@firmamendinueta
Ahora sí recibió un golpe duro, feo y dañino por donde se lo analice. La justa eliminación albirroja de un torneo con fixture accesible representa una frustración indisimulable.
Con escasa energía (temprano lució cansado e impotente), vacío de juego asociado e impotente para generar situaciones de peligro real, Estudiantes dejó en el camino una ilusión que lucía vigorosa. Se le esfumó la segunda gran meta que se había fijado para este semestre.
No sólo mereció perder; además entregó una imagen totalmente desdibujada. Con errores en defensa y sin conducción ni pases precisos en el mediocampo, fue una consecuencia lógica verlo atacar desarticulado. Lo de anoche se emparda con las peores actuaciones del ciclo.
Las ausencias lo debilitaron bastante más de lo que se preveía. La modestia técnica de su rival quedó detrás de la saludable enjundia que mostró el Calamar de principio a fin. Porque corrió más y mejor, y porque presionó alto demostrando una nítida ambición, el equipo de Martín Palermo fue justo ganador.
El flamante semifinalista tuvo, entre otras cuestiones positivas, la energía que le faltó a Estudiantes. A partir de un boletín donde no hay calificaciones que denoten aprobación, la tarea por delante será ajustar todo lo que lució en un nivel preocupante.
Es justo remarcar que esta vez la cuestión arbitral no fue tema. Facundo Tello, el mejor árbitro argentino de la actualidad, condujo las acciones con personalidad y sapiencia. Sin lugar para las quejas hacia quien impartió justicia, no le queda otra alternativa que elaborar una sincera autocrítica.
buena presión del Calamar hizo del pincha un equipo con dudas
Estudiantes se mostró “fuera de foco” desde el primer minuto. Se equivocó en un par de salidas desde el fondo (errores de Núñez y de Mancuso), sufrió ante la intensa presión alta de Platense y le costó mucho construir juego asociado. Por todo eso no pudo generar situaciones de peligro real.
Corriendo mucho y mostrando ambición para atacar, el equipo de Palermo jugó una media hora inicial que entusiasmó a sus hinchas.
Juan Cozzani tuvo muy poco trabajo porque el Pincha no lo inquietó.
el cruce con Flamengo es la enorme prueba que le queda
Golpeado por su segunda derrota en un corto lapso y, además, transitando el punto crítico de su enfrentamiento institucional con el poder de la AFA, deberá serenarse y encontrar su mejor versión nutriéndose del fuerte carácter que ha marcado su historia.
El próximo lunes afrontará el compromiso ante Gimnasia de Mendoza, pero no hace falta aclarar que su cabeza y las energías ya apuntan a los dos cruces ante el actual campeón de la Libertadores. Recuperar su fisonomía habitual pasó a ser el primer gran objetivo.
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