis del fenómeno podría enfocarse en otros aspectos culturales y comunicacionales. “Si las frutinovelas no llegaran a chicos menores de determinada edad, sería incluso un producto bastante interesante para analizar en otros aspectos”, afirma.
¿POR QUÉ ATRAEN TANTO?
Para Novomiski, la respuesta está vinculada con la historia misma del melodrama. “El hecho de que sea contenido sexual o violento no es lo único que explica su éxito”, sostiene. Para ilustrarlo, propone mirar hacia atrás: “Hay que preguntarnos por qué las telenovelas que se emitían a la tarde también tenían escenas violentas y, aun así, tenían tanto éxito”.
Las frutinovelas no hacen más que retomar estructuras narrativas que ya eran populares, aunque ahora presentadas en un formato más breve y visualmente exagerado. No se trata solamente de shock o provocación, sino de identificación con tramas que reflejan conflictos cotidianos.
“No solamente exacerban algunas cosas, sino que muestran otras que conectan con cuestiones de cierta vida cotidiana”, explica.
CAMBIOS CULTURALES
Más allá de su apariencia humorística o extravagante, las frutinovelas funcionan como un indicador de transformaciones más amplias en la cultura digital.
Para Novomiski, este fenómeno es resultado por un lado, del avance tecnológico; por otro, de las dinámicas de las plataformas; y, finalmente, de ciertos vacíos en la producción tradicional. “No es casualidad que funcionen”, sintetiza. “Es el resultado de las lógicas algorítmicas que expanden aquellos contenidos que el algoritmo entiende que van a ser más visibles”.
Pero también señala que estas microficciones emergen en un contexto donde la ficción tradicional perdió presencia en algunos espacios. En ese sentido, las frutinovelas ocupan un territorio que antes pertenecía a los medios masivos.
El fenómeno de las frutinovelas todavía está en desarrollo y no muestra señales claras de agotamiento. Por el contrario, su expansión parece estar ligada al crecimiento continuo de la inteligencia artificial y a la capacidad de las plataformas para multiplicar contenidos que generan interacción.
Para Novomiski, el verdadero desafío hacia adelante no será detener este tipo de producciones, sino comprenderlas dentro del ecosistema mediático actual y establecer criterios que permitan una circulación más responsable.
En ese marco, las frutinovelas dejan de ser una simple curiosidad viral para convertirse en un laboratorio cultural donde se ensayan nuevas formas de narrar, producir y consumir historias.
El desafió será comprender el producto y establecer criterios / Web
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