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Alcoholismo: relatos de quienes lo sufren

Unas 500 personas asisten a grupos de Alcohólicos Anónimos en La Plata

Alcoholismo: relatos de quienes lo sufren
6 de Noviembre de 2005 | 00:00
"Me inicié en el alcohol a los 8 años. A medida que la bebida ganaba espacio, mi vida se estropeaba más y más, en lo material y espiritual. Vivía para tomar, y tenía que hacerlo cada una hora; la dependencia era total, no importaba marca ni calidad. Pasé por el alcohol fino, y por el perfume; y llegué a tomar desodorante. Mi vida era ingobernable, y más de una vez pensé que había llegado al final: 'chau, me muero acá'. Un día, miré seriamente un cartel que estaba pegado en el barrio y del que me había burlado mil veces. Era de Alcohólicos Anónimos. Perdido por perdido, me dije 'voy a ver qué hacen estos locos'. Fue hace 21 años, y acá estoy. Tuve una recaída cinco años después de haber entrado al grupo, pero pude retomar la sobriedad". El relato de José L., un platense de más de cincuenta, da cuenta de su paso por el infierno, y de la luz al final del túnel. De las batallas diarias que libran las más de 500 personas que integran los cada vez más concurridos grupos locales de AA.

Desde la entidad cuentan que en La Plata llegaron a funcionar, hace algo más de una década, trece grupos. Y que se fueron desactivando "por falta de unidad". Hoy son cuatro. Relatan que la enfermedad del alcoholismo avanza -un dato que las estadísticas oficiales confirman- y que todos los días se incorporan hombres y mujeres adultas, pero también cada vez más jóvenes, adolescentes, chicas de 15 o 16 años y varones de 18 a 22. Por eso los coordinadores de los diferentes encuentros acaban de crear un intergrupo. "Queremos tener más fuerza a la hora de divulgar las actividades, e ir ampliando la cantidad de grupos porque la necesidad es mayor" explican. También pusieron en funcionamiento una guardia telefónica, en el (15) 511-7323.

"El único requisito para entrar es tener el deseo de dejar el alcohol" destacan. Esos conceptos, -"deseo de dejar", "toma de conciencia", "voluntad"- se repiten una y otra vez durante la charla con quienes protagonizan los encuentros semanales de AA, que duran en promedio dos horas, en las que quienes pelean por mantener la sobriedad se contienen y dan fuerzas mutuamente, se cuentan sus vivencias, se comentan sus "métodos" para no ceder a la tentación de tomar, por ese día y sólo por ese día, la primera copa. Porque, como también se insiste, "la enfermedad no se cura".

"El programa dura 24 horas" explica José: "el lema es 'sólo por hoy, no voy a tomar la primera copa'. Porque todos los alcohólicos tenemos el mismo problema: empezar a tomar, y no poder parar. Y los grupos, que no son políticos ni religiosos, no tienen honorarios ni cuotas -los eventuales gastos que surjan se solventan con las contribuciones de quienes quieran y puedan aportarlas-, funcionan por empatía y apoyo mutuo. Así, paso a paso, hay compañeros con 35 años de sobriedad".

Alcohólicos Anónimos dio su puntapié inicial en Argentina un 20 de noviembre de 1953. Hoy, el país alberga casi 500 grupos por los que han pasado dos millones y medio de personas; se dice que es la comunidad que más alcohólicos recupera en el mundo. En La Plata, el primer encuentro tuvo lugar el 22 de septiembre de 1979. José L. recuerda que "cuando yo entré, el promedio de edad era de 45 años; ahora, de 25".

Cada persona que se acerca a los grupos de AA tocó "su" fondo personal. "El mío fue llegar a un punto en el que no tenía ganas de hacer absolutamente nada -por supuesto, nada más que tomar-" recuerda Gustavo F. (28): "minimizaba mis responsabilidades y 'despachaba' todas las tareas e intercambios sociales lo más rápido posible, para tener más tiempo que dedicarle a la bebida. Todo empezó a girar en torno al alcohol. Tomaba en invierno por el frío, en verano por el calor, para festejar si estaba contento y para ahogar las penas en el bajón. Y el autoengaño típico de esta enfermedad hizo que buscara la raíz de mis problemas en todas partes, hasta en la mala suerte, antes que en mi alcoholismo".

"La experiencia nos dice que al alcohólico que no trata su enfermedad le esperan tres destinos indefectibles, en el corto o mediano plazo" interviene José: "el manicomio, la cárcel... o el cementerio. En Melchor Romero, por citar un ejemplo cercano, hay un pabellón repleto de alcohólicos". El platense distingue etapas en la evolución de la enfermedad: "al principio se toma para agradar; después llegan los ataques de agresividad; y después el abandono, la 'etapa del chancho', como le decimos, en la que la higiene personal queda de lado y se llega a dormir tirado en cualquier parte. De ésos aparentes 'casos perdidos', hemos visto muchos milagros".

"Nosotros mismos somos un milagro", admite Jorgelina M. (25), que se inició en el consumo del alcohol muy joven, y dispara contra "una cultura que todavía mantiene estigmas y prejuicio con los alcohólicos, pero a la vez vende la bebida a menores y estimula su consumo de mil maneras, en un marco de desaprensión y descontrol total. No hay que olvidar que el alcohol es una droga legal, y está ampliamente probado que las adicciones llevan unas a otras".

En AA -cuya página en Internet es www.aa.org.ar- calculan que existe un alcohólico cada doce personas adultas. Pero aclaran que "es imposible precisarlos estadísticamente, ya que el único que puede diagnosticar la enfermedad es uno mismo". Además de la guardia de 24 horas, el flamante intergrupo posee una dirección de correo electrónico -aaintergrupolaplata@yahoo.com.ar-, y una guardia hospitalaria. "Visitamos a los pacientes internados con el permiso de los profesionales" se señala, "y les explicamos cómo funcionan los grupos. También damos charlas en fábricas, colegios y ministerios".

Los grupos platenses se denominan Cristo Rey -47 Nº 840, entre 11 y 12; reuniones lunes a viernes de 19 a 21-, La Plata -8 entre 56 y 57; lunes a domingo de 19,30 a 21; teléfono 424-6183-, Unidad -diagonal 74 entre 40 y 41; lunes, martes, jueves y viernes de 19 a 21- y Sendero de Vida -diagonal 76 Nº 666; lunes y miércoles de 19 a 21-. En Ensenada, funciona el grupo del hospital Cestino, los lunes, miércoles y viernes a las 20.

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