IA para pymes: cómo usarla bien y por qué conviene empezar ya
Edición Impresa | 26 de Abril de 2026 | 03:45
Esteban Pérez Fernández
eperezfernandez@eldia.com
La inteligencia artificial dejó de ser un tema exclusivo de las grandes corporaciones. Hoy, cualquier pyme argentina puede incorporarla a su rutina de trabajo sin inversiones millonarias ni equipos de desarrollo propios. Así lo plantea Sergio Candelo, economista y CEO de Snoop Consulting, quien advierte que el momento para dar ese paso es ahora, antes de que las condiciones económicas de acceso a estas herramientas cambien de manera sustancial.
“La IA hay que verla como un asistente estratégico”, señala Candelo. “No reemplaza al humano, pero puede optimizar enormemente la productividad si el usuario sabe supervisar y validar lo que recibe.” El especialista subraya que muchas de las herramientas disponibles ya están integradas en servicios que las empresas utilizan cotidianamente, como Gemini en Google Workspace o Copilot en Microsoft Teams, lo que elimina la barrera de entrada tecnológica para quienes quieran comenzar.
Entre las aplicaciones más concretas que menciona figuran el análisis de datos internos para detectar tendencias, la mejora de presentaciones comerciales, la definición de políticas de precios y manejo de stock, y la automatización de tareas administrativas repetitivas. “El empresario pyme tiene que detenerse y preguntarse: ¿esto que hago de forma rutinaria se puede resolver con IA?”, plantea. En esa línea, destaca el uso de agentes que automatizan el seguimiento de proyectos, la transcripción de reuniones y la extracción automática de conclusiones y tareas asignadas a cada integrante del equipo.
Uno de los puntos centrales de la mirada de Candelo es la necesidad de que haya siempre una persona que revise el resultado que produce la IA. La razón es técnica: estos sistemas funcionan de manera probabilística, es decir, generan respuestas en función de qué palabras tienen mayor probabilidad estadística de seguir a otras, no porque accedan a una verdad verificada.
“La IA puede equivocarse incluso en datos sencillos y públicos, como la cotización del euro o del oro, y encima insistir en el error”, advierte el economista. A ese fenómeno lo llama “rulo”: un bucle en el que el modelo sostiene una respuesta incorrecta de manera reiterada. Por eso, el especialista recomienda no depender de una sola herramienta y comparar los resultados entre distintas plataformas, como ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot. Incluso sugiere usar una IA para pedirle que valide la información que proporcionó otra.
Pero la validación tiene también una dimensión profesional. “El que pone el gancho ante un cliente o un superior es la persona, no la máquina”, dice Candelo. La responsabilidad final siempre recae sobre el humano, y delegar sin leer ni controlar el resultado no solo expone a errores: también impide que el usuario aprenda y procese el contenido. “Si no leés lo que te devuelve la IA, el conocimiento no queda en tu cabeza”, resume. Candelo introduce un concepto clave para entender la urgencia del momento: el “subsidio” actual.
Hoy, las principales herramientas de IA se ofrecen mediante suscripciones mensuales de entre U$S10 y U$S20, un costo fijo que permite un uso intensivo sin sorpresas en la factura. Pero eso, según el economista, tiene los días contados.
“El que pone el gancho ante un cliente es la persona, no la máquina”
“Se prevé que hacia 2027 el modelo de negocio migre a un esquema de pago por consumo, basado en tokens”, explica. Eso significa que cada consulta o interacción tendrá un costo variable, lo que podría encarecer de manera significativa el uso intensivo de estas tecnologías. En ese escenario, las empresas que ya hayan incorporado la IA a su rutina de trabajo estarán en una posición mucho mejor que las que recién estén aprendiendo.
“Ahora es el momento de aprender, experimentar e integrar estas herramientas al trabajo diario, con costos previsibles y bajos”, sostiene Candelo. La recomendación es clara: aprovechar este período de precios estables para abandonar los procesos manuales repetitivos y ganar productividad antes de que las reglas comerciales de las plataformas se modifiquen.
Para el especialista, el potencial de la IA en las pymes no reside en reemplazar al equipo humano sino en liberarlo de tareas de bajo valor para que pueda concentrarse en decisiones estratégicas. La tecnología procesa datos con una velocidad que ninguna persona puede igualar, pero el pensamiento crítico, la responsabilidad y la validación siguen siendo, por ahora, territorio exclusivamente humano.
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