María Susana Baldacci
| 17 de Julio de 2008 | 00:00
Su fallecimiento
María Susana Baldacci murió anteayer en nuestra ciudad. Destacada profesional en el terreno de la economía y docente universitaria, su desaparición física a los 58 años genera hondo dolor en amplios círculos sociales y académicos.
"Maia", como era llamada con afecto, había nacido en La Plata el 11 de septiembre de 1949. Hija de Susana Granitto -ya fallecida- y Neldo Baldacci, marino retirado y empresario en los rubros supermercadista y de artículos para pesca, tuvo junto a su hermano Ricardo una infancia nómade entre nuestra ciudad, los Estados Unidos -país al que Neldo viajó para perfeccionarse- y Bahía Blanca.
A inicios de los '60, la familia se afincó definitivamente en suelo platense, en el barrio céntrico de 45 entre 8 y 9. María Susana completó entonces sus estudios primarios y secundarios, en el colegio Corazón Eucarístico de Jesús, como paso previo al ingreso en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional -que le otorgó el título de Licenciada-. Mientras avanzaba en sus estudios, se destacó en equitación, deporte con el que llegó a presentarse en varios certámenes.
A los 22 años, se casó con Angel Luparia: la pareja tuvo tres hijos -Isabel, Teresa y Felipe- que se prolongarían en otras tantas nietas -Juana, Sara y Francisca-. En 1991, tras enviudar, "Maia" fue invitada por un grupo de allegados a ponerse al frente de una cátedra -Administración I- en Ciencias Económicas de la UNLP.
Allí descubrió su vocación docente, y permaneció más de doce años durante los que se ganó el respeto y el cariño de colegas y estudiantes. En tiempos recientes, aunque los problemas de salud la fueron alejando de los claustros, siguió incorporando conocimientos a través del análisis de numerosos textos técnicos. También disfrutaba entre amigas de los cafés de los jueves, y de los intercambios que se daban en el marco del Instituto Eureka, así como del taller literario que compartía entre otras con Pipa Morano, Graciela Calandra, Laura Fantuzzi, Faia Raguzzo, Carmen Portela, Adriana Zingoni, "Chichita" Irigoyen, Alicia Travería y Virginia Marchetti.
"Era una persona muy instruida, tan agradable como sociable" la recuerdan los suyos: "cuando festejaba sus cumpleaños, abría las puertas de la casa a la tarde y desde entonces hasta la noche podía pasar un montón de gente... a veces 80 ó 90 personas; todos se sentían a gusto con ella".
María Susana Baldacci murió anteayer en nuestra ciudad. Destacada profesional en el terreno de la economía y docente universitaria, su desaparición física a los 58 años genera hondo dolor en amplios círculos sociales y académicos.
"Maia", como era llamada con afecto, había nacido en La Plata el 11 de septiembre de 1949. Hija de Susana Granitto -ya fallecida- y Neldo Baldacci, marino retirado y empresario en los rubros supermercadista y de artículos para pesca, tuvo junto a su hermano Ricardo una infancia nómade entre nuestra ciudad, los Estados Unidos -país al que Neldo viajó para perfeccionarse- y Bahía Blanca.
A inicios de los '60, la familia se afincó definitivamente en suelo platense, en el barrio céntrico de 45 entre 8 y 9. María Susana completó entonces sus estudios primarios y secundarios, en el colegio Corazón Eucarístico de Jesús, como paso previo al ingreso en la facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional -que le otorgó el título de Licenciada-. Mientras avanzaba en sus estudios, se destacó en equitación, deporte con el que llegó a presentarse en varios certámenes.
A los 22 años, se casó con Angel Luparia: la pareja tuvo tres hijos -Isabel, Teresa y Felipe- que se prolongarían en otras tantas nietas -Juana, Sara y Francisca-. En 1991, tras enviudar, "Maia" fue invitada por un grupo de allegados a ponerse al frente de una cátedra -Administración I- en Ciencias Económicas de la UNLP.
Allí descubrió su vocación docente, y permaneció más de doce años durante los que se ganó el respeto y el cariño de colegas y estudiantes. En tiempos recientes, aunque los problemas de salud la fueron alejando de los claustros, siguió incorporando conocimientos a través del análisis de numerosos textos técnicos. También disfrutaba entre amigas de los cafés de los jueves, y de los intercambios que se daban en el marco del Instituto Eureka, así como del taller literario que compartía entre otras con Pipa Morano, Graciela Calandra, Laura Fantuzzi, Faia Raguzzo, Carmen Portela, Adriana Zingoni, "Chichita" Irigoyen, Alicia Travería y Virginia Marchetti.
"Era una persona muy instruida, tan agradable como sociable" la recuerdan los suyos: "cuando festejaba sus cumpleaños, abría las puertas de la casa a la tarde y desde entonces hasta la noche podía pasar un montón de gente... a veces 80 ó 90 personas; todos se sentían a gusto con ella".
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