Shih Tzu, una raza criada para la compañía

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El Shih Tzu es una raza de origen tibetano profundamente ligada a la cultura china y al budismo. Durante siglos fue criado en palacios imperiales, donde lo consideraban un perro de compañía y guardianía. Su nombre significa “perro león” y una de sus características más llamativas es el abundante pelaje largo y sedoso.

Se cree que la raza surgió del cruce entre el Lhasa Apso y el pequinés. Los criadores chinos buscaban ejemplares que parecieran pequeñas “alfombras vivientes”, con movimientos elegantes y un temperamento afectuoso.

Son perros pequeños, de patas cortas y cara achatada, conocidos por generar vínculos muy estrechos con sus dueños. Suelen ser animales atentos, compañeros y particularmente sensibles a las rutinas familiares. Los especialistas destacan además su inteligencia y capacidad de adaptación. Aunque pueden mostrarse tercos, aprenden hábitos y recorridos con facilidad, especialmente cuando pasan mucho tiempo junto a una misma persona.

Según asociaciones internacionales de criadores, la esperanza de vida promedio del Shih Tzu ronda entre los 15 y los 18 años, una longevidad elevada para perros de tamaño pequeño.

Nachito vivió casi 17 años y, para quienes lo conocieron en el barrio del Hospital Español, terminó representando muchas de las cualidades típicas de la raza: apego, fidelidad y una fuerte necesidad de compañía.

 

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