Enfermedad coronaria, el camino hacia el infarto

Por DR. LEONARDO FABIO MANCINI (*)

Las arterias coronarias son pequeños conductos de aprox. 3 mm de diámetro, que transportan sangre oxigenada al músculo cardíaco para su nutrición. Estas arterias transcurren por la superficie del corazón y cubren mediante distintos ramos toda su superficie para cumplir con la función de transporte de los distintos nutrientes a todas las regiones del músculo cardíaco.

En la actualidad la enfermedad coronaria continúa siendo la principal causa de muerte en occidente a pesar de los grandes avances terapéuticos ocurridos en las últimas décadas. Por eso los principales esfuerzos en medicina sanitaria deben estar destinados a la adecuada prevención de esta enfermedad.

¿Por qué se produce?

La exposición en el tiempo a la acción deletérea de los factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes y el colesterol elevado entre los más importantes, genera el depósito progresivo de colesterol en las capas más internas de la arteria, que va obstruyendo la luz de la misma, en forma similar a lo que sucede cuando se deposita sarro en el interior de un caño de agua. Estos depósitos de colesterol ocurren en forma de placas que se denominan ateromas y constituyen la base de la aterosclerosis y pueden comprometer no sólo a las coronarias sino también a otros territorios como las arterias carótidas (en el cuello) que llevan la sangre al cerebro o a las arterias de los miembros inferiores, la aorta o a las arterias renales entre otras.

Con menor frecuencia un espasmo sobre una arteria no muy enferma puede traer consecuencias transitorias (isquemia) o definitivas (infarto) similares a las del ateroma, dependiendo de su duración.

¿ Qué consecuencias tiene?

La obstrucción del interior de una arteria coronaria, produce con el tiempo un desequilibrio entre el aporte de oxígeno y otros nutrientes que llegan al músculo cardíaco. Esto genera isquemia miocárdica, es decir un insuficiente aporte de nutrientes inicialmente durante los esfuerzos.

Si se produce una brusca obstrucción total o subtotal el paciente puede experimentar un infarto agudo, que hasta en el 50% de los casos puede causar una muerte súbita.

¿Cómo se manifiesta?

La isquemia miocárdica se puede manifestar como Angina de Pecho Inestable, vulgarmente conocida como “pre infarto”; cuando el cuadro clínico lleva más de 3 meses de evolución y permanece sin cambios luego de ése período se denominará Angina crónica Estable.

El síntoma fundamental es el dolor de pecho en la línea media o un poco hacia la izquierda sobre la región del corazón, habitualmente opresivo similar a la pisada de un elefante o quemante, que se puede irradiar al brazo izquierdo, al cuello, a la espalda o a la “boca del estómago” y de aproximadamente 5 a 15 minutos de duración. Suele desencadenarse por esfuerzos, emociones y por frío y generalmente alivia con el reposo y con el uso de vasodilatadores sublinguales prescriptos por el médico.

Cuando el dolor persiste durante más de 30 minutos es muy probable que el paciente esté cursando un infarto agudo. En éstos casos es frecuente la asociación de transpiración fría, náuseas y vómitos.

Algunos pacientes con menos fortuna pueden tener una muerte súbita.

¿Puede dar otros síntomas?

Los ahogos o falta de aire pueden asociarse o suplantar al dolor en algunos pacientes. En otros las náuseas y vómitos o la transpiración fría pueden ser las manifestaciones principales. Es importante destacar que los diabéticos y los enfermos renales crónicos pueden tener en un 30% de los casos infartos asintomáticos o con síntomas poco característicos.

¿Cómo puede prevenirse?

Puede prevenirse mediante la detección precoz y un tratamiento apropiado de los factores de riesgo cardiovasculares que dañan la pared arterial y favorecen el acúmulo de colesterol en su pared. Esto significa mantener la presión arterial, el colesterol y la glucemia dentro de los límites normales mediante una dieta adecuada, la práctica deportiva y el cumplimiento del tratamiento farmacológico prescripto.

Es fundamental evitar el cigarrillo y otros hábitos tóxicos (especialmente el consumo de cocaína). En ambos casos se debe abandonar el hábito lo más pronto posible.

Los controles médicos anuales en pacientes asintomáticos pueden ser de utilidad tanto para la detección de los factores de riesgo mencionados que usualmente no dan síntomas y pasan desapercibidos, como también para diagnosticar enfermedad coronaria activa especialmente en pacientes asintomáticos o con manifestaciones atípicas.


(*) Especialista jerarquizado en Cardiología; Sociedad Cardiológica de La Plata; Presidente de la Sociedad de Cardiología de La Plata (Año 2011); Servicio de Cardiología del Hospital Italiano

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE