Un año sin Rodolfo Fogwill

Cartas, novelas y un diario se suman a un legado único

A un año de la muerte de Rodolfo Fogwill, se prepara un archivo con documentos y obra inédita del escritor en Malba-Fundación Costantini, que incluye intercambio epistolar con literatos como Osvaldo y Leónidas Lamborghini, un diario de sueños y dos novelas desconocidas.

Hoy se cumple un año de su muerte; creador de novelas como Los pichiciegos o Los pasajeros del tren de la noche entre otros cuentos, Fogwill describió con claridad el pulso histórico de la sociedad argentina en la ficción de sus prosas.

En estos días, Malba-Fundación Costantini, de la mano de la historiadora Verónica Rossi y con ayuda de la familia, está recopilando una serie de documentos desconocidos y hasta ahora inéditos del escritor, que organizará en un archivo abierto al público.

Así lo informaron voceros de prensa de su hija Vera, actriz y cineasta, quienes detallaron que entre los hallazgos cuenta su primera novela, Nuestro modo de vida. Escrita en 1980 fue encontrada en Chile con correcciones hechas en birome por Fogwill sobre un texto mecanografiado.

En tanto añadieron que en 2012 publicarán por primera vez la novela La introducción y La gran ventana de los sueños, un diario con sus sueños más significantes, aunque no adelantaron qué editorial se hará cargo de esto.

MUCHO DE TODO

Los voceros señalaron que esas documentaciones incluyen "más de 400 cartas y notas manuscritas que Fogwill escondía, del año 1978 a la actualidad, con intercambios con escritores como Juan José Saer, Héctor Viel Temperley y César Aira".

El objetivo de este archivo, el primero que Malba Costantini realiza en torno a un escritor, es "recopilar y ordenar todos los documentos y manuscritos del escritor para su difusión pública".

Mientras tanto, la página www.fogwill.com.ar sigue activa y comenzó la creación de la mediateca que tendrá el archivo visual, sonoro y gráfico del escritor. La dirección para poder acceder es mediatecafogwill.blogspot.com.

Consultada sobre futuros planes para este incipiente archivo, la historiadora Rossi indica que "aún no se ha decidido dónde va a ir el archivo", dónde estará situado físicamente y que para esto "cómo mínimo, falta un año".

Todos los documentos "serán preparados para su consulta, se digitalizarán y una vez concluida esa labor se decidirá cómo continuar", señala Rossi y concede: "Nos encantaría que hagan actividades culturales para la difusión y conocimiento de su obra".

EL HOMBRE Y SU RECUERDO

Rodolfo Fogwill (1941-2010) fue sociólogo y publicista, catedrático, editor de una legendaria colección de poesía; ganó la beca Guggenheim y el Premio Nacional de Literatura; fumador empedernido, tras su muerte a los 69 años por una afección pulmonar dejó como legado su actitud irreverente y la mordacidad e intuición más allá de modas efímeras que expresó dentro y fuera de la literatura.

"Fue un gran escritor. Sus cuentos son perfectos. De todos, elijo 'Japonés'. Lo extraño mucho", recuerda el joven escritor Fabián Casas, uno de sus discípulos y amigos personales.

"Es muy difícil definir todo eso", se queja por otro lado Alberto Laiseca, consultado sobre la posibilidad de sintetizar en pocas palabras la obra, legado y persona de Fogwill.

"Quique era un tipo muy solidario, dio mucho, tanto en su obra como de manera personal. Estaba muy preocupado por lo social, más de lo que admitía; lo podés ver en Los Pichiciegos (1983), la tragedia de los pibes", dice su amigo íntimo, esta vez de la vieja guardia.

¿Con cuál de sus textos se quedaría en este momento? "Se me viene a la cabeza 'Help a él', que es un homenaje a Borges en donde me hace entrar a mí como personaje, cosa que le agradecí mucho: me convierte en un concheto riquísimo".

"Pero tiene cuentos muy extraños -se detiene un momento y continúa-. Hace mucho, Rodolfo Walsh sacó una antología de cuentos extraños: los cuentos de Fogwill hubieran servido para esa antología. Son raros, parecen no tener explicación, sin embargo hay una explicación ontológica que el lector ve o no, si no la ve, se jode: ese era Fogwill", concluye.

El "influyó muchísimo en mi vida, no en mi obra. Fue uno de mis principales protectores, junto con Piglia y Aira; sin ellos no hubiera publicado Los Sorias nunca en la vida. Su solidaridad era enorme", se despide Laiseca.

Algo similar recuerda la joven escritora, Marina Mariasch: "Fogwill fue temerario y tierno. En la vida y en la literatura. Cuando mis hijos eran chiquitos, mientras íbamos a buscar a los más chicos suyos a las clase, me daba unos consejos de paternidad buenísimos. Y en la literatura lo mismo: esa actitud de tirar toda la carne al asador, escribir sin miedo".

"Es probable que muchos se queden con Vivir afuera, una novela que leyó una época en un puño de manera magistral. A mí un cuento que me flota en la mente casi todo el tiempo es La larga risa de todos esos años, con esa pregunta tan genial anti-melanco que se hace el texto, ¿éramos felices o no tanto?".

Dolores Pruneda Paz

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