Trapitos al sol
La nueva era: las disputas personales en el ambiente del fútbol ahora se ventilan públicamente
| 24 de Abril de 2010 | 00:00
"Van a empezar a ir al programa de Rial... Más que futbolistas parecen vedetongas". La frase, de un hombre vinculado al ambiente del fútbol desde hace muchos años, pareciera ser una síntesis perfecta para explicar este fenómeno que parece haberse desatado en los últimos tiempos, donde los protagonistas, por calenturas de momento, se animan a revelar viejos "secretos de alcoba", yendo a contramano de lo que siempre fue un código casi sagrado del fútbol: nunca ventilar públicamente lo que pasa debajo de la superficie.
"¡Cómo cambiaron los tiempos!", se ufanaba este mismo interlocutor y no dejaba de recordar que antes los secretos del fútbol eran los mejor guardados y los protagonistas se los llevaban a la tumba. Y para muestra basta un botón: Roberto Perfumo, en un partido decisivo contra Estudiantes a fines de los '70, lo "embocó" a Carlos Bilardo, entonces jugador albirrojo, después de escuchar "algo" que lo enfureció. Pero ni el Mariscal ni el Narigón jamás revelaron públicamente esos dichos.
En los años '90 hubo un episodio muy comentado, pese a que nunca se conocieron los verdaderos motivos que generaron la pelea entre Daniel Passarella y Angel Commizzo. Durante su primer ciclo como DT del Millo, el Kaiser tenía al arquero como uno de sus referentes y preferidos y era fijo en la valla del equipo de la banda roja. Tanta era la confianza, que el técnico incluyó al "Flaco", mas de una vez, en su cálido seno familiar. Pero del día a la noche, todo cambió entre ellos. Y fue después de que River cayera frente a Lanús por 3-2 luego de una pobre actuación de Comizzo, quien desde allí no sólo no volvió a ocupar el arco sino que debió irse de River por la puerta de atrás. ¿Qué pasó entre ellos?
También en River, en el 2005, una bomba sacudió al plantel luego de que el equipo quedara afuera de la Copa Libertadores. Eduardo Tuzzio reunió a sus compañeros en el vestuario y lo mandó al frente a Horacio Ameli, quien había mantenido una relación con su esposa. Hasta ese momento ambos jugadores eran amigos, de hecho habían jugado juntos en San lorenzo pero la confianza mata al hombre y Tuzzio sintió la traición como un puñal clavado en su espalda. Con este caso, la "mediatización del fútbol" copó la parada en los programas chimenteros. Ninguno de los dos habló sobre el tema, hasta hace unos días que el traicionado reconoció: "Fueron días muy difíciles, pensé en largar todo. Irme a jugar afuera me ayudó mucho", le dijo Tuzzio a un semanario.
En Boca, la pelea por lo bajo que hasta hace unos días sólo conocía la intimidad de vestuario Xeneize entre Martín Palermo y Juan Román Riquelme y que el goleador hizo pública luego de alcanzar el máximo récord de goles de la historia del club, hizo recordar a la que no hace mucho tiempo atrás se vivió entre Mauricio Caranta y Carlos Ischia. Mucho se dijo sobre este conflicto: que el arquero pidió no jugar y luego declaró otra cosa, que el DT se molestó con él y por eso lo colgó y que el rendimiento del "uno" había caído tras recibir cuatro goles ante Godoy Cruz, aunque también existieron otros rumores más fuertes y delicados, difíciles de confirmar. Lo cierto es que nunca se supo el motivo real de la disputa y todo quedó en lo que dijo cada uno de los protagonistas en ese entonces.
Anéctodas o peleas en el fútbol hay a rabiar. El conflicto entre Diego Maradona y Daniel Passarella cuando entonces ambos formaban parte de la Selección nacional en el '86 se mantiene hasta la actualidad. Pero fue Diego, quien muchos años después y en el libro "Yo soy el Diego" se animó a contar detalles de la disputa. "Todo sucedió porque llegué 15 minutos tarde a una reunión que tenía con él y otros jugadores. Y nos comimos un discurso en los que nos terminó acusando a mí y a otros que habíamos llegado tarde porque veníamos de tomar falopa. Cuando terminó le dije de todo. Luego junté a todo el plantel en el vestuario y les mostré quién era el verdadero Passarella. Después de ahí no quiso hablar más de Maradona. Si yo conocí la droga en el fútbol fue por vos", disparó sin piedad el "10".
La lista es interminable. Si bien ciertos códigos se siguen manteniendo, cada vez resulta más difícil sostener los "secretos de vestuario", justamente entre las cuatro paredes del camarín. El fútbol de hoy tiene cada vez más cámaras, micrófonos e indiscretos por todas partes dispuestos a "cazar" una primicia o "bomba" a cualquier precio. Y todo trasciende y se debate no sólo en los programas deportivos, del espectáculo, sino en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Una vez Bilardo reconoció como propia una frase: "siempre les dije a los jugadores que si algo salía del vestuario estábamos sonados, se va todo a la m...". Cuánta razón que tenía el Narigón.
"¡Cómo cambiaron los tiempos!", se ufanaba este mismo interlocutor y no dejaba de recordar que antes los secretos del fútbol eran los mejor guardados y los protagonistas se los llevaban a la tumba. Y para muestra basta un botón: Roberto Perfumo, en un partido decisivo contra Estudiantes a fines de los '70, lo "embocó" a Carlos Bilardo, entonces jugador albirrojo, después de escuchar "algo" que lo enfureció. Pero ni el Mariscal ni el Narigón jamás revelaron públicamente esos dichos.
En los años '90 hubo un episodio muy comentado, pese a que nunca se conocieron los verdaderos motivos que generaron la pelea entre Daniel Passarella y Angel Commizzo. Durante su primer ciclo como DT del Millo, el Kaiser tenía al arquero como uno de sus referentes y preferidos y era fijo en la valla del equipo de la banda roja. Tanta era la confianza, que el técnico incluyó al "Flaco", mas de una vez, en su cálido seno familiar. Pero del día a la noche, todo cambió entre ellos. Y fue después de que River cayera frente a Lanús por 3-2 luego de una pobre actuación de Comizzo, quien desde allí no sólo no volvió a ocupar el arco sino que debió irse de River por la puerta de atrás. ¿Qué pasó entre ellos?
También en River, en el 2005, una bomba sacudió al plantel luego de que el equipo quedara afuera de la Copa Libertadores. Eduardo Tuzzio reunió a sus compañeros en el vestuario y lo mandó al frente a Horacio Ameli, quien había mantenido una relación con su esposa. Hasta ese momento ambos jugadores eran amigos, de hecho habían jugado juntos en San lorenzo pero la confianza mata al hombre y Tuzzio sintió la traición como un puñal clavado en su espalda. Con este caso, la "mediatización del fútbol" copó la parada en los programas chimenteros. Ninguno de los dos habló sobre el tema, hasta hace unos días que el traicionado reconoció: "Fueron días muy difíciles, pensé en largar todo. Irme a jugar afuera me ayudó mucho", le dijo Tuzzio a un semanario.
En Boca, la pelea por lo bajo que hasta hace unos días sólo conocía la intimidad de vestuario Xeneize entre Martín Palermo y Juan Román Riquelme y que el goleador hizo pública luego de alcanzar el máximo récord de goles de la historia del club, hizo recordar a la que no hace mucho tiempo atrás se vivió entre Mauricio Caranta y Carlos Ischia. Mucho se dijo sobre este conflicto: que el arquero pidió no jugar y luego declaró otra cosa, que el DT se molestó con él y por eso lo colgó y que el rendimiento del "uno" había caído tras recibir cuatro goles ante Godoy Cruz, aunque también existieron otros rumores más fuertes y delicados, difíciles de confirmar. Lo cierto es que nunca se supo el motivo real de la disputa y todo quedó en lo que dijo cada uno de los protagonistas en ese entonces.
Anéctodas o peleas en el fútbol hay a rabiar. El conflicto entre Diego Maradona y Daniel Passarella cuando entonces ambos formaban parte de la Selección nacional en el '86 se mantiene hasta la actualidad. Pero fue Diego, quien muchos años después y en el libro "Yo soy el Diego" se animó a contar detalles de la disputa. "Todo sucedió porque llegué 15 minutos tarde a una reunión que tenía con él y otros jugadores. Y nos comimos un discurso en los que nos terminó acusando a mí y a otros que habíamos llegado tarde porque veníamos de tomar falopa. Cuando terminó le dije de todo. Luego junté a todo el plantel en el vestuario y les mostré quién era el verdadero Passarella. Después de ahí no quiso hablar más de Maradona. Si yo conocí la droga en el fútbol fue por vos", disparó sin piedad el "10".
La lista es interminable. Si bien ciertos códigos se siguen manteniendo, cada vez resulta más difícil sostener los "secretos de vestuario", justamente entre las cuatro paredes del camarín. El fútbol de hoy tiene cada vez más cámaras, micrófonos e indiscretos por todas partes dispuestos a "cazar" una primicia o "bomba" a cualquier precio. Y todo trasciende y se debate no sólo en los programas deportivos, del espectáculo, sino en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Una vez Bilardo reconoció como propia una frase: "siempre les dije a los jugadores que si algo salía del vestuario estábamos sonados, se va todo a la m...". Cuánta razón que tenía el Narigón.
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