Los balnearios de Pinamar, con varias generaciones de platenses

Algunos de ellos concentran hasta un 70 % de familias de nuestra ciudad

TRES GENERACIONES DE LOS CALONGE VERANEANDO EN PINAMAR. EN LA FOTO, RAMIRO, MATÍAS, VIRGINIA, ANDRÉS, GEOFFREY (AMIGO DE LA FAMILIA), LUCIO, DIEGO, FELIPE Y SANTIAGO

EL DIA en la Costa
(Enviados especiales), Omar Giménez y Alex Meckert

Cerca de la intersección de Avenida del Mar y Tritones, en Pinamar, los balnearios Posta Azul, Mirasoles y La Nueva Posta llegan a concentrar la presencia de hasta un 70% de platenses. Son sitios donde las referencias a Estudiantes y Gimnasia abundan y donde las conversaciones vuelven una y otra vez a aludir a La Plata y sus cosas.

Allí se encuentran año a año representantes de hasta tres generaciones de familias que hicieron del veraneo en Pinamar una tradición, al punto de no faltar nunca a la cita obligada de un enero junto al mar en este punto de la costa atlántica.

Como todo tiene su porqué, también hay una explicación para tan alta proporción de platenses en unos pocos metros de costa. La brinda Marcela Crespo, concesionaria del balneario Posta Azul, donde cada temporada el número de familias platenses que alquila alguna carpa supera los 70.

“Todo comenzó cuando un arquitecto platense de apellido Germani construyó en esta zona algunos departamentos que fueron comprados o alquilados por familias de La Plata. A partir de entonces mucha gente de la ciudad comenzó a venir cada verano, trayendo a sus amigos y familiares también platenses. Y otros departamentos, que se compraron como inversión, fueron alquilados a platenses, lo que hizo que este y otros balnearios de esta zona se conviertan en un punto de referencia para la gente de la ciudad de La Plata”, dice Crespo, que si bien no nació en La Plata se define como una admiradora de la ciudad.

Lo cierto es que hoy son tres las generaciones de aquellas familias pioneras llegadas desde La Plata que siguen encontrándose cada verano en estos balnearios. Padres, abuelos y nietos comparten esta tradición, aunque las épocas hayan cambiado y aunque hoy las vacaciones en algunos casos sean más cortas, aunque el perfil de los veraneos sea distinto y hasta la misma Pinamar establezca nuevas pautas.

“Hubo un momento en que la característica sobresaliente del platense que veraneaba en estos balnearios era su interés por el deporte. Eran los tiempos en que Ford organizaba un torneo interbalneario de rugby y la participación de la gente de La Plata, vinculada a clubes como Los Tilos o La Plata Rugby, siempre se destacaba. Pero con el paso de los años, la movida de la ciudad fue cambiando y aparecieron nuevas pautas. Ford dejó de organizar los torneos de rugby y empezó a auspiciar espectáculos en la Avenida Bunge. La movida se fue mudando para esa arteria y el peso del deporte fue disminuyendo”, dice Crespo.

No obstante, las familias platenses siguieron estando allí, encontrándose todos los eneros para compartir los veranos. Algunos de los apellidos que se repiten cada año son los de los Vaio, Miralles, Granillo Fernández, Berri, García Azarini, o los Calonge, que resuenan desde hace más de 30 años en los balnearios de la zona.

Clarisa Marchetti, que hace 20 años veranea en uno de esos paradores, dice que uno de los atractivos que encuentra a los veraneos en el lugar es “el encontrarme siempre con la misma gente. Con algunos no nos vemos durante el año, pero en enero nos conocemos todos”.

Clarisa pasó sus primeros veranos en el lugar junto a su hermana Virginia, quien hoy también cada año elige el mismo balneario y la misma carpa junto a Andrés Calonge, sus hijos, Ignacio, Ramiro y Diego y los nietos.

Para todos ellos, Pinamar sigue siendo un punto de encuentro obligado y la zona de Avenida del Mar y Tritones, un punto de referencia donde La Plata y sus cosas están siempre presentes.

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