Habla la ex mujer del policía asesinado: “Yo viví un infierno”
| 22 de Enero de 2016 | 01:50
“Solamente quiero contar la verdad. Que se sepa lo que me hizo Walter Ibarra y que Leandro Vera me salvó la vida; fue como mi ángel guardián”. La que dice esto es María Verónica Arveloa (37), ex mujer del capitán Ibarra, asesinado por el sargento Vera el lunes pasado, en 62 entre 122 y 123.
Lo que se sabía hasta ahora de fuentes policiales y judiciales es que Ibarra y Arveloa se habían separado recientemente y que ella se estaba mudando al departamento donde pasó todo. Que Ibarra se acercó allí, la vio junto a Vera por la ventana y que éste le disparó al menos tres veces: una al pecho y dos cuando ya estaba tirado en el piso, a la nuca. Ibarra murió y Vera está preso. Arveloa, que tuvo siete hijos con Ibarra, se acercó a este diario para contar su propia historia; o la otra versión del mismo crimen.
“Conocí a Ibarra en el año 2000”, arranca Verónica, en lo que será la primera de las muchas veces que nombrará a su ex pareja por el apellido. En aquel entonces “estaba presa en la comisaría de la Mujer, por un incendio intencional”. Ahí trabajaba él, ahí se conocieron y ahí permaneció detenida hasta 2003, cuando alguna autoridad supo de esa relación y la trasladaron a la Unidad 33 de Mujeres, en Los Hornos. El policía siguió visitándola.
“Salí en 2003 e hice pareja con él en el Barrio Jardín; yo era feliz”
Ibarra estaba separado y tenía “varios hijos”, según Verónica, quien señala al 16 de junio de 2004 como un día clave en esta historia.
“Me llamó la amante de Ibarra para decirme que estaba embarazada. Yo también lo estaba. Me quedé en shock. Cuando él volvió del servicio le pregunté si era verdad y me golpeó tanto, pero tanto, que perdí el embarazo. Me llevó al hospital Gutiérrez, donde me pidió llorando que lo perdonara. Me callé la boca, dije a todos que me había caído y volví con él”, cuenta.
Semanas después Verónica confirmó la existencia de la otra mujer: “Ibarra me dijo que no iba a dejarla porque estaba embarazada y que nos quería a las dos. Yo seguí adelante porque lo quería de verdad”.
En los diez años que siguieron, Arveloa quedó embarazada ocho veces más, en una de las cuales el bebé “nació prematuro por las palizas que me daba Walter” y, en otro parto, su hija murió de un derrame cerebral.
A lo largo de la entrevista Arveloa relata con lujo de detalles distintos episodios de violencia, mientras muestra dos cicatrices, una a cada lado de las cejas, un par de dientes con prótesis, un puntazo en la cintura, las muñecas y un dedo fracturado y una marca en el pecho, cerca del corazón.
“Esta es de 2006. Yo me había mudado a un departamentito lindero, que teníamos, y él quería llevarse a los nenes a comer un asado a la casa de la amante. Le dije que no. Rompió la varilla de un moisés y me la clavó acá (dice, y se toca la cicatriz); me dio tantos golpes con la culata del arma que le dije que sí, para poder escapar. Llamé al 107 y la ambulancia vino con una cámara de televisión (del programa E 24) y me llevaron al San Martín. Después de ese escándalo lo sacaron de la comisaría de la Mujer (especializada en casos de violencia de género) y lo trasladaron a la Octava”, explica la mujer.
Aclara que se mantuvo en esa situación por varios motivos, entre los que destaca el “no tener acceso a dinero. Casi no salía de casa. Cuidaba a mis hijos y a los hijos menores que Ibarra tenía con otras mujeres. Era su niñera. Mi casa siempre estaba llena de chicos. Todo eran golpes, alegrías y tristezas”.
Arveloa denuncia que su ex pareja la “sometió a un simulacro de fusilamiento”, “intentó violar a mi hermana” y “hasta último momento trató de tener relaciones conmigo”, a punto tal que “en un momento llegué a creer que eso era normal. Viví un infierno. Me sentía una cosa”.
Después de la muerte de uno de sus hijos, en 2014 (ver aparte), Verónica asumió que el vínculo estaba definitivamente roto, aunque, según dice, Vera entró en su vida recién en octubre de 2015. Cuenta que ella y sus hijos no tienen dónde vivir. Ibarra está muerto. Y Vera, preso.
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE