Fallas en los planes de vacunación y riesgos para chicos en edad escolar

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Durante décadas el sistema educativo en la Argentina, sobre todo en el nivel primario y ante cada inicio de los ciclos lectivos, fue extremadamente estricto para exigir que los alumnos cumplieran con los programas de vacunación obligatoria. Se les exigía a los padres en forma perentoria la presentación de los comprobantes médicos y ello contaba no sólo con el apoyo de las áreas oficiales de salud, sino con la suficiente provisión de dosis para cumplir con las distintas coberturas.

Sin embargo, ese panorama cambió y la actual realidad muestra –como directo resultado de los escasos cumplimientos del calendario de vacunación-, el resurgimiento de enfermedades que se creían superadas.

Es en ese contexto poco auspicioso que las autoridades médicas acaban de informar sobre la detección de un aumento de casos de meningitis en el país. En lo que va de 2026 se registraron ya en la Argentina 172 casos de meningitis, una cifra que supera la mediana histórica de 152 casos esperable para esta altura del año. El dato, publicado en el Boletín Epidemiológico Nacional, expone una tendencia que genera preocupación por la caída en las tasas de inmunización.

La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos, aunque las formas bacterianas son las más severas. Estas infecciones pueden progresar con rapidez y provocar daño neurológico permanente o la muerte, especialmente en los grupos más vulnerables.

Tal como se dijo ayer en EL DIA, dentro de las meningitis bacterianas, el meningococo es uno de los principales agentes de cuadros graves y potencialmente fatales. La enfermedad presenta mayor incidencia en menores de un año, se mantiene elevada hasta los 5 años y registra una letalidad estimada de entre el 10 y el 15 por ciento. El retraso en el diagnóstico agrava el riesgo.

Pero la preocupación por la caída de la vacunación y por el crecimiento de enfermedades no se circunscribe a estos casos, ya que en los últimos tiempos se detectaron brotes y hasta fallecimientos por sarampión, influencia, coqueluche, hepatitis A o B y, desde luego, hasta de meningitis por neumococo.

Son muchas las áreas de la salud pública necesitadas hoy de una profunda revisión. En este aspecto, la cuestión de la caída de los niveles de vacunación contra distintas enfermedades –imputable también al pésimo manejo registrado durante los años de la pandemia- resulta ser muy delicada, ya que se encuentra en juego la salud de cada chico y, además, la alternativa de que puedan sufrir contagios potencialmente graves por parte de sus compañeros.

 

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