Un policía mató de diez disparos a una presunta ladrona y fue detenido
Edición Impresa | 30 de Abril de 2026 | 04:45
Un violento episodio ocurrido en la madrugada en González Catán, partido de La Matanza, terminó con una mujer muerta y un policía detenido, en un caso que quedó bajo investigación judicial y que ya genera fuertes cuestionamientos por el accionar del efectivo.
Todo sucedió en la intersección de las calles Da Vinci y Montgolfier, donde vecinos alertaron al 911 tras escuchar una seguidilla de disparos. Al llegar, los agentes encontraron una escena impactante: una mujer gravemente herida, una moto abandonada y múltiples vainas servidas en el asfalto.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Favaloro, pero no logró sobrevivir a las heridas. Hasta el momento, no fue identificada oficialmente. En tanto, su acompañante -quien iba con ella en la moto- logró escapar del lugar y es intensamente buscado.
Con el correr de las horas, se estableció que quien había efectuado los disparos era Héctor Camejo, inspector de la Policía de la Ciudad, quien poco después se presentó por sus propios medios en una comisaría de la zona. Allí, vestido de civil, relató que había sido abordado por dos personas con fines de robo y que, ante esa situación, extrajo su arma reglamentaria -una pistola Beretta 9 milímetros- y abrió fuego.
Sin embargo, la reconstrucción preliminar del hecho encendió alarmas en la Justicia. En la escena se secuestraron al menos diez vainas servidas, lo que da cuenta de la cantidad de disparos efectuados. Además, los investigadores hallaron un arma de utilería que habría sido utilizada por los sospechosos, lo que también forma parte del análisis del caso.
Las imágenes de una cámara de seguridad resultaron clave: en el video se observa parte de la secuencia, se escuchan las detonaciones y se ve a la mujer caer tras recibir los impactos, mientras su cómplice pide ayuda.
Para los investigadores, el punto central es determinar si la reacción del policía fue proporcional al supuesto intento de robo. Por lo pronto, desde la fiscalía consideran que el accionar habría sido excesivo, ya que los disparos continuaron incluso cuando la amenaza habría cesado. La causa quedó en manos de la UFI de Homicidios de La Matanza, a cargo del fiscal Adrián Arribas.
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